EN CENTROAMERICA


Final de trayecto

Hola a todos y todas,

De nuevo en Barcelona, punto de partida y final de este viaje que ha durado dos meses y que ha acabado antes de lo previsto. En el hospital han confirmado el sabio diagnostico nepalí, fractura de peroné y esguince de tobillo. Mínimo un mes de escayola. La nueva aventura que afronto a partir de ahora es combatir la inmovilidad y el tedio de la convalecencia en pleno mes de agosto, la estampida ha sido total. Aguzaré el ingenio para buscarme cosas que hacer hasta que mi día a día se vuelva a repoblar con sus gentes.

Me ha costado ponerme aquí delante para darle un cierre digno a este blog (o por lo menos a esta fase). No me esta siendo nada fácil aceptar que de nuevo estoy aquí, en pleno mes de agosto, inmovilizado por la pierna que se me pone como un globo cada vez que intento moverme un poquito. He pasado de caminar por el Himalaya a sumergirme en el sopor agostero de Barcelona. Y no puedo ir a la playa ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.

Ayer despedí a mi hermano y a Manel en el aeropuerto de Barcelona, que a estas horas ya estarán recibiendo los primeros impactos del nuevo paisaje. Andaban un poco nerviosos y ansiosos, pero tenían dibujado en sus rostros el rictus de la emoción, de la aventura. Sentí una envidia tremenda, hasta que desaparecieron más allá del control policial. A partir de ese momento se hizo evidente que la historia había cambiado los acontecimientos irremediablemente, y es que aunque sea algo gilipollas, hasta ese instante no he podido aceptar definitivamente el destino. El momento del encuentro con ellos en Delhi era el que me había perseguido durante estos días y al ver como empezaban su viaje desde Barcelona me ha servido para cerrar de una manera simbólica este viaje, que durante casi dos meses me ha llevado a recorrer unos cuantos paises.

Desde mi llegada a Venecia hasta mi salida a la pata coja de Kathmandu han sido muchos los lugares visitados, algunos conocidos como Bosnia y los Balcanes, pasando por las gratas sorpresas de Turquia, mi relación indiscutiblemente conflictiva con la India, culminado con mi sueño de caminar por el Himalaya. Como para quejarme de algo ¡¡¡¡. Han sido dos meses increíbles con un montón de momentos para recordar y casi ninguno para olvidar. La experiencia del viaje no tiene comparación, no se parece a nada más que a si misma y para mi representa toda una delicia.

La compañía de este blog también ha sido toda una grata sorpresa. Primero sobre mi mismo ya que dudaba de mi constancia para hacer algo a la talla de la aventura que tenía por delante y de llevar a buen puerto una especie de diario de viajero. Y sin duda lo he conseguido y una de las razones primordiales es que me lo he pasado genial haciéndolo, algo que me alegra y me motiva enormemente.

Pero si de algo estoy seguro es que mis ganas y el placer que encontraba tecleando cada día no hubieran durado ni dos semanas si no llega a ser por vosotros/as, los que cada día habéis entrado y dejado vuestros comentarios. Cada vez que habría el blog y encontraba algunas palabras sentía como la energía de este espacio iba in crescendo al mismo ritmo que mi motivación por escribir más. Vuestra participación ha sido el combustible que ha hecho que este espacio tuviera vida hasta el último de sus días.

Creo que todos/as nos lo hemos pasado en grande compartiendo las sensaciones del viaje, cada uno/a desde su lugar y en su momento. Hace un par de días fui a cenar con amigos y amigas, casi todos/as habían seguido el blog y fue curioso oír como discutían las aventuras mientras cenábamos, nunca me había pasado. Generalmente es cuando vuelves del viaje el momento de explicar batallitas, pero esta vez ya estaban explicadas, casi en tiempo real, así que esa bonita tradición de la sobremesa viajera dejó paso a los comentarios sobre el blog. Nuevas formas de comunicación, cambios asegurados.

Pero las últimas palabras sobre este viaje están siendo escritas, la experiencia inmediata se agotó y deja paso a otras figuras que se van formando en el horizonte inmediato, nuevas necesidades e interrogantes a resolver, esta vez mucho más cercanos a la vida cotidiana que a la aventura de viajar. Irene y Silvia me han pedido que siga explicando aquí aventuras cotidianas, algo que me alaga enormemente, aunque ahora mismo no estoy seguro de tener algún motivo personal para hacerlo. Abrí este blog como un espacio para compartir la experiencia del viaje, pues de alguna manera, al volver de mis viajes me llegaban las ganas de mucha gente de saber y de oir las historias. Pensé que podía ser interesante dar la oportunidad de experimentar algo así y sin duda ha sido todo un éxito, si algún día vuelvo a la carretera no dudaré en volver a probarlo. Pero ahora que el viaje ha finalizado no se si voy a tener la motivación y la suficiente habilidad como para relatar la vida cotidiana, sinceramente, un viaje es muy fácil de expresar, prácticamente lo hace por si solo. Las anécdotas son constantes, la sorpresa nunca falla y siempre hay nuevos panoramas donde posar la mirada. A la cotidianeidad hay que sacarle punta, y eso creo que solo está a disposición de los artistas del escritorio.

Solo el tiempo tiene la respuesta, ahora es momento de acompañar el fin de esta aventura. Siento que no me corresponde a mi el cerrar este espacio ya que hemos sido muchos/as los que hemos participado en él. Así que propongo que, quien quiera, deje un comentario a modo de cierre personal, así, entre todos/as, conseguiremos el más autentico, el que nos represente a todos/as.

Por mi parte solo me queda daros las gracias por vuestra compañía y energía para hacer realidad la nueva experiencia de viajar a través de las palabras. Ha sido todo un placer y espero volver a encontraros por aquí si la fortuna ofrece una nueva oportunidad.

Muchos besos viajeros.

Sergio.


La decision final (no hay marcha atras)

Las opciones no eran muchas, tan solo dos:

La primera consistia en quedarme en Kathmandu hasta recuperarme, intentando hacer algo cada dia para pasar el tiempo, alguna actividad, como meditacion o aprender nepali. Tomarmelo con tranquilidad y vivir practicamente dentro de los limites del hotel durante casi un mes. Esperar a que llegaran mi hermano y Manel e intentar planificar algo juntos, que obviamente descartaba la posibilidad del trekking.

La segunda se centraba mas en la idea de aceptar que me habia hecho danyo de verdad, que Nepal no me ofrecia las condiciones minimas de companyia y comodidad y que, a pesar de la grata presencia de Carlos y Bimshem que me visitaban dos veces al dia, estaba solo y lejos de casa.

Y con estas dos opciones he estado batallando estos ultimos dias. Decision dificil de tomar. La prudencia pedia regrasar a Barcelona y recuperarme desde el principio allí, pero los planes y las ganas de viajar con mi hermano y Manel tiraban muy fuerte. Realmente ha sido el motivo que mas batalla ha presentado, en forma de ilusion frustrada. Hacia mucho tiempo que habiamos planeado este viaje juntos, un viaje especial y muy deseado. Pero si me quedaba en Kathmandu les estaba obligando a renunciar al trekking y a llevarme en volandas alla donde fueramos. Una conversacion con mi hermano y la dificultad de andar con la muletas con una pesada mochila a la espalda, sumado al peligro de desplazamiento del hueso roto, me han hecho tomar la decision menos deseada pero mas prudente.

Me vuelvo a Barcelona, se acabo el viaje para mi, este camino llego a su fin.

