Caminando por el Himalaya (hasta pronto)
Namaste de nuevo,
La paz y tranquilidad embarga mi espiritu, Nepal me mola mogollon. Hoy he pasado todo el dia en la calle, arriba y abajo, equipandome para la montanya y visitando algunos lugares. Sera la ultima vez que lo diga, os lo prometo, pero el contraste con la India es brutal, increible y casi inexplable. Solo salir de mi habitacion esta manyana me han dado una noticia que me ha preocupado un poquito, ya que cuando le he dicho por enesima vez al hotelero que Nepal es muy diferente a la India, ha puntualizado que el sabado (dia que llegue a Kathmandu) es su dia festivo. He salido a la calle alerta a la nueva situacion, pero chicos y chicas, ni por asomo se parece a la locura India.
He regateado y regateado en tiendas donde me atendian con sonrisas, he
preguntado precios y nadie me ha presionado para que compre, incluso he sentido que los malos habitos adquiridos en la India han sentado mal y me ha disgustado. Yo no soy borde, pero creo que he llegado aqui con una sobrecarga de estres que me hace saltar a la mas minima que intuyo que alguien me quiere colar algo, y puede ser tan solo un simple namaste de algun comerciante.
He caminado casi una hora para llegar al templo de los monos, he cruzado la ciudad de punta a punta, he encontrado alguna manifestacion donde quemaban algun que otro neumatico por alguna razon no comprensible para mi, pero con tan poca agresividad que he llegado a pensar que estaban celebrando un San Juan muy light. Aqui la gente es sumamente pacifica y sonrie la mayor parte del tiempo. Viven con referentes occidentales pero esto, a simple vista, no les hace perder ni mucho menos su identidad cultural, tan marcada como puede ser la de sus vecinos indios. Cuidan mucho mas al turista, lo tratan mejor, se preocupan por nosotros, les importa como nos sintamos y que quedamos satisfechos. Se esmeran por tener todo un poco limpio y por ser buenos huespedes.
En la gompa del templo (realmente plagado de monos) he asistido a un recital de mantras a cargo de un monje con un tambor y lo que parecian unos platillos. He sacado mi caballito blanco en meditacion que me dieron en la Casa del Tibet de Barcelona, he cerrado los ojos, postura de meditacion adoptada y al poco rato, siguiendo el recitado del monje, me he perdido en mis adentros, mente en blanco. Cuando los he abierto no he podido adivinar cuanto tiempo habia pasado, el monje seguia con sus canticos pero iba amainando en intensidad. He mirado por la ventana y estaba todo mojado, llovia pero parecia que habia caido una buena tormenta y yo ni me habia enterado. Como en el camino de ida, en el de vuelta nadie me ha intentado endosar nada, ni artesanias ni rickshaws ni marihuana, simplemente andaba con la gente. Incluso me he llegado a perder, he preguntado y me han acompanyado hasta el punto mas cercano donde nuestros caminos se separaban. Gran contraste con los indios, los jodios no solo no te acompanyan sino que, aunque desconcozcan el lugar que estas buscando, te contestan a voleo y te envian al quinto pino. Parece ser que no llevan nada bien no saber algo, no se si sera orgullo o lo que llamamos el factor cultural. Como alguno me pregunte como llegar a la Sagrada Familia lo envio al Tibidabo, se la tengo guardada.
Aun no entiendo que la gente hable del misticismo de la India, cuando el
sabor espiritual lo pone en mayores cantidades Nepal. Ya se que solo llevo dos dias aqui y que el efecto desestresante puede hacerme ver las cosas tenyidas de cierta euforia compensatoria, pero apostaria a lo que fuera a que os seguire explicando cosas parecidas.
Pero para eso tendremos que esperar, os tengo que comunicar que manyana empiezo un trekking de 12 dias al corazon de los valles del Himalaya. No lo he podido resistir, caminar durante dias por estas tierras era uno de los objetivos de este viaje y ahora que estoy aqui no quiero desaprovechar la oportunidad. Asi que he contratado a un guia a un precio mas que razonable y manyana bien tempranito me lanzo a recorrer valles, cruzar rios, meditar en pequenyas gompas y subir algun pequenyo pico. Doce dias durante los que no tendre acceso a internet y por lo que no podre escribir en el blog. Pero sabiendo que no puedo faltar a la cita que tenemos aqui casi a diario, me he comprado una libreta e ire escribiendo todo lo que experimento, para despues volcarlo aqui y compartirlo. Eso si, en diferido y dentro de casi dos semanas.
Nos vemos por aqui a la vuelta,
Cuidaos mucho,
Abrazos,
Hasta pronto.
Santi, santi Nepal (Kathmandu, por fin)
Namaste a todos y todas,
Por fin en el lugar deseado, con los pies puestos en tierras nepalis, solo puedo exclamar: SIIIII, ESTO ES LO QUE BUSCABA, POR FIN!!!!!!!!!!!!.
El viaje en avion ha ido muy bien, unas pocas turbulencias que han sido compensadas por una buena comidad y la belleza de las azafatas, preciosas. Como el viaje iba viento en popa y mis sensaciones no eran del todo negativas, en el momento del descenso me he atrevido a mirar por la temida ventanilla y me he encontrado con el paisaje sonyado, un valle increiblemente verde rodeado de altas montanyas, con una bonita ciudad decorando el horizonte. Kathmandu, Nepal, el Himalaya. Una vez pasado el control del pasaportes, pagado el visado y rocogida mi mochila, he enfrentado la salida al mundo exterior con el mismo espiritu que en India, totalmente a la defensiva con contraataques esporadicos. Mi sorpesa ha sido mayuscula cuando, al abrirse las puertas que dan a la calle, me he encontrado a un hombre perfectamente acreditado que me ha preguntado si tenia reservado hotel. Cuando le he dicho que no, desconfiando firmemente y mirandolo con algo de desprecio (malos habitos adquiridos en el pais vecino), me ha explicado que reservando en la oficina estatal de hoteleros el transporte hasta el hotel era gratis y que por ser epoca de monzones me hacian un descuento interesante. No podia deshacerme de mi desconfianza, pero he aceptado a reganyadientes. Una vez pagado el hotel, el buen hombre, que incluso me ha perdonado cuatro rupias que no tenia, ha llamado a un chico joven, que me ha acompanyado al taxi que me llevaria al hotel. Durante el trayecto he visto muchisima policia antidisturbios por la calle, pero todo en calma. El chico me ha explicado que por aqui no estan demasiado contentos con su nuevo presidente (decapitaron la monarquia hace poco) pues cuando habla lo hace en hindi, y no en nepali. Asi que, al no contar con la simpatia de sus conciudadanos, cada vez que se desplaza por la ciudad, monta el tinglado que he presenciado. Al llegar al hotel ya hacia rato que estaba esperando el palo en forma de propina, comision o mentira, a cambio de una habitacion cochambrosa, pero una nueva sorpresa me esperaba. Una habitacion amplia, con mucha luz y con unas sabanas increiblemente blancas. Cuando le he dicho al chico very nice room, thank you, se ha despedido con un you are welcome, mientras cerraba suavemente la puerta. Una vez solo en la habitacion me he puesto a reir como un condenao pensando en lo que me ha llegado a alterar el viaje por la India y lo estresado que me tenia. Cuando he acabado de desahogarme, he bajado a la recepcion para cumplimentar los tramites burocraticos de rigor y, una vez finalizados, otro chico joven me ha hecho entrar en su despacho, ha desplegado un mapa, me ha indicado todos los lugares que visitar en la ciudad, y me ha dado su tarjeta para que, si lo tengo a bien considerar, pueda ofrecerme sus servicios. Yo ya no cabia en mi de tanto gozo al comprobar que aqui las cosas funcionan de otra manera. Le he explicado al chico el castigo de viajar por la India y, con media sonrisa en la boca, me ha asegurado que Nepal es otro mundo y que los dias que pase por aqui estaran presididos por el Santi Santi nacional (paz y tranquilidad). He salido a la calle, en pleno centro de Kathmandu, en el barrio del Thamel, y la sorpresa ha ido increscendo. Ausencia casi total de bocinazos, mucha gente en la calle pero nadie agobiandote, ni siquiera los rickshaws como tampoco lo hacian los cientos de comerciantes que tienen sus pequenyas tiendas en la calle. Artesanias preciosas, ropa chulisima y cualquier accesorio que necesite el montanyero a un precio de ganga. Cuando me he cansado de caminar, de observar la vida mas o menos tranquila de esta gente, los rasgos achinados de los rostros y la limpieza de las calles, he entrado en un bar a cenar. Como todo iba tan bien y la desconfianza seguia persiguiendome, aunque ahora a una distancia prudencial, he pensado que la comida seria picante, tanto como en India. Me ha atendido una senyora de rasgos preciosos que me ha aconsejado un plato a base de una especie de Noddles con pollo y verduras. En prevision del incendio bucal me he pedido una cerveza (una San MIguel de 650 ml.), y la sorpresa ya ha sido mayuscula cuando he comprobado, no solo la ausencia de picante, sino que estaba realmente sabrosa. A mitad de la cena se ha ido la luz, la senyora me ha explicado que los cortes de luz son normales en la ciudad y que hasta las 9 de la noche no volveria. Ha encendido una linterna grande y me ha plantado en medio de la mesa una vela, con la que he acabado de cenar. En medio de la penumbra, con mi San Miguel en la mano y recordando cada momento desde que he llegado a esta tierra, no he podido dibujar una sonrisa complice, guinyarme el ojo y sentir renacer la esperanza de un viaje sonyado y que la India me estaba robando.
Hoy no tengo fotos, solo primeras impresiones de las pocas horas que llevo en pleno corazon del Himalaya. Pero han sido tan vividas que las queria escribir y compartir con todos/as vosotros/as.
Este camino, que como muy bien puntualiza Mar no es ni mucho menos en solitario, pone rumbo a las montanyas mas altas del mundo, que con nuestra modestia habitual nos conformaremos en otear desde la distancia de los prudentes. Si todo va bien y manyana encuentro el poco material que necesito, el lunes empezare una caminata muy sencilla al ladito mismo de Kathmandu, que si bien no posee la erotica de las cumbres mas elevadas, si que promete preciosos valles salpicado de pequenyos pueblos donde me han asegurado, reside el autentico espiritu de estas tierras.
Abrazos,
Sergio.
Conexion Delhi (Namaste India)
Namaste a todos y todas de nuevo desde la caotica India.
Ultimamente, cuando me siento delante del ordenador para escribir en el blog, se apelotonan las ideas en mi cabeza y no se por donde empezar. Hoy tengo varias cosas significativas que contaros pero no se cual elegir como titular. Estoy en Delhi, vengo del desierto, de nuevo viajo solo, manyana parto a Kathmandu, me alejo de la India y ya tengo ganas de volver. Ya se que pensareis que son demasiadas contradicciones las que encontrais en mis viajes mentales en este pais, pero es que es una autentica contradiccion y una prueba constante para las nervios y las mentalidades occidentales, al menos para la mia.
Me gustaria relataros un poquito el viaje al desierto del Thar, a Jaislamer, aunque poco del desierto os explicare y mucho de como funcionan las cosas por aqui. Creo que puede ser un claro ejemplo de lo que es viajar por la India.