Las muletas y la protesis me han hecho comprobar lo dificil que podria resultar moverme para visitar lugares, dormir en trenes y autobuses, y en caso de que la cosa fuera mal, encontrar el lugar adecuado para atenderme. Mi hermano sobretodo, pero tambien otras personas, me han hecho ver que habra mas oportunidades de viajar juntos, que esto es tan solo un hasta luego al camino. El miedo definitivo a sentir el crujido definitivo ha hecho el resto.

La decision esta tomada, vuelvo a casa para recuperarme bien. Una vez comprados los billetes, convoque a Carlos, Bimshem y Evangeline a una cena de despedida. Queria agradecerles los cuidados y las atenciones dispensadas y tambien despedirme silenciosamente, a mi manera, del viaje. Se me estaba haciendo muy duro aceptar la decision que habia tomado y no me apetecia estar solo. Rabia y frustracion no me dejaban descansar en paz. Pero como la suerte tiene muchas caras y muchos matices, antes de que acabara el dia puede contactar con Eva y Susanna, las chicas que os presente durante mi viaje por India, y que milagrosamente estaban en Kathmandu. Al dia siguiente cogian el mismo avion que yo a Delhi.

Esta manyana hemos desayunado juntos mientras les hacia participes de mi desgracia. Sentia unas ganas irrefrenables de desahogarme, de decir bien alto que no me queria ir sino seguir viajando y el viernes que viene esperar a los dos montanyeros en Delhi. Pero ellas sabiamente me han devuelto a la situacion real, asi que he vuelto al hotel, he hecho por ultima vez en este viaje la mochila, companyera inseparable, y he esperado a que mis dos amigos nepalis me llevaran al aeropuerto. Alli me he despedio con un hasta luego de ellos y del Nepal.

Dentro me esperaban Susana y Eva, que tambien vuelven a casa, a Tarragona. En la cola de facturacion me han proporcionado una silla de ruedas que me ha ofrecido un merecido descanso de mis muletas nepalis, dos trozos de madera con tornillos atravesados que ya me habian hecho varias heridas en las manos debido al roce. Ha estado genial porque me han permitido saltarme todas las colas y he llegado enseguida a la puerta de embarque, donde me esperaban mis dos amigas. Tiempo justo para el ultimo lamento, el ultimo mordisco de rabia contenida en tierras nepalis, seguidos del primer espacio de conciencia plena de estar caminando mi decision. En el avion destino Delhi nos han servido una cervecita con la que hemos brindado por el viaje y donde yo he ahogado mis penas. Gracias a la ayuda de mis dos companyeras el proceso de recogida de maletas se me ha facilitado enormemente y su companyia me ha servido para alejar la tristeza.

Pero ahora ellas se han ido, destino Bombay, y yo me he quedado aqui solito, acompanyado por mi fiel mochila, mis muletas de madera y mi pie inmovilizado. A la 1.20 de la madrugada sale mi vuelo con destino Barcelona, donde llegare manyana a las 9 am. Solo mi hermano lo sabia y sera el quien me venga a buscar. Se me hace demasiado doloroso aceptar mi decision y comunicarla.

Asi que en el aeropuerto de Delhi paso mis ultimas horas en Asia, en India. Solo llegar he confirmado que aqui solo puedo indignarme, rebotarme, quejarme. En el control de pasaportes me han tenido un rato decidiendo que hacer conmigo y con mi pie malherido. Cuando han decidido que podia seguir con toda normalidad he preguntado donde podia encontrar las oficinas de Swissair para confirmar mi vuelo y pedir ayuda con mi pesada mochila. Y, craso error, he creido lo que me han dicho. He vulnerado una de las reglas basicas de la India, si te preguntan por algun sitio que tu no sabes donde esta, constesta igualmente, nunca admitas que no lo sabes. Nos han enviado a mi y a mi silla, a Eva y Susanna con su carro cargado hasta arriba de maletas a la otra punta de la terminal, toda una aventurilla que ha terminado con la confirmacion de que esa oficina estaba justamente en la direccion opuesta. Durante el camino de vuelta han aparecidos dos personas y me han quitado la silla de ruedas, sin mas explicacion. De nada ha servido la indignacion de Susanna, esto es India, un lugar donde no respetan lo mas minimo a una persona con muletas y a dos chicas con un pesado carro cargado de maletas. Si teniamos que entrar en un ascensor ellos tenian que ser los primeros, aunque fuera a codazos, actuando sin la mas minima consideracion ni educacion. La sensacion de indignacion era conocida y la experiencia pedia calma. Y es que este pais me pone a parir pero incluso puedo reconocer un sentimiento parecido a la pena ahora que se que voy a dejarlo. Tendra que pasar tiempo para saber si quiero volver a este pais, desde luego no era lo que esperaba en un principio.

Mi aventura India no se ha acabado aqui. Un amable piloto de la companyia me ha informado que hasta las 9 de la noche no abrían el mostrador de facturacion y que hasta entonces deberia esperar. Me ha entregado un papel de autorizacion para poder entrar a la terminal propiamente dicha (las medidas de seguridad en este aeropuerto son muy estrictas) y me ha deseado suerte. Cuando ha llegado el momento me he preparado para acometer toda una gesta, cargarme con dos mochilas e ir hasta la puerta de la terminal, tras la cual me esperaba otra silla de ruedas. Me ha costado lo que no os podeis imaginar y han sido varias veces las que he estado a punto de perder el equilibrio e irme al suelo. Pero he aguantado como un campeon y sudado de pies a cabeza he llegado delante del policia que controlaba la puerta del edificio. En un primer momento no me ha mirado ni a la cara, despues me ha dicho que no iba a poder entrar con las muletas y para finalizar me ha indicado el camino de vuelta ya que en la autorizacion de acceso estaban todos los datos excepto la vital hora de salida del avion. Rabia contenida y ganas de llorar me han hecho insultar (en castellano) a ese hombre en toda su cara hasta que no he encontrado mas improperios que regalarle. Le gritaba que abriera los ojos y que se diera cuenta que estaba ante una persona que necesitaba ayuda. Que no me podia hacer dar la vuelta y volver a recorrer el camino hecho pues dudaba que me quedaran las suficientes fuerzas. Pero de nada ha servido, me he dado la vuelta mientras continuaba cagandome en todo lo que podia y me he dirigido a la oficina de Swissair. Alli me han hecho esperar dos horas a traerme la silla de ruedas, pero me han tratado bien y se me ha pasado el inmenso cabreo. Tan solo pensaba que en breves momentos estaria en la fila de embarque esperando a subir al penultimo avion de mi recorrido. Pero mas sorpresas me esperaban. Cuando he llegado al mostrador de facturacion y ya tenia mi mochila en la cinta de transporte, ha aperecido un personaje que me ha preguntado que le pasaba a mi pierna y si podia demostrarlo con un informe medico. Ha sido necesario volver a traer la mochila para poder ensenyarle el documento que me hicieron en el hospital de Kathmandu. Despues de leerlo me ha comunicado que no era seguro que puediera embarcar en ese vuelo, que muy probablemente necesitaria un informe medico positivo que debia conseguir en Delhi. Yo ya no sabia si reir o llorar, la cosa ya se escapaba de mi control y de mi capacidad de comprension, India me estaba superando completamente. Despues de ponerme todo lo serio que he podido, le he explicado al buen senyor mi accidente y el posterior periplo, y le he intentado comunicar con toda la intensidad posible las ganas de llegar a casa para recuperarme y la gran putada que significaria para mi la no admision en el vuelo, obligandome a permanecer en Delhi donde no conozco ni tengo a nadie. El personaje no ha dado su brazo a torcer y la unica concesion que me ha hecho ha sido hablarlo con el personal de cabina para pedir su opinion y permiso. La media hora de espera se han convertido en otras dos, pero ya poco importaba, el cansancio fisico, mental y emocional me han tenido todos los minutos sumido en una especie de letargo, sentado en mi silla de ruedas.

Finalmente ha aparecido una mujer con el atrezzo de azafata y me ha preguntado, con un claro acento aleman, que es lo que pasaba. Yo le he explicado quien soy y mis circunstancias, y ella, sin mas, me ha dicho que podia subir al avion, y no solo eso, sino que como el avion iba un poco vacio me iban a acomodar en primera clase para que viajara mas comodo. No cabia en mi del gozo y la alegria, y despues de agradecerle el detalle, he agradecido para mis adentros el haber elegido una companyia europea, bendita civilizacion.

Y aqui me teneis, intentando reconciliarme por ultima vez con la caotica India mientras espero a que se abran las puertas del embarque para adentrarme por el pasillo que me llevara a pisar, de nuevo, y despues de dos meses, cultura europea. Ese momento marcara la defuncion prematura y definitiva de este viaje.

Sinceramente no tengo ganas de volver y por muchas razones que encuentro para pensar en positivo y valorar de otra manera esta vuelta anticipada, nada puede vencer a la sensacion de frustracion que me embarga estos ultimos dias. Creo que me costara asimilar todo esto, y mas cuando mi hermano y Manel cojan un vuelo a Delhi, donde yo ahora me encuentro y donde deberia haber llegado en mejores condiciones el viernes que viene.

Al margen de dramatismos se que reconducire la situacion con exito, no son pocas las cosas que tengo ganas de hacer, pero antes deberé pasar por el estrecho pasillo de la desilusion, para despues volverme a ilusionar.

Este NAMASTE INDIA, NAMASTE NEPAL, es el definitivo, ya no hay marcha atras.


Caminando por el Himalaya (el principio del fin)

Dia 9 y 10: Valle de Helambu

El final inesperado

Despues de continuar el vertiginoso descenso desde los 4700 metros, descenso que parecia no tener fin, hemos aparecido en un imponente valle abierto, verde, soleado, habitado, el valle de Helambu. Despues de tantos dias contemplando paisajes deserticos de alta montanya, salpicados por muy pocas pequenyas aldeas habitadas por casi ninguna persona, el contraste con un paisaje tan vital es impactante. Os parecera exagerado, pero he tenido la sensacion de nacer, de renacer, de volver a la vida.

El ultimo tramo de la bajada ha sido complicado pues las lluvias se han llevado parte del camino y otros estaban completamente marcados por profundos y peligrosos surcos. La dureza del recorrido se traduce en una necesaria adaptacion fisica y psiquica al recorrido, conscientemente pones el chip de ‘hay que sufrir’. La aparición en el verde valle ha sido brusca e inesperada, y tambien liberadora, el punto y final, la posibilidad de pasar a un formato menos sufrido y mas comodo, de disfrutar de un final relajado, el final esperado.

Una vez llegados al refugio del dia, hemos improvisado una pequenya fiesta, habia ganas de celebrar que estabamos llegando al final de un camino que hace mas de una semana se nos antojaba complicado. El licor ha sido una especie de aguardiente regional, y aunque la intencion era de fiesta grande, el cansancio acomulado era tal que no hemos pasado del segundo vaso. El primero nos ha levandato el animo y el segundo lo ha matado definitivamente. Asi que pronto nos hemos retirado a nuestros aposentos a descansar para poder disfrutar del dia de manyana, ultimo del trekking. Despues de compartir mas de una semana de camino se crea una especie de complicidad entre el grupo, al inicio perfectos desconocidos, y ahora eramos conscientes de que estos eran los ultimos pasos que dabamos juntos.

La manyana nos ha traido niebla pero ya poco importaba, al menos no llovia y podiamos encarar el ultimo tramo con un cierto relax, a pesar de las nada despreciables 7/8 horas de trayecto. Mientras caminaba mis pensamientos basculaban entre recordar los dias recien pasados, los momentos vividos y los paisajes disfrutados, y planificar los dias venideros, la vuelta a Kathmandu, visitar algunos pueblecitos del valle, desplazarme a Pokhara para conocer sus lagos y contemplar la majestuosa cordillera del Annapurna, dirigirme a Lumbini, lugar donde Budha se iluminó, muy cerquita ya de la India, donde cogeria un tren con destino Delhi, mas concretamente, su aeropuerto donde esperaria a que mi hermano y Manel llegaran. Y encarar el ulitmo tramo de este viaje, culminando con otro impresionante trekking en el Himalaya Indio.

Con esos pensamientos andaba yo los ultimos pasos del camino, satisfecho de estar donde estaba y muy ilusionado con los lugares y gentes con las que estaria en breve. Una sensacion de relax y despreocupacion me acompanyaban mientras charlaba tranquilamente con Evangelin sobre la ultima comida que habiamos realizado minutos antes y sobre la cena que nos ibamos a regalar como homenaje esa misma noche cuando llegaramos a la gran ciudad. Coincidiamos en que debiamos acabar de celebrar la gesta.

De repente todo esto perdio cualquier tipo de relevancia, de predominancia en mi conciencia y fue substituido por dos profundos chasquidos. El primero fue conocido, ya lo habia sentido otras veces, es el tipico crujido que se manifiesta cuando de tuerces el tobillo. Sabes que no reviste demasiada importancia, tan solo unos dias de inflamacion y una efimera microcojera, nada de lo que preocuparse. Pero el segundo chasquido que le sucede ya no es conocido, es algo mas profundo, doloroso y alarmante, toca la fibra, te llega al alma, el crujido lleva el mensaje de que algo serio acaba de suceder.

Esto acontece en una fracción de segundo, en un instante dificil de retener en la memoria, en un simple suspiro donde caben el destino de las cosas. Entre el resbalon y el impacto de la pierna con la roca, el primer y conocido chasquido y el segundo y mas intenso crujido, el grito de dolor, los lamentos, la cara de alarma de mis companyeros, pasan tan solo unos segundos, pero de una intensidad e importancia tales que podrian tratarse de vidas enteras. Y es que desde el primer instante fui consciente de que algo en mi pierna se habia roto y que mis planes de viaje, esos con los que bajaba alegremente acompanyado, se habian truncado. Aun no sabia de que forma y manera, tampoco cabe todo en un momento tan breve.

Estaba tirado en el suelo, rodeado de mis companyeros de trekking y de las gentes del ultimo pueblo que acababamos de atravesar. Todos querian tocar mi pierna, moverla, probarla, sacar su propia conclusion. El quorum fue unanime, tenia que ver con el tobillo, lesion muy habitual por resbalones en la montanya, y de eso ellos saben mucho mas que yo. Como era obvio que no podia cruzar el puerto de montanya que nos separaba de la localidad mas cercana donde habia una estacion de autobuses y taxis, la solucion elegida, tambien por unanimidad, fue mi evacuacion en moto por un camino de cabras. Aunque yo no lo tenia claro pues no estaba tan seguro que el problema fuera solo el tobillo, la unica alternativa posible era el helicoptero, que con un coste de 1000 dolares americanos no era viable economicamente. Asi que una vez pagada la cantidad del rescate, unos 40 euros, me monte en una moto tipo carrera con la que el piloto me aseguraba que llegariamos a nuestro destino en un maximo de dos horas. Mis companyeros mientras tanto continuarian la ruta acordada y yo les esperaria en la estacion de autobuses.