En Udaipur habiamos comprado los billetes de autobus para ir directamente y durmiendo como angelitos a nuestro destino de arena y sol abrasador. No se lo compramos a cualquiera sino al duenyo del hotel donde nos alojabamos, que tenia una agencia de viajes. Despues de hacerle el interrogatorio de rigor fruto de la desconfianza que timo a timo se instala en tu animo, nos dispusimos a preparar el viaje, aunque antes, y para compensar la paliza a los huesos nos dimos un buen masaje ayurvedico. Llegado el momento nos montamos en el bus, preparados psicologicamente para lo peor en cuanto a higine, pero siempre sorpendidos por la algo sucia y dejada realidad. Una especie de celdas con colchones del color de lo que hace mucho tiempo que no recibe un meneo limpiador nos esperaban para darnos cobijo durante la noche. A todo te acostumbras y despues de poner caras raras de desagrado, de soltar un par de improperios contra la falta de la mas minima norma de higiene y de instalarte encima del algo asqueroso colchon, el autobus arranca. Arranca como un autentico suicida adelantando a camiones en carreteras muy estrechas rodeadas de precipicios, a bocinazo limpio. Recuerdas que aqui no utilizan los intermitentes para adelantar sino que lo comunican con unos bozinazos a un volumen increiblemente desagradable que te acompanyara toda la santa noche. En mi sucia celda doy mas vueltas que un ca
lcetin en pleno centrifugado y la sensacion del inminente accidente me hace descender al pasillo donde hay algunos asientos y donde me puedo agarrar bien fuerte. Mientras en perspectiva, presidiendo la cabina del conductor suicida y las cinco mirones que le acompanyan, diviso la gran figura de un Dios hindu, no se si protector o destructor, al que, a falta de algo mejor y en ausencia de la tan anyorada prudencia, me encomiendo. La carrera continua sin cesar, adelantamientos imposibles y sigo con vida. El autobus frena en seco, tiempo de llevarse algo calentito e inevitablemente picante a la tripa, ademas de la meadilla de rigor. Los cinco comentamos el estilo de conduccion y nos cagamos en la India, mientras miramos a la pantalla de un antiguo televisor a una chica cantando una de esas canciones que siempre parecen la misma y que no varia ese tono hiper agudo que se te mete en lo mas profundo del caracolillo. Despues yo hablo con unos universitarios que van de vacaciones a algun lugar que no logro entender y que desean hacerse una foto conmigo. Volvemos a la infernal ruta aunque suavizada por la falta de precipios. El autobus vuelve a frenar, esta vez no habia hambre ni razon aparente. Sube un hombre y nos dice que tenemos que cambiar de autobus pero en ningun momento nos da ninguna razon, simplemente nos mete prisas. Luchando por despertar del primer suenyo, cambiamos de autobus.
Nos reinstalamos en nuestras nuevas celdas, comentamos, nos echamos unas risas, nos volvemos a dormir. Son las 2 de la manyana. Dos horas despues nuevo frenazo, ojos abiertos, te preguntas, hemos tenido un accidente, hemos atropellado a un vaca, nos hemos salido de la carretera?. La respuesta es un nuevo cambio de autobus, como antes sin razon ni justificacion aparente, pero esta vez nada inmediato, una hora en medio de la nada esperando al nuevo vehiculo. Las risas ya no son tan amplias, las ganas de sacarle plomo al asunto flaquean. Hablamos con los ojos medio cerrados por el cansancio y la mala sensacion que provoca el timo y el enganyo constante, mientras se nos acerca un hombre ofreciendonos habitaciones de hotel en nuestro destino. Son las 4.30 de la manyana y hace un bochorno soportable. Una vez llegado el autobus, nos disponemos a reinstalarnos en nuestras alcovas, por tercera vez en una noche que debia ser directa, pero nos lo impiden. Nos dicen que no tenemos reservadas las camas para ese tramo del viaje y que lo debemos hacer sentados o pagar el doble del precio del billete. De nuevo no hay explicacion razonable, simplemente es asi y te lo tienes que tragar con patatas. La indignacion y el cansancio superan el autocontrol y te desahogas a grito pelao, al que se suman dos italianas que no paran de espetar cazzo. A parte del momentaneo desahogo de nada sirven los gritos, nos sentamos en nuestros sucios asientos mientras vemos como nuestras jaulas dormitorio se llenan con el doble de personas que su capacidad invita a pens
ar como razonable. Es la India, no hay nada que hacer, una nueva derrota, pero bien luchada. La batalla curte y en los enfrentamientos poco a poco recuperas la dignidad que te intentan robar a base de mentiras. Sentado en mi asiento voy hablando con Astrid de mil y una cosas, renunciando ambos a dormir entre los intervalos de los constantes y odiados bozinazos. Nos acercamos a nuestro destino, el desierto cada vez ganas mas presencia. Aparece un hombre por el pasillo que se acerca con cara ladina. Los ves venir a la legua. Despues de preguntarnos de donde eramos y de regalarnos la palabra en castellano que ha memorizado (usualmente amigos), nos explica que lo que nos espera en la estacion de autobuses de Jaislamer es una autentica caza del turista, sin piedad ni misericordia, y el, como buen salvador del turista desamparado, nos ofrece los servicios de su taxi y su hotel. Las italianas lo envian a la mierda y nosotros con las fuerzas bajo cero ni le miramos a la cara. Entramos en el pueblo, la jauria de caza comisiones de hotel arrecia. Por la ventanilla medio abierta aparecen manos con tarjetas y folletos de hoteles mientras nos gritan desesperadamente que no creamos al salvador, que es un mentiroso, mientras este, desde el interior del autobus, los mira con desprecio. Tu intuyes la comision en forma de rupias que reside en el bolsillo del conductor por haber otorgado el privilegio del acceso directo al turista a nuestro salvador. La situacion se tinye de puro surrealismo. No hemos bajado todavia del autobus que ya estas aplastado literalmetne por los cazacomisiones que no permiten a penas moverte. El calor es insoportable y la situacion se desborda. Empiezas a gritar y sueltas algun codazo al aire. Llamas a la policia y esta aleja un metro a la jauria, distancia que te permite llamar al hotel para que envien un par de ricksaws en nuestro socorro. No tardan en llegar y en breve estamos instalados en nuestras poco higienicas habitaciones. Subimos a la terraza, momento de respirar tranquilos despues del agotador y psicodelico viaje. Pedimos la comida, tarda una hora y media. De nada ha servido el socorrido zero spicy, la comida pica como un demonio. Cedes como es habitual e intentas disfrutarla a pesar del inmiente inciendio bucal. Salimos a dar una vuelta por la ciudad enmurallada, preciosa. El agobio de los cazaturistas y vendedores de todo lo posible no llega a agobiar, los tratas con la misma falta de respeto que ellos te tratan a ti, y la partida siempre queda en tablas. Empieza el momento de la distension, de disfrutar de los callejones repletos de tiendas y de libros de segunda mano. A pesar del cansancio acomulado el dia pasa ligero y la noche nos regala una estupenda cena no picante con vistas a las murallas y al inmenso cielo. La temperatura baja, la cerveza fria, la asencia del ruido constante y los bocinazos, el espirito se felicita por estar alli, disfrutando de ese momento ganado a base de paciencia y de ganas de vivirlo. Y es en ese preciso momento cuando reconozco que la
India me gusta, que tiene algo que me atrapa, que poco a poco voy comprendiendo, entendiendo, aceptando, disfrutando. En lo mas profundo de mi lucha reconozco el lugar donde reposa el viajero, el lugar donde me reconcilio con la tierra que piso y las gentes que la habitan. India no me esta resultando facil de viajar ni de conocer, tampoco esperaba lo contrario, pero cada dia me ofrece la intensidad que buscaba cuando inicie este viaje.