En los primeros 100 metros la moto se calo unas cinco veces y el conductor no paraba de tocar reguladores y mirar dentro del deposito de gasolina. Un mal augurio embargo mi alma, pero dadas las circunstancias y el estado de mi pierna me abandone a la suerte, a lo que el destino me tuviera reservado. Destino que decidio que esta evacuacion en moto se convirtiera en un autentico calvario de 8 horas interminables y respletas de calamidades variadas. Para empezar, el camino enfangado hizo que nos cayeramos en una curva, con tan mala suerte que la moto acabo encima de mi pierna afectada, creo que pudieron oir el grito de dolor incluso en la Laponia. Devuelta la moto a su posicion natural, subido en ella y cagado de miedo seguimos avanzando lentamente, con sucesivas patinadas que me ponian los pelos de punta. Cuando no era porque el motor se calentaba y habia que dejarlo enfriar era porque una corriente de agua monzonica se habia llevado un trozo de camino, o simplemente porque nos habiamos quedado atrapados en el barro. Las paradas se repetian para mi desesperacion ya que esto representaba un sube y baja interminable de la moto y tramos del camino recorridos a la pata coja. A penas avanzabamos y el cielo se cubria poco a poco de espesas nubes negras. Siendo consciente de que no nos librabamos de la que nos iba a caer encima en breve, mis planes mas optimistas pronosticaban que como mucho ibamos a tardar el doble de tiempo previsto, y si bien el agotamiento y el dolor de la pierna eran muy intensos, la luz del dia aun nos acompanyaria durante unas buenas horas. Pero este pornostico era precipitado y no tenia en cuenta una variable importante, variable que apareceria en forma de deposito de gasolina vacio. En medio de la nada y muy lejos de tan solo una misera gota de combustible, los moviles fuera de cobertura, seguimos nuestro trayecto. Cuando el camino apuntaba hacia abajo, subidos en la moto sin motor, cuando apuntaba hacia arriba andando como podia a la pata coja mientras el conductor empujaba la pesada moto. Y tan solo nos encontrabamos a mitad de camino de nuestro destino. En esos momentos mis pronosticos ya eran totalmente fatalistas y la preocupacion y alguna gota de miedo empezaron a aflorar. Andar a la pata coja durante quilometros sabiendo que aun quedaban muchos mas por delante requiere una fuerza psicologica considerable para seguir avanzando. Me pesaban como una losa los dias de trekking, el dolor profundo en la pierna y los primeros mordiscos en la rodilla de la pierna donde apoyaba todo el peso, precisamente la del menisco travieso. La situacion era surrealista y preocupante a la vez. Y crecio un puntito mas su intensidad cuando se rompio uno de los frenos, esencial para no despenyarnos al bajar las pendientes que se iban presentando.

Con las ultimos gotas de energia y a golpe de voluntad alcanzamos una casa desde donde el conductor pudo llamar a un amigo suyo para que nos trajera unas botellas de gasolina. Lo que en un principio iba a ser un momento de nada se convirtio en dos horas durante las cuales aproveche para contactar con mis companyeros que debian estar esperandome impacientes y preocupados en un pueblo no muy lejano. Pero no era asi. Al ver que tardaba tanto llamaron al pueblo donde resvale y les comunicaron que yo ya estaba en Kathmandu felizmente instalado en mi habitacion. Con esa informacion resolvieron cojer el ultimo autobus a la ciudad. O lo que es lo mismo, ya nadie me esperaba en ese pueblo cercano del cual ya no saldria ningun autobus hasta el dias siguiente, y el dinero que yo llevaba en el bosillo no me hacia sonyar con una noche demasiado placentera. Finalmente, ya de noche cerrada, aparecio el proveedor con dos botellas de gasolina, con las que el conductor puso en marcha la maquina, lanzandonos de nuevo al camino. No se cuantas veces tuve que subir y bajar de la moto por las pesimas condiciones de la pista, solo se que lo unico que tenia en mente era llegar de una vez por todas al hotel. Cuando por fin alzanzamos la carretera asfaltada me las prometi muy felices y proyecte decenas de veces la entrada del hotel en la oscura noche. La ruta hasta la ciudad se me hizo eterna, pero lo que encontramos en su interior ya fue puro espectaculo. Gasolineras tomadas por cientos de vehiculos que bloqueaban la carretera, garrafas de gasolina cambiando de mano a cambio de fajos de dinero, el ejercito controlando el acceso a los surtidores de combustibles. Un puro y autentico caos que se interponia en nuestro camino constantemente. Al parecer, el gobierno nepali ha dejado de pagar a la companyia petrolifera india que les suministra el combustible y esta ha amenazado con cerrar el grifo inmediatamente. La noticia ha corrido como la polvora y la ciudad se ha sumindo en una especie de panico, en medio del que me encontraba yo subido en una moto, autenticamente exhausto y agotado, y con algo roto en mi pierna.

Despues de sortear algunos atascos, llegamos al barrio del Thamel donde se encontraba mi hotel. Me esperaban Carlos, Bimshem y Angeline, preocupados. Me llevaron a cenar a un restaurante cercano al que casi no llego por falta de fuerzas. Cenando les explique la historia del viaje en moto y se quedaron algo mustios, creo que se sintieron culpables por no haberme esperado en el otro pueblo. Intente indultarles pero se resistieron mucho y yo ya habia tenido bastante por ese dia, asi que les pedi que me llevaran al hotel para, por fin, poder descansar. Fue tomarme unos antiinflamatorios, caer en la cama y entrar en un profundo suenyo.

Al dia siguiente, muy temprano por la costumbre adquirida en la montanya, me levante y al poner el pie danyado en el suelo supe que algo no funcionaba bien. Me duche como pude, pedi un desayuno y espere a que Carlos y Bimshem aparecieran a media manyana para llevarme al hospital. Una vez alli, en una sala de urgencias tan precaria como os podais imaginar, me atendio un doctor bien simpatico que focalizo toda su atencion en mi tobillo a pesar de mi insistencia en que el punto de dolor mas intenso se encontraba en algun lugar entre el tobillo y la rodilla. Accedio a hacerme radiografias en ambos lugares, esos si, en alguna clinica donde tuvieran generador, pues el hospital se encontraba, como el resto de la ciudad, sin electricidad. Me montaron en un taxi y me pasearon por un sinfin de clinicas, hasta que porfin encontramos una con el preciado generador. La clinica no pasaba de ser un cuartucho con un aparato de rayos X antiquisimo. La técnica me pidio que me tumbara en la camilla, leyo el informe medico y se dedico a observar unos posteres en los que estaban dibujadas las posturas necesarias para radiografiar cada punto en concreto. Ver como rotaba la cabeza al mas puro estilo ninya del exhorcista no me dio mucha confianza y la cantidad de veces que me pidio que cambiara de posicion no ayudaron a recuperarla. Hicieron falta cinco radiografias, que de vuelta al hospital, el doctor comunico que no eran de buena calidad ya que la potencia del generador no era la adecuada, pero aun asi se arriesgaba a emitir el ansiado diagnostico:

Rotura limpia de perone con riesgo de desplazamiento si no se escayolaba de inmediato mi pierna. Tiempo de convalescencia de dos a cuatro semanas de reposos y escayola.