He encontrado en vuestros mensajes algunas referencias a que ahora mismo no soy capaz de abstraerme y de ver las cosas con una cierta distancia y estoy plenamente de acuerdo. Siento que cada dia la India reclama toda mi atencion, que los pocos momentos de paz no son suficientes para asimilar lo que en un dia sucede a mi alrededor y los ecos que provoca en mi interior. Espero que manyana, ya en Nepal, bien cerca de las montanyas, pueda empezar a elaborar mi experiencia India.
Reinicio mi viaje en solitario. Han sido unas semanas de compartir camino con varias personas, y a pesar de que ha sido una experiencia grata y enriquecedora, ya hacia dias que sentia el grito del camino en solitario, el que hace mas de un mes inicie en Venecia y que esta llegando a su ecuador. Un abrazo a Joan y Noelia, y un besote enorme a Astrid, Susana, Eva y Natalia. Muchisimas gracias por vuestra companyia.
Ayer, antes de tomar caminos diferentes, con practicamente todo el tren durmiendo, Astrid tuvo la gran habilidad de hacerme conectar por primera vez con la fascinacion que me provoca la India, y con esta sensacion me despido por hoy.
Manyana nuevo pais, nuevas gentes y nuevas historias del viajero patillero.
Un besote a todos y todas, en especial al pequenyo Jan, vaya padrino que le ha tocado. Por cierto Jose, gracias por la camara, nos hemos convertido en una sola entidad, inseparable e inquebrantable, a golpe de obturador voy echando guinyos de la realidad que percibo. Juan, me alegra reencontrarte por aqui, ya estaba yo barruntando y sabes que cuando me pongo no tengo stop. Irene, los chupachups no spicy, please. Benvingut Jordi i dona molts records per Ares, encara que ja fa temps que no em deixo caure no hi ha any que no ho trobi a faltar. Lore, a disfrutar a tope de Malta, que callado te lo tenias ladrona. Mar, gracias por echar de menos mis relatos, de verdad que agradezco la energia que aportas a este espacio viajero. Silvia, Antoni, las chicas Sap, resto de companyeros y companyeras de viaje, muchos besos.
Un brindis por la detencion del cabronazo de Karadzic, hoy el mundo es un poco mas justo.
Namaste a todos y todas,
Namaste India.
City of Childs
Namaste a todos y todas de nuevo,
Despues de unos dias de desconexion telematica vuelvo a la carga con mis batallitas viajeras. Hoy os escribo desde Udaipur, en pleno Rajastan, norte de la India. Llegue ayer despues de un extenuante viaje de 20 horas en autobus, acompanyado de Susana, Eva, Astrid y Natalia, cuatro tarragoninas con las que viajare por esta parte del pais.
Aqui hace un calor espantoso, un bochorno increible, un agobio impresionante. Y no solo es el calor el causante del desagradable ambiente (subjetivamente hablando), sino el simple hecho de ser un turista en este pais. Me considero un viajero, para nada un turista. La diferencia para mi reside en que me la suda completamente el Taj Mahal y me seduce enormemente una conversacion desinteresada con alguien de la tierra. He viajado a varios paises, casi siempre poco favorecidos economicamente, no soy novato en estos lares, conozco lo que es viajar por tierras necesitadas de tu poder, pero la India esta suponiendo para mi una batalla constante, tanto interna como externa, por
aceptar o rechazar todo lo que me rodea. Aqui el viaje tranquilo es imposible (por ahora yo no lo he encontrado), el acoso al turista es implacable, insoportable, tocar algo de realidad cotidiana dificil, muy dificil. La gran mayoria de las personas que se acercan a hablar contigo es porque quieren tu dinero, no estan para nada interesados en compartir contigo su tiempo (de verdad que he encontrado muy poca gente verdaderamente amigable). El contraste con Turquia, hablando de la calidad de la relacion con la gente, es abismal. La India turistica no me gusta y la India cotidiana me parece inalcanzable. En definitiva la India se me esta atragantando, no he encontrado lo que buscaba, si es que buscaba algo. Y lo que he encontrado no me agrada. Y es por todo esto que me acabo de comprar un billete de avion a Nepal, a Kathmandu, para el sabado. Doy por finalizada mi vuelta turistica por la India con una decepcionante impresion y espero ansioso volver a pisarla cuando lleguen mi hermano y Manel, y poner rumbo a las montanyas, a los pueblos diminutos, a las gompas budistas, a los inmensos paisajes, en definitiva, a volver a intentar sentirme minimente integrado en el entorno y llevarme de este pais la mejor impresion posible.
A pesar de todo, y aunque haya empezado con mi sensacion actual de desencanto, me considero profundamente afortunado de haber compartido estos ultimos dias con la gente de the City of Childs. Tanto con los ninyos y ninyas, como con el equipo directivo, como con el grupo de voluntarios de diferentes paises que alli me he encontrado. La labor que he desempenyado no ha pasado de podar las
plantas del pequenyo parquecillo y pintar sus columpios, subir un muro de piedras para impedir que una zona cultivada se hundiera a causa de las lluvias y cabar algunos hoyos para plantar arboles frutales. Pero los momentos que he pasado con los ninyos y ninyas cuando regresaban del cole, los partidos de futbol y de cricket, las conversaciones con el staff del orfanato y los momentos pasados con mis companyeros y companyeras, me han regalado la cara amable del viaje por estas tierras. Los dias empezaban
a las 5.30 de la manyana, con ejercicios fisicos y estiramientos, para despues ir a la capilla (catolica) a rezar cantando y bailando, y acabar desayunando. Despues los ninyos se iban al cole y nosotros empezabamos el trabajo. Descanso a la hora de comer (todos nuestros pocos dias arroz, absolutamente todos sus dias arroz), tiempo libre y por la tarde otro ratito de trabajo. No podia faltar el te de las 5, herencia inglesa, despues del cual nos reuniamos todos (ninyos y voluntarios) en un trozo de tierra con cesped para hacer los deberes. Ayudabamos en lo que podiamos, matematicas y algo de ingles, el hindi y marati (las dos lenguas de la zona) nos quedaban un poco grandes. Por la noche cena, reunion, chachara en los dormitorios y a sobar. Una adorable rutina que me ha hecho vivir mi mejor momento del viaje por la India.
El ultimo dia nos regalaron una fiesta tipica Hindu consistente en una guerra de tintes multicolor que hace que acabes irreconocible de pies a cabeza. No se cuanto rato estuvimos pero fue divertidisimo, muchas risas y un buen rollito muy apetecible.
Lastima que esos dias hayan tocado a su fin, una parte del viaje para recordar siempre, la mejor decision que habia podido tomar.
Hoy os dejo precipitadamente, las chicas me estan llamando para ir a coger el autobus. Supongo que habran arrasado con abalorios y trapitos varios (comportamiento universalmente femenino digno de estudio) y ahora toca preparar el viaje nocturno a Jaisalmer, en pleno desierto del Thar, doce horas de traqueteo enclaustrado en una especie de cama-ataud categoria sleeper.
Prometo seguir contando, a partir de ahora mas a menudo, mis proximos pasitos, por el momento siempre cerca de algun ordenador.
Abrazos,
Sergio.
Decision tomada
Namaste,
Despues de visitar hoy la organizacion con la que tenemos la opcion de hacer un campo de trabajo cortito pero intenso, he decidido quedarme una semana mas aqui. Ahora mismo nos estamos preparando para realizar el camino de vuelta a The City of Childs, el orfanato del que os hablaba ayer. El recinto esta en un pueblo muy alejado de la gran ciudad y la unica via de comunicacion posible es el telefono de un quiosco que esta a unos 20 minutos andando, asi que durante unos dias no podre escribir en el blog. Pero prometo sentarme el sabado, de regreso a la ciudad, y explicaros todo lo que alli haya experimentado.
Os dejo aqui la pagina web de la organizacion para que, quien quiera, le pueda echar un vistazo. De verdad que hacen un trabajo encomiable. Trabajan en los slums (inmensos barrios miseria) con proyectos nutricionales para ninyos y mujeres embarazadas, prevencion y tratamiento del sida, empoderamiento de la mujer, escolarizacion de ninyos de la calle, guarderias para que padres puedan ir a trabajar y ganar algo de dinero para tirar adelante, ademas de orfantos para los peques que no tienen a nadie.
Su pagina web es www.deepgriha.org , os invito a visitarla y si alguien esta en disposicion de hacer alguna donacion (se que es dificil), os aseguro que aqui, con los 250 dolares (175 euros aprox.) que vale esponsorizar a un ninyo durante un anyo se hace un trabajo muy valioso. Sacar a ninyos de la misera calle y darles una oportunidad no tiene precio (y no es un anuncio Visa). Tambien visite la ONG de Barcelona Sonrisas de Bombay, que tiene un programa de apadrinamientos eficaz y valioso.
He visto con mis propios ojos que el trabajo que hacen es de elogiar, del que se beneficia en su totalidad gente local, y necesitan seguir incrementando sus ingresos para continuar su labor. Asi que si alguno/a tenia en mente participar de alguna manera en un proyecto solidario o conoce a alguien que quiera hacerlo y no sabe como ni donde, os garantizo que estas dos opciones son buenas.
Y despues de este momento marketing social improvisado, me despido hasta dentro de unos dias, cuando me volvere a sentar aqui delante con una nueva experiencia en la mochila y la figura del Nepal en el horizonte.
Muchos besos,
Namaste.
Las tripas en su sitio y un paraguas en la mochila
Namaste companyeros/as de viaje,
os escribo de nuevo desde el mismo sitio de la ultima entrega, la ciudad de Pune, con la diferencia de que mis tripas vuelven a estar en su sitio y mi persona tambien. Gloria bendita no tener que ser el triste accesorio de un lavabo, linda sensacion la de sonreir sin apretar el culito, que bella es la vida sin rentortijones.
Es tanto el bienestar, la dicha y el relax que hoy prometo no explicaros nada horroroso sobre la India. Siento que me he quedado enganchado en el primer impacto que me ha causado este pais, y aunque lo tengo muy presente, no quiero aburrir a la parroquia y hablar unicamente de lo que no entiendo y me cortocircuita los nervios. No me parece justo. Estos ultimos dias he podido experimentar una India diferente, con una cara mas amable (y mas limpia).