A partir de ese momento ya sabia a que atenerme, la cosa iba en serio. Le di las gracias al doctor, rechazando la escayola pero aceptando a cambio un vendaje compresivo y una especie de protesis inmovilizadora.

Mis amigos me llevaron al hotel, me aprovisionaron de agua y comida, para dejarme meditar sobre mi futuro inmediato. No me canse de agradecerles lo que estaban haciendo por mi, pero aun asi me parecia que me quedaba corto. Estar en esa situacion en un lugar lejano y extranyo no es agradable y ellos me estaban haciendo una companyia inmejorable.

Y si hasta ese momento mi peor augurio habia sido no poder hacer el trekking planeado durante tanto tiempo con mi hermano y Manel en la India, a partir de la noticia que acababa de recibir la cuestion paso a ser otra, que hacer a partir de ahora, ¿que decision debia tomar?.


Diario de un viaje por el Himalaya (en pleno corazón)

Dia 4: Lantang (3400) – kyanjin Gompa (3800)

A los pies de los grandes

Hoy la noche ha sido algo fria, he amamencido retorcido en mi saco de dormir agarradito al calor de las plumas que va soltando. Con la pereza tipica del que no quiere comprobar que fuera hace frio, he sacado un brazo para correr la cortina y comprobar que la niebla continuaba impidiendo observar el paisaje de alta montanya.

Pero no, el milagro se hizo, la niebla habia desaparecido y las montanyas lucian sus miles de metros de altitud con toda claridad. El dia despejado era el regalo que todos esperabamos, asi que despues de salir del saco y abrigarme, he salido a encontrarme con el resto de la expedicion. He visto la falda del Lantang cubierta por un imponente glaciar asi como otras montanyas que ayer nisiquiera intuia. El panorama y el desayuno han sido la mejor energia para arrancar a recorrer los 400 metros de desnivel que nos separaban del campo base. Durante el camino hemos cruzado algunos pueblos tibetanos del nepal, presididos por unas montanyas de piedras grabadas a base de cincel con la plegaria budista ‘o mani padme hum’‘ que llevan acomulando desde hace cientos de anyos. Entre pueblo y pueblo el camino mostraba colosos nevados que no he parado de fotografiar. Tambien ha caido algun yak.

Hemos comido en el campo base, y al ver que la niebla volvia a bajar con rapidez hemos decidido salir inmediatamente de vuelta, pero la lluvia nos ha sorprendido a mitad del camino y hemos llegado a nuestro refugio completamente empapados.

Y desde este refugio os escribo hoy, mirando por la ventana del comedor la lluvia que cae sin cesar y como la niebla se espesa por momentos. Mientras la estufa caliente aqui seguiremos, pasando la tarde de la mejor manera posible mientras se hace la hora de dormir.

Hoy me despido con la sensacion de grandeza que me han transmitido montanyas de mas de 6.000 metros de altitud, con la impresion que me causan las gentes que habitan estas montanyas inospitas, y con el cansancio del cuerpo que hoy has superado un limite de esfuerzo al llegar a los 3800 metros por propio pie. Dentro de unos dias ascenderemos un paso de montanya a 4700 metros sobre el nivel del mar, marca que pulverizara todos mis records y donde exprimire hasta las ultimas gotas la energia de mi cuerpo.

Manyana dia de bajada, alivio por dar esquinazo por un rato a las pronunciadas pendientes y preocupacion por el castigo que suponen las bajadas para las rodillas (el fantasma del menisco travieso alarga su sombra en el camino de manyana).

Namaste !

Dia 5: Goratabela (3000 m.)- Thulo Shyapru (2210 m.)

Dia de transicion

Hoy no tengo mucho que contar sobre el camino, simplemente hemos desandado los pasos dados en dos dias de ascension. El paisaje ha sido el mismo que los ulitmos dias pero con la sensacion de rebobinado. Las lluvias de ayer han arrasado con el camino y nos ha complicado mucho el trayecto. Continuos desprendimientos que obligan a reptar cual culebrilla para poder pasar al otro lado. Unos 5 horas de bajada ininterrumpida hasta el lugar donde hemos comido. Alli hemos esperado a Evangeline y Carlos, que se han retrasado porque ella no se encuentra bien. Esperando he tenido la inmensa suerte de disfrutar de unos minutos de sol y cielo azul. Desde que he llegado a Asia el cielo esta casi siempre cubierto, el monzon es implacable. En la montanya es simplemente inimaginable un dia (o medio) con sol. Asi que he cogido una silla , la he orientado a pleno sol, me he sentado y he cerrado los ojos. La sensacion del calor en mi piel me ha transportado inmediatamente al Mediterraneo, a su cielo azul, a su verano luminoso, a sus terracitas y sus cervecitas con sus tapitas y sus charlas despreocupadas. Por un momento he deseado estar alli, viajar en el espacio y en el tiempo, abrir los ojos y estar charlando en la Barceloneta con unas bravas delante. Hay sido un momento tan magico como efimero (y aun no conocia las repercusiones que iba a tener este oscuro deseo). He vuelto a abrir los ojos y ante mi inmensas montanyas de un verde intenso, y en una de sus cumbres el plueblecito dese donde os escribo, Thulo Shyapru, nuestro destino de hoy. Solo empezar la castigadora ascension ha empezado a llover, aunque de poco importaba ya que desde el primer minuto de hoy los calcetines, botas y pies ya estaban empapados. Te enfundas el impermeable para proteger lo poco que queda de seco en tus ropas y cuerpo, que es bien poco. El unico detalle que ha roto el pulso psicologico y fisico con las rampas ha sido el encuentro del puento colgante mas alto de la region, de autentico vertigo. Es curioso pero yo no tengo ni pizca de vertigo, y no es el primero que cruzo, los cruzo sin pestanyear. Esta sensacion contrasta mucho con la que me embarga cuando subo a un avion. No entiendo la diferencia.

Los ultimos pasos han sido presididos por unas rampas terribles que han acabado con mis ultimas fuerzas. Exhausto, ya en el refugio, me he sentado para quitarme las botas y los calcetines y cual ha sido mi sorpresa cuando he descubierto que tenia mis pies repletos de sanguijuelas. Estaban gordas y hermosas a costa de mi sangre. Me las he arrancado como he podido, me ha sorprendiod como se agarran a tu carne con las poderosas ventosas que tienen, momento en el que ha empezado la sangria. Porque me han hecho unos boquetes importantes. Han pasado mas de dos horas y todavia siguen sangrando. Ahora ya se que son estos ‘animalillos y de lo que son capaces’. Hoy me han realizado una transfusion involuntaria y no consentida. Si siguen a este ritmo me dejan seco !. Espero que manyana, una de las etapas reinas del trekking, con una ascension de mas de 1000 metros de desnivel, vayamos dejando atras la selva y a los dichosos bichos chupasangre.

Hoy dormimos a poco mas de 2000 metros. En el horizonte los 4700 metros del paso de montanya que alcanzaremos en un par de dias. Etapas rompepiernas (nunca mejor dicho) con destino a las puertas del cielo.

En mi leccion de nepali al calor de la estufa hoy he aprendido a decir buenas noches, asi que surabatri a todos y todas.