Una vez superados las acometidas mas belicosas de la gastrointeritis, decidimos tomar rumbo a la montanya, a un pueblecito de veranero llamado de una manera muy similar al nombre del prisidente de Iran. La intencion fue la mejor y el viaje merecio mucho la pena. Para que os hagais una idea, los paisajes de montanya aqui son como los que puedes disfrutar en los Pirineos, si los Pirineos estuvieran en medio del amazonas brasilenyo. Un atentico zoologico tropical a 1.500 metros de altitud donde es
posible encontrar cualquier animal, sean cabras, gorrinos, monos o vacas, sueltos por la calle sin que nadie se altere (nosotros si que para algo somos guiris). La lastima fue que al ser de otras latitudes y asociando como buenos mediterraneos el verano al calor, no calculamos bien la sucesion de estaciones por estas tierras y decidimos ir justamente en pleno monzon, que calor no falta pero si hay algo que sobra en abundancia es agua. No paro de llover en todo el dia ni en toda la noche. Cualquier paseo para ver el lago o las cascadas era abortado inmediatamente por la aparicion de un desahogo celestial considerable. Nos daba el tiempo justo para
sacar la camara, hacer una foto y salir corriendo a refugiarnos en alguno de los chiringuitos que vendian mazorcas de maiz tostado. El resto del tiempo lo pasamos en la habitacion del hotel, leyendo tranquilamente mientras fuera la lluvia no cesaba (yo leo The God of the Small Things, un betseller nacional). Pero si que os puedo explicar un encuentro mas que interesante con un mago. Cuando el agua nos dio tregua salimos a la calle cual primaverales caracoles. Un hombre con un atillo a la espalda nos paro y nos empezo a hablar en ingles. Nosotros entendimos que era otro de los muchos que piensan que son los pirmeros en ofrecerte algo, a pesar de ser los que hacen 150 del dia. Pero hubo algo de lo que dijo que nos intrigo, y alli nos quedamos plantados delante suyo mientras el deshacia el atillo y sacaba una serie de trastos con los que nos hizo unos juegos de magia que os aseguro nos dejaron con la boca abierta. El ultimo fue el que mas nos flipo, porque despues de hacer aparcer y desaperecer palomas en nuestras propias narices, ademas de bolitas y panyuelos varios, nos pidio que juntaramos los dorsos de las manos y eligieramos uno de los olores que nos indico, entre ellos el sandalo (mi eleccion) y el jazmin (la de Joan). Solo separar las manos y oler cada uno la fragancia que impregnaba la piel, nos miramos sin dar credito, yo no se como lo pudo hacer, pero ni por asomo descubrimos algo parecido a un truco. Este si que fue un encuentro magico. Despues de indicarnos amistosamente la tarifa de su actuacion, el mago volvio a recolocar sus artefactos en su atillo rojo y desparecio camino arriba, mientras nosotros aun nos mirabamos perplejos.
El unico truco que no pudo realizar ese buen mago fue el de hacer desaparecer la niebla y la lluvia, asi que no tuve mas remedio que hacer lo que hasta ese momento me habia resistido a hacer, comprarme un paraguas. Y es que hasta ahora no he querido adminitir que he llegado en la peor estacion del anyo para hacer turismo en India (que no para estar, sin mas). Hasta el momento me iba empapando cual capullo de rosa con el rocio de la manyana (cuando el rocio es una jarra de 5 litros de agua repartidos por tu lindo cuerpo). Pero yo erre que erre, para que me voy a comprar un paraguas si manyana no va a llover mas, que yo lo se y porque yo lo valgo. Y no creais, que ha tenido su rollete ir a pecho descubierto ya que, en ocasiones, refugiandome bajo cualquier portal o tenderete he tenido alguna conversacion casual interesante. Pero despues de cumplidas mis dos semanas en India, donde he visto llover cada uno de los dias de mucho a muy mucho, he decidido claudicar, reconocer oficialmente al Monzon del Sudeste (este es su nombre propio, daros por presentados) y erigir un bonito paraguas como estandarte mochilero de Monzon asimilado.
Con el paraguas enfundado, nos
compramos unos billetes de autobus destino Pune (de regreso a la casita colonial). Esta vez viajamos en la tan desvencijada como agradable flota de buses estatales, ya que la ida la hicimos en un Volvo ultimo modelo de una companyia privada, y entre el musical Bollywood, divertido pero algo estridente, y el aire acondicionado a una temperatura cercana a la antartica en plena ola de frio, al bajar del autobus no podiamos articular palabra ni mover el cuello, amen de las amigdalas asomando por las orejas. Es una autentica incognita la razon por la que utilizan el aire acondicionado de una manera tan sumamente inhumana. Un nuevo misterio por descubrir.
De vuelta a Pune decidimos contactar con Eva y Susana para hacerles una visita al campo de trabajo que estan realizando, un orfanato de ninyos de los barrios miseria de la ciudad (slums les llaman por aqui). Asi que una vez apuntada la informacion necesaria y superado el autentico caos de transportes, por manyana bien tempranito nos dispusimos a negociar el precio de un Rickshaw que nos llevo a las afueras de la ciudad, donde nos subimos a un jeep compartido, que nos dejo en el peaje de u
na autopista desde la que comenzamos a andar el camino en el que, mas adelante, hemos oteado, a la altura de un pequenyo templo multicolor, a un hombre de la organizacion que venia a buscarnos en una moto, a nosotros y a nuestras mochilas. Lastima que no haya podido hacer una foto porque os hubierais reido un buen rato viendo a tres personas y dos mochilas bien grandes trescando a lomos de una moto de 250 cc por una camino de cabras. Experiencia inolvidable, imposible borrarla de la memoria. Y asi hemos llegado a la Deep Griha Society, The City of Childs. Susana y Eva nos estaban esperando, asi como el resto de voluntarios que participan en las actividades. Un lugar tranquilisimo lleno de ninyos corriendo alrededor y tirandose a tu cuello para preguntarte con una sonrisa de oreja a oreja ‘what’s your name?‘. De repente revivi la sensacion de entrar en el campo de refugiados ACP Gorincani, en Bosnia, donde dia tras dia, solo
poner un pie en el recinto tenias a cuatro o cinco ninyos colgados de cualquier parte del cuerpo. Despues de hablar un rato con la gente nos reunimos con el staff directivo, dos indios algo serios que nos dieron la mala noticia de que, por motivos de la normativa interna, no nos podiamos quedar a pasar la noche. Nos consideraban invitados pero no participantes. El lunes debemos presentarnos a primera hora en las oficinas centrales de Pune para solicitar permiso de estancia durante algunos dias. Asi que depues de la noticia, nos fuimos a comer y como sobremesa nos marcamos un partido de futbol de casi dos horas con los ninyos del orfanato. Cuando acabamos, sudados y extenuados, nos subimos a una furgoneta con unos ingleses y franceses, y nos devolvieron a Pune.
Y aqui estamos otra vez, de nuevo en Pune, la ciudad del eterno regreso, algun mensaje inconsciente debe tener la continua vuelta al punto de partida. De hecho ahora mismo me debato entre volver unos dias al orfanato o retomar manyana mismo la ruta solitaria, la de los trenes nocturnos, los encuentros efimeros y descubrimiento de nuevos lugares y gentes. Mientras debato conmigo mismo que opcion tomar, hago tareas de intendencia, por fin he encontrado una lavanderia en condiciones a la que le he entregado toda la ropa que tenia para que la laven, la sequen y maten ese olor rancio a fregoteo manual y secado al ventilador hotelero.