Dia 6: Thulo Syafru (2400) – Chandanbari (3400)

Etapa durilla de verdad, ascension terrible de mas de 1000 metros de desnivel. El cansancio se empieza a notar, los humores a resentir. Hoy es el sexto dia de caminata y manyana tenemos el mas duro de toda la ruta, superando los 4500 metros de altitud. Hoy ya he notado el mal de altura en forma de dolor de cabeza. El agotamiento empieza a ser profundo, el tiempo no acompanya, la lluvia no da tregua, el frio es cada vez menos soportable y las sanguijuelas no descansan. Asi que hoy hemos decidido acabar la ascension a un ritmo suave para evitar los sintomas de la falta de oxigeno (dolor de cabeza, mareos, vomitos) y apretar el acelerador en la bajada, reduciendo asi dos dias la duracion del trekking. Las condiciones meteorologicas estan endureciendo sobremanera la caminata, y lo que teniamos que ver en la bajada que viene ya lo hemos visto en la subida, aunque sea en la cara opuesta de la montanya. Asi que si todo va bien (jeje) en unos cuatro dias estaremos de vuelta en Kathmandu. Y la verdad es que, aunque la experiencia esta siendo muy intensa, el hecho de llegar cada dia empapados y llenos de bichitos chupasangre, hacen que las ganas de volver a pisar el asfalto se acusen al final de cada dia.

Hoy no tengo mucha cosa especial que explicar sobre la ruta, tan solo que hemos dejado de ver montanyas de mas de 6000 metros por culpa de las nuves.

Dia 7: Chandanbari (3400) – Gaisakund (4400)

Rozando las nuves

Ayer el cansancio fue tal que antes de las 8 ya estaba en la cama, durmiendo profundamente. El cansancio acomulado sumado al intenso frio hizo que el cuerpo adoptara la posicion de letargo. La altitud hizo el resto. Asi que esta manayana, a las 5 ya estaba en pie, con las energias recuperadas. El dia ha nacido amenzando con lluvia, con la curiosa sensacion de ver flotar las nuves bajo tus pies. Despies de los estiramientos y el desayuno hemos empezado la caminata. El primer tramo ha sido suave y me las he prometido muy felices. Ascendiamos poco a poco a poco y no sentia ningun sintoma del mal de altura. Pero las primeras rampas han llegado, la respiracion a empezado a acelerarse considerablemente y el oxigeno a escasear. A 4000 metros de altitud el oxigeno disponible tan solo representa el 50% del habitual. La respiracion se acelera buscando el preciado H2O, el corazon empieza a bombear violentamente, sientes un tamborilleo en la sien y un dolor de cabeza intenso. Pierdes algo la capacidad de coordinar tus miembros y caminas como un pato. La niebla, la lluvia y el frio hacen que camines mirando al suelo y cada vez que levantas la mirada, como si se tratara de un acto reflejo, la vuelves a agachar al intuir las pendientes que te quedan por delante. Superados los 4000 la sensacion de asfixia se acusa, las paradas para arrancar del aire el poco oxigeno que encuentras se multiplican. El aliento es cada vez mas dificil de recuperar y aparecen los mareos. Te impulsa la firme voluntad de llegar al calor de una estufa y de regalarle a tu cuerpo algo caliente. En los ultimos pasos dados he tenido la sensacion de estar caminando sin grabedad. Tan solo tenia fuerzas para agarrarme a la imagen de un cartel que indicaba Hotel Tibet (4380 metros.) Ese era mi destino y a el me he agarrado como a un clavo ardiendo.

Una vez sentado al calor de la estufa y rodeados de gentes del lugar, he experimentado algo asi como un extasis intenso, no se si debido a la falta de oxigeno, debido al esfuerzo realizado, o por ambos motivos. La alegria y la sensacion de felicidad ha sido infinita, un estado de plenitud total. Poco a poco he ido recuperando el equilibrio y tocando realidad. Un te bien caliente ha hecho el resto. Con cuerpo y mente tonificados hemos comido el tipico Dalbath, la montanya de arroz con verduras.

Las gentes del lugar nos han explicado que en cinco dias se celebrara aqui mismo un gran festival hindu que conmemora que Shiva salvo al mundo de la destruccion bebiendo agua del Gosaikund, lago que da nombre a la pequenya aldea. Esperan peregrinos del Nepal, India y China, y lo estan preparando todo para acoger la ingente comitiva. Asi que el ambiente que vivimos es prefestivo y es un lujo poder disfrutar de el. Es de admirar el espiritu de este pueblo que vive a mas de 4000 metros de altitud y que tiene la tienda mas cercana a dias de camino. Cualquier cosa que para nosotros no supone el mas minimo esfuerzo, como por ejemplo comer una chocolatina, aqui lleva implicito el valor anyadido de dos dias de dura caminata. Consiguen electricidad de placas solares, si el sol se digna a aparecer, para unas pocas horas al dia. Viven de lo que les da la tierra (patatas y alguna especie de semilla con la que hacen sopa) y lo que da el Yak y su mujer (leche, carne y algo de queso). Todo lo demas lo suben a la espalda desde pueblos menos elevados, incluso el arroz, dieta basica de este pueblo y que solo se cultiva en la rivera de los rios.

Y es de suponer que es por estas duras condiciones de vida que viven la celebracion de Shiva con tanto furor, pues no solo les proporciona contacto con otras gentes y algo de vidilla, sino que les supone un ingreso economico importante y que a buen seguro les permitira vivir el resto del anyo con alguna que otra preocupacion menos.

A veces pienso en una mujer embarazada o en una persona enferma, sabiendo que el hospital mas cercano se encuentra a mas de un dia de camino, y se me pone la piel de gallina a la vez que siento una tremenda admiracion por la fuerza de estas gentes que siempre sonrien y parecen felices compartiendo una conversacion al calor de una estufa. Gentes amigables y agradables que me estan dejando un buen sabor de boca. Con Carlos estoy aprendiendo algo de nepali y cuando me lanzo a dar las gracias o a soltar algun monosilabo me lo agradecen con una sonrisa. Creo que me estoy ganando el respeto de las madres nepalis desde que soy capaz de comerme dos montanyas de arroz con verduras, y no tan solo repetir sino ademos echarle picante. Ayer la cocinera de la casa me otorgo el honroso privilegio de comer como un hombre nepali, todo un orgullo.

Ahora esperamos a que amaine la lluvia para salir a caminar sin mochila alrededor del lago para visitar el templo de Shiva, donde se celebraran los rituales. El resto del dia lo dedicaremos a descansar y a vivir al ritmo de los 4400, que es vistari, vistari, como dicen por aqui (despacio, despacio). Manyana tan solo nos quedan unos 300 metros de ascension para alcanzar la cumbre de este trekking, el paso de Lauribinayak, a 4700 metros. Despues ya todo sera descenso hasta llegar a Kathmandu.

Hoy me siento contento, feliz y satisfecho por haber llegado aqui por propio pie y arrastrando la pesada mochila. Todo el sufrimiento de estos dias ha merecido la pena por estar aqui y vivir esta sensacion. El premio para cualquier viajero, la satisfaccion por el camino recorrido, el esfuerzo realizado y la sensacion de sentirse participe, aunque solo sea por un momento, de la vida de un pueblo tan lejano como extranyo. Hoy me despido asi, con el elixir del viaje total en el alma, con la plenitud que se experimenta cuando el viaje interior y el viaje exterior convergen en el mismo punto, la esencia de la busqueda, la recompensa del buscador, del que arriesga, del aventurero.

Subaratri.

Dia 8: Goisankund (4400) – Therapati (3200)

La cumbre

La noche de ayer fue terrible. Desde el duro invierno de Bosnia que no recordaba un frio tan intenso. He dormido enfundado en el saco y aplastado por dos mantas bien gordas, y aun asi tenia frio. Y no solo el frio ha marcado el devenir de la noche, tambien la falta de oxigeno se ha hecho bien presente. Me he despertado inumerables veces con la sensacion de que me estaba asfixiando, abriendo la boca como un pez fuera del agua y inhalando todo el aire que podia. Parecia el juego del tragabolas, yo era un hipopotamo y el oxigeno las bolas. De verdad que ha sido toda una nueva experiencia.

Asi que despues de una noche asi me he despertado con el cuerpo un poco malito, pero una torta con mermelada y un te bien caliente me lo han puesto en su sitio. Nos hemos despedido del lago sagrado y hemos encarado el ultimo tramo de ascension al paso de Lauribinayak, el punto mas alto del trekking. Y despues de una hora y media de esfuerzo titanico lo hemos conseguido, hemos coronado el paso. Me he puesto muy contento, la alegria ha sido tremenda, por primera vez subia por propio pie a una altura semejante. Lastima de la lluvia, la niebla y el frio, pues no hemos podido estar mas de cinco minutos alli, tiemo suficiente para hacer las fotos de rigor y salir pitando.

Despues de un rato de descenso, la alegria ha ido desapareciendo paso a paso. Ha sido un descenso largo, complicado y resbaladizo, por una zona de rocas totalmente mojadas que de tanto en tanto daban algun susto en forma de resbalon. Ha sido un recorrido para olvidar, el dia feo del trekking. Despues de coronar el puerto la ruta se puede resumir en agua, niebla, pies empapados, rios desbordados, un sube y baja constante y rompepiernas, y en cuanto hemos alcanzado el bosque han aparecido las temidas sanguijuelas. Nueve horas totales que han tenido como desenlace la llegada al refugio calados hasta los huesos, decepcionados con el dia y la niebla que no nos ha permitido ver absolutamente nada, ademas de la coleccion de chupasangre en las botas. La anecdota del dia ha sucedido cuando hemos encontrado unos extranyos y grandes trozos de metal clavados en el suelo. Nos han explicado que eran los restos de un avion que se estrello en 1992 con practicamente 200 pasajeros a bordo. Si el dia estaba siendo feo, la anecdota le ha puesto el toque macabro.

Pero como siempre la montanya es imprevisible y hace unos momentos ha dejado de llover, la niebla ha levantado y nos ha ofrecido unas estupendas vistas de gigantes nevados y nueves de algodon. Es como si la montanya hubiera intuido y ha decidido regalarnos este final de dia que aporte energias para afrontar el penultimo dia de caminata, ocho horas mas de trekking que espero empiecen como acaba hoy el dia, con optimismo meteorologico. Otro dia de lluvia, niebla y sanguijuelas seria rompedor.

Me quedo hoy con la sensacion del calor que surge de la estufa del lenya que tengo enfrente, la conversación initeligible de los nepalis que la rodean y el agradecimiento del cuerpo por la tregua entre esfuerzo y esfuerzo.

Continuara……………….


Diario de un viaje por el Himalaya (Los primeros pasos)

Hola a todos y todas de nuevo,

Vuelvo a estar en Kathmandu despues de haber caminado varios dias por una pequanya pero inmesa zona del Himalaya. A pesar de que el tiempo no ha acompanyado, pues la lluvia, la niebla, el barro y unos pequenyos bichitos que mas adelante os presentare han sido companyeros habituales del camino, la experiencia de subir y bajar montanyas eternas, pobladas por gentes que viven en un mundo tan diferente como un planeta lejano, y de extasiarme con la vision, casi siempre impedida por la niebla pero no por eso menos magica, de gigantes de mas de 6000 y 7000 metros, ha sido simplemente espectacular. Como espectacular ha sido el final que ha tenido, aunque esto queda para otro dia.

No me voy a enrrollar mas y paso a reescribir lo garabateado durante estos dias en mi libreta de batalla, donde he plasmado las impresiones de estos dias de largas caminatas. La cosa ira por entregas, que son muchos dias, pero os aseguro que la espera merecera la pena.

Aqui os dejo pues mi diario de un viaje por el Himalaya:

Dia 1: Kathmandu – Syaprhu Besu

El viaje en autobus

Hoy he empezado bien tempranito mi viaje al corazon del Himalaya. Vinshem (mi guia) me ha pasado a buscar por el hotel a las 6.30 y me ha encontrado sobando como un campeon. Me habia puesto el despertador pero antes no habia meditado sobre el cambio de hora, que, vaya miseria, es de 15 minutos respecto a India. Tiempo que me habia dado para ponerme en pie. A pesar de las prisas hemos llegado a tiempo a la estacion de autobuses, prisas que han tenido como respuesta mas de una hora de espera dentro del autobus. Tiempo que ha servido para que la carraca se llenara hasta la bandera de gente, animales y objetos divesos, tanto en el interior como en el techo. Me he preparado psicologicamente para un viaje de mas de 8 horas en plena montaya, pero aun nisiquiera intuia la odisea que nos esperaba por delante. Las primeras horas han sido monotonas y me he dedicado a buscar la posicion ideal que me permitia la mochila que llevaba encima (no habia sitio en el maletero o es que no habia maletero directamente) y el inexistente espacio entre mis rodillas y el asiento de delante. Recuerdo posturas incomodas, pero como esta pocas.

La ‘carretera’ se iba convirtiendo poco a poco en un camino de piedras que no paraba de ascender. Vimshem no es demasiado hablador, asi que la conversacion entretenido no ha sido posible. Me he dedicado a escuchar la musica que nos ofrecia el DJ Piloto y a observar lo que ocurria a mi alrededor, que basicamente era gente amontonada en el pasillo, de pie, y a las que esperaban horas de trayecto peores que la mia.

Ya ibamos por las cinco o seis horas de viaje y traqueteo sin cesar, cuando el autobus ha parado y nos han hecho bajar. Un desprendimiento habia cortado la carretera y debiamos caminar un rato para subir a un autobus que nos esperaba al otro lado. Primer contacto con los efectos debastadores del monzon, que no ha tardado mucho en hacer su aparicion en forma de lluvia. Y tampoco hemos tardado nada en encontrar el siguiente desprendimiento. De nuevo la misma historia del cambio de autobus, con la diferencia que en este caso ya no hemos encontrado sitio fuera y hemos tenido que viajar en el techo, con el chubasquero enfundado protegiendo todo lo posible las mochilas de la copiosa lluvia. La velocidad a la que circulabamos oscilaba entre los 5 y los 10 km/h y la altitud en unos 2000 metros. Si sumamos todos estos factures me podreis ver montado en el techo de un autobus pegando unos botes que me descolocaban el chubasquero a cada oportunidad, y asomando bajo mis narices unos precipicios de autentico vertigo. En esta tesitura he conocido a Evangeline, una mujer inglesa que vestia una cara de panico evidente. Despues de comentar los detalles del viaje me ha explicado que hace dos semanas un autobus como en el que viajabamos cayo por un precipicio y donde murieron mas de 60 personas. Mi primer reflejo fue de total acojone, pero enseguida me tranquilizo la idea de que, en caso de volcar, en el techo aun tenia la oportunidad de saltar, mientras que dentro del trasto lo unico que podria haber hecho era gritar.