Os sigo contando batallitas,
Besos,
Sergio.
Punto muerto
Lo inevitable tenia que suceder, el temido momento del apreton repentino llego. Me he puesto malito, pille una gastrointeritis del carajo. Llevo dos dias en la cama con fiebre alta y sin alejarme del banyo mas de dos pasos. De hecho ahora estoy en el cibercafe que hay al lado del hotel y con un ojo miro la pantalla y con el otro el camino de vuelta por si tengo que salir corriendo. Antibioticos, suero y Fortasec el tratamiento, el tiempo traera la solucion.
Asi que poquita cosa os puedo explicar de estos ultimos dias que no tenga que ver con los desagradables asuntos del banyo. La unica foto que he podido
hacer estos dias es la del oasis de paz y tranquilidad que me encuentro cada vez que me levanto de la cama, el patio del hotel en el que paso mi convalescencia intestinal, una casa colonial de epoca con unas palmeras acojonantes. De hecho siento que estoy en medio de la selva amazonica, por lo menos la imagen y el sonido me permiten experimentarlo, ademas de algun macaco que decide pasarse a hacernos una visita de cortesia. La verdad que ha sido una autentica suerte reposar en este lugar, otros hubieran sido peores. Pero solo cruzar la puerta del hotel el oasis desaparece y deja paso a una ciudad sumamente caotica y contaminada que no tiene ni un solo atractivo que no sea salir a la calle a esquivar a los conductores de rickshaw que te ofrecen la ruta turistica por los templos de rigor a mas del doble del precio que se les antoja. Manyana, si las tripas lo permiten (las de Joan tambien estan traviesas) nos iremos a visitar a Eva y Susana, que estan haciendo un campo de trabajo cerca de aqui. El dia que llegamos, fuimos a cenar con ellas y unos catalanes que viven hace dos anyos en esta caotica ciudad, Angels i Genis. Los dos trabajan en empresas extranjeras que han abierto una sede en India para reducir costes.
Hasta me ofrecieron trabajo en un call center americano que no paga mal y dan clases de ingles gratuitas por atender llamadas hispanohablantes. Obviamente les dije que me lo pensaria, pero despues de vivir esta ciudad dudo mucho que puediera pasar mucho tiempo aqui, aunque ellos bien felices que parecian, ella incluso estaba felizmente embarazada.
Llevo mas de una semana en la India y aun estoy atonito, desconcertado y descolocado. No hay dia que salga a la calle y no me debata en mi fuero interno por admirar o por rechazar lo que delante de mi se presenta. Tan pronto tengo ganas de lanzarme a descubrir mas cosas como al momento siguiente la necesidad imperiosa de pillar un billete e irme volando a una playa tropical. Y creo que va a seguir siendo asi durante bastante tiempo. Por que, como puedo asimilar que cientos de personas vivan en la calle, llenos de suciedad hasta la coronilla y con nada que llevarse a la boca? Como puedo entender la falta de la mas minima higiene comunitaria con la que aqui se vive? Como comprender que despues de un autentico caos revientanervios para comprar un billete de tren encuentres una organizacion muchisimo mas eficaz que la que tenemos por alli? Como empatizar con la opinion de mucha gente que piensa que esta tierra es una tierra de milagros? Como bendecir que todas las miserias que aqui encuentras a diario, cada minuto, a cada paso, sean aceptadas con rigurosa espiritualidad? Hoy he visto como dos personas hablanban en medio de la abarrotada calle con un hombre desnudo y lleno de bichos durmiendo a sus pies, en la misma acera, y lo hacian con la naturalidad con la que nosotros podemos hacerlo al encontrar a alguien en las inmaculadas calles occidentales.
India me descoloca, me debato entre elogiar las interesantes conversaciones con la simpatiquisima gente local, con la seguridad que paseas por la calle a cualquier hora, su esquisita educacion, los maravillosos paisajes, la puntualidad britanica de sus transportes, y censurar el alto grado de suciedad que toleran en su dia a dia, la clasista pasividad con la que unos pocos toleran las miserias de los demas. En India hay un 10% de la poblacion que viaja a Europa a comprar en las mejores tiendas italianas el ultimo grito en moda, un 20% que vive bien sin lujos y con su trabajo estable, salen a cenar y a divertirse los fines de semana, y un 70% de personas que viven en barrios miseria, cuando la miseria es vivir en medio de un lodazal lleno de basura hasta los topes y donde enfermar es algo sumamente cotidiano. Y estas tres capas, tal y como os las he descrito, conviven entre si sin conflictos aparentes, como si debiera ser asi por designio divino. Este ambiente rezuma tufillo a la division de la sociedad en castas que esta muy lejos de desaparecer, a pesar de las leyes que se promulgan en su contra. Admito mi completa ignorancia para comprender el rompecabezas de estas tierras y mi ceguera para ni tan solo atisbar el milagro indio, pero a nivel de las tripas, las que suenan cuando algo te toca en lo mas hondo, India no va a ser un pais nada facil para disfrutar del turismo sino mucho mas indicado para despertar cada dia mi indignacion.
De todas maneras aun no he salido de las ciudades, donde se acomula mas miseria y injusticia por metro
cuadrado. Espero que la India mas rural sea tambien menos hiriente. Finalmente no viajare al Sur como tenia previsto. Desde que he llegado aun no he visto el sol, efecto del monzon consistente en un cielo eternamente cenizo y que, de vez en cuando, suelta algun chaparron. Disfrutar de paisajes tropicales con el color mortecino del cielo gris no me entusiasma, peligrosas playas paradisiacas para no banyarme no me enamoran, y la cantidad de kilometros que deberia hacer entre ir y volver me han hecho replantear el movimiento futuro y poner mi punto de mira mas al norte, en el Himalaya indio, en los gigantes de la tierra y donde el monzon no tiene valor de acudir.
Pero mientras mis intestinos no lo permitan seguire en punto muerto, saliendo cada dia a la calle con la esperanza de entender algo y de poder estar de acuerdo.
Gracias a todos/as por participar, muchos abrazos,
Namaste.
Parentesis Mumbai
Namaste a todos y todas,
Os escribo desde Aranguebad, una ciudad a 400 kilometros de Bombay. Tenia ganas de sentarme aqui delante a contaros cosas, pero estos ultimos dias, mis primeros dias en India, estan siendo una autentica locura. 
He pasado cinco dias en Bombay que han sido un viaje en si mismo. Me resulta muy, pero que muy complicado, describir todo lo que he visto y experimentado estos dias. No se si empezar con los montones de gente durmiendo en las calles, con la locura de una ciudad de 20 millones de habitantes que no descansa jamas, con la movida de los garitos mas inn de la ciudad moderna, o con los centenares de slums (barrios miseria) que pueblan esta gran ciudad. O quizas con las miradas y las sonrisas de ninyos y adultos, con los deliciosos paseos por el frente maritimo al atardecer sentadome en Chowpatti Beach a ver la puesta de sol, con la persona muerta que me
encontre hace dos dias volviendo de tomar unas copas y a la que nadie se acercaba, con el ambiente cargado de esperanza de las leproserias, con la ilusion de la gente que lucha por construir una vida posible para todos, con la elite que vive a todo trapo comprando en tiendas de las mejores marcas a la salida de las cuales duermen familias enteras. O podria continuar con los olores rancios de la basura acomulada, con los escupitajos de la gente flotando en el agua turbia que deja el monzon cada dia sin falta, con las conversaciones con una pandilla de universitarios benbiendo cerveza en un parque del centro, con los paseos nocturnos volviendo a mi hotel por calles sin iluminar observando atonito como miles de personas hacen de la calle su hogar. O con los precisos saris que visten las mujeres, con sus ojos, con sus sonrisas y sus miradas curiosas, con la deliciosa comida que aunque no sea picante pica como un demonio, con las manadas de perros sin duenyo sueltos por la calle persiguiendo ratas que pasan corriendo entre vacas que meten su cabeza en casas de las que salen gallinas corriendo que son observadas por un grupo de cabras.
O simplemente con la mirada de un viajero que va de un lugar a otro con los ojos abiertos como platos y las sorpresa constante dibujada en su rostro.
Y con todos estos ingredientes, bien cocinados y servidos, no os podria decir si el plato me gusta o no me gusta porque son tantisimos los matices, los olores, sabores, las emociones, las resistencia y las sorpresas que en esta olla encuentro, que me declaro incapaz de resumir en una sola definicion lo que para mi esta siendo India. Pero puestos a arriesgar os diria que lo que este plato contiene, mas alla de sus ingredientes, es HUMANIDAD. Porque todo lo imaginable sucede ante tus ojos sin el menor atisbo de censura. La humanidad, con lo mejor y lo peor que puedas encontrar ante tus ojos, tu decides hasta donde quieres llegar.
Y mi mirada, estos ultimo
s dias, ha ido de la mano de otras miradas que he encontrado en el camino. Porque hubo gente que, como yo, decidio un dia ir mas alla de lo que la Lonely Planet aconsejaba llegar, buscando tocar realidad, por muy cruda que esta sea. En los dias que he estado con Sonrisas de Bombay visitando los proyectos que lleva a cabo en los suburbios de la ciudad he conocido a otros viajeros y viajeras con los que hemos hecho buenas migas, y hemos decidido compartir camino. Ahora viajo con Joan, un chico de Gironella, musico a punto de editar un disco el beneficio del cual quiere ceder a la ONG y que como yo, va descubriendo poco a poco este nuevo mundo. Y si todo va bien nos volveremos a encontrar con Susana y Eva en una ciudad al sur donde han ido ha realizar un campo de trabajo solidario. Los cuatro juntos descubrimos los rincones de Bombay, desde sus slums hasta sus garitos nocturnos, algo suficiente como para tener algo en comun.
Despues del bombazo Mumbai pillamos el primer autobus que nos llevara fuera de esa locura de ciudad y nos plantamos aqui desde donde os escribo, Aurangabad, bastante fea. Lo bonito esta en el interior de las cuevas de Ellora, a unos pocos quilometros de aqui y en las que encuentras templos completos tallados en la misma roca. Es dificilmente explicable la impresion que se siente al saber que todo lo que estas viendo fue esculpido directamente sobre la piedra, sin ningun tipo de construccion. Hay cuevas budistas, hinduistas y jainistas, de diferentes epocas y estilos, y muchisima historia tallada en la roca. Esta ha sido mi primera toma de contacto seria con la India mas cultural, y la cosa promete bastante. Antes de llegar a las cuevas
visitamos un templo donde se estaba celebrando un rito de ofrenda a una de las cientos de diosas que tiene por aqui, un monton de gente cantando, derramando leche y flores sobre una especie de altar y muchisima emocion en el ambiente. La devocion no es poca, sea al Dios que sea y se vive en cada momento del dia sin necesidad de entrar en templo alguno, en la misma calle encuentras ofrendas en pequenyos altares. Pero voy a tener que hacer un esfuerzo para descifrar minimamente todo lo que sucede en este maremagnum cultural, asi que en breve me comprare uno de los libros que me han aconsejado leer para comprender.
Hoy nos vamos mas al sur, a Pune, a reencontrarnos con Susana y Eva. Parece que la pequenya ciudad de 3.000.000 de habitantes tiene algunos atractivos que exploraremos para descubrir mas incognitas a resolver. Despues me dirigire mas al sur, hacia Kerala, ya que el quorum general de estas gentes es que es uno de los lugares mas bonitos del pais y que seria una lastima perderselo.
Pero para llegar alli aun quedan muchas paradas que realizar y muchos sitios nuevos por descubrir a golpe de Rickshaw. Asi que nos vemos por aqui y os sigo contando. Muchas gracias otra vez por vuestros comentarios, de verdad que me hace ilusion que me vayais acompanyando en este viaje que va ya camino de cumplir su primer mes.
Abrazos a todos/as.