Os diria que he tenido miedo pero os enganyaria, poco a poco he ido perdiendo el miedo inicial y he disfrutado del viaje. Salvo un par de ramas que me han dado en todo lo alto, lo demas ha sido disfrutar de las vistas, de los pequenyos pueblos y de los nuevos aromas. Me iba embargando lentamente la sensacion de entrar en un mundo diferente , un mundo que habia sonyado y que se convertia en realidad a cada bote.

Ya llevabamos practicamente 11 horas de trayecto cuando hemos parado en un control policial de acceso al Parque Natural. Evangeline estaba un poco inquieta, por la lentitud y los precipicios, asi que me ha propuesto pagar un jeep con el que llegariamos a nuestro destino en una hora (en autobus aun quedaban tres). En un principio me he resistido a barjarme del techo, me encontraba tan bien que no queria que se acabara el viaje, pero prudentemente he pensado que quedaba poco para que la noche y el frio hicieran su aparicion y he acabado aceptando. Asi que con un jeep al alcance tan solo de bolsillos occidentales, hemos llegado a nuestro albergue de hoy, desde donde os escribo estas lineas. No hay luz, pero es comodo y he cenado muy bien. Me siento agotado por el tremendo viaje, asi que aunque solo sean las 8 me voy a dormir, quiero descansar bien para mi primer dia de trekking hacia la falda del Langtang, un gigante de 7500 metros de altitud.

Buenas noches.

Dia 2: Syaprhu Besu – Lama Hotel

El primer esfuerzo.

Hoy os escribo desde una de las casas de te (Tea Houses) del camino hacia el Lama Hotel, nuestro destino de hoy, a mas de 2400 metros de altitud.

Vamos subiendo progresivamente una pendiente total de unos 1000 metros, y aunque el desnivel no es muy pronunciado, el cansancio y la falta de habito se notan.

Evangeline , su guia y su porteador, coinciden en el mismo recorrido los 12 dias, asi que haremos juntos el camino. Hemos atravesado juntos los primeros pueblos, pequenyos, mas bien aldeas. La gente parece amable y risuenya y sus rasgos son totalmente orientales. De hecho caminamos hoy muy cerca de la frontera con el Tibet y las referencias a esa tierra en cada pueblo es mas evidente. No se cuanta de este gente es refugiada del Tibet, pero a tenor de lo que veo creo que deben ser muchas. Tambien me sorprende las insignias comunistas que voy encontrando a cada paso, y es que estamos en una zona maoista. Hasta hace poco ser maoista era considerado en Nepal como ser un guerrillero o un terrorista, y esta es su plaza fuerte, donde la gente le da su apoyo. Actualmente, con la destitucion del rey (que mas bien se fue por patas) y la reorganizacion del parlamento, los maoistas concurrieron a las elecciones democraticas y parece ser que sacaron muy buenos resultados, aunque por ahora no han logrado llegar al gobierno, pero segun me dicen, poco falta para ello. Tambien me cuentan que hasta hace poco, hacer un trekking por estas zonas llevaba adosado el pago de un impuesto revolucionario a cargo de los discipulos de Mao, cuota que debias pagar si no querias acabar con algun moranton o alguna pierna rota. Asi que me alegro por todos de que las cosas esten llegando a su cauce democratico.

Me alegro un monton de haber decidido comenzar este trekking, ahora siento que estoy en el lugar que quiero estar, trescando por las montanyas y conociendo una cultura ajena y parece ser que accesible. Tengo la gran suerte de que Carlos, el guia de Evangeline habla espanyol y de su mano me voy sumergiendo poco a poco en su cultura. Segun la inglesa, que viene de hacer el trekking de los Annapurna (17 dias), este es mas bonito, salvaje y protegido de las ordas de turistas que venimos a caminos por estas sendas. Asi que creo que la eleccion ha sido buena y que posee todos los ingredientes para convertirse en la aventura que buscaba. Eso si, si la lluevia y las sanguijuelas chupasangre que ya he probado, mejor dicho, ellas me han probado a mi, no lo impiden.

Despues de una ducha caliente inesperada a 2400 metros de altitud, gracias a mis admiradas placas solares, todo el sufrimiento del ultimo tramo de la subida parece alejarse definitivamente y es que los ultimos repechos han ido endureciendose a medida que las fuerzas me abandonaban. Este es uno de los motivos por los que me gusta caminar por la montanya, hay momentos en los que disfrutas y otros en los que sufres como un condenado. En este ultimo momento es cuando inicias una lucha fisica y psicologica entre las ganas de abandonar y el impulso (y la necesidad) de seguir adelante para llegar a tu destino. Y es una lucha autentica, y a veces titanica. No hay termino medio, no puedes parar a medio camino a pasar la noche, las unicas dos opciones que tienes es llegar o llegar a tu destino. Y este ultimo tramo de subida lo he vivido asi.

Pero ahora, sentado en una mesa, con unos paisajes increibles ante mi, siento la grandeza y la magnitud de lo que me espera por delante. Porque manyana continuamos subiendo, encaramos los 3300 metros de Lantang, aldea que da nombre al pico mas alto de la zona y que apunta a los 7225 metros de altitud. Nosotros, humildes mortales, tendremos que conformarnos con fotografiarlo, si las condiciones meteorologicas lo permiten, y viendo como son los dias monzonicos por aqui dudo mucho que lo podamos conseguir. Pero lo esperanza es lo ultimo que se pierde y yo espero cazar esa foto, le he guinyado el ojo a Hermes y creo que podra mover algunos hilos en el Olimpo para que manyana, excepcionalmente y solo para nuestros ojos, amanezca despejado.

Mientras amanece manyana pasaremos la tarde con la familia de esta casa, bien cerquieta de la cocina donde calentarnos y secar nuestras ropas. Despues de darle una clase magistral sobre el tiempo futuro en espanyol a Carlos y de que el me ensenye a escribir y leer hasta 10 en nepali, empezare el libro que me compre en Kathmandu, mientras la luz aguante, uno de Paulo Coelho, autor que no me entusiasma pero que era de lo mejorcito de lo poco que puedes encontrar aqui de literatura en castellano.

Ahora mismo fuera llueve.

Manyana mas camino y mas sensaciones.

Dia 3: Lama Hotel (2400 m.) – Lantang (3400 m.)

Cerca de los gigantes.

De nuevo paradita para comer, esta vez en una casa nepali a mas de 3000 metros de altitud. La manyana ha sido una ascension constante que no parara hasta llegar a Lantang. Para ser los primeros dias del trekking y estar desentrenado, se me estan haciendo algo duros. Pero me lo tomo con filosofia y pienso que es el mejor entrenamiento para aguantar sin problemas los siguientes dias, mas suaves que este inicio.

Intuyo que el paisaje esta a punto de cambiar. No ha sido hasta los 3000 que el bosque no ha ido desapareciendo progresivamente en favor del monte bajo de las alturas. Para mi es extranyo, ya que en el Pirineo esto sucede antes de los 2000, pero estoy en el Himalaya y esto es otro mundo. Ahora mismo voy a zamparme un Dalbath, plato nacional nepali, consistente en una montanya de arroz con verduras y una salsa bien rica para afrontar lo que queda de ascenso.

Nos volveremos a cruzar con sherpas que cargan unos fardos impresionantes, y se tiran asi toda la vida, subiendo y bajando cargados hasta la coronilla. Para hacer sus compras deben hacer un dia de bajada (para mi dos) y dos de subida (para mi tres) cargados con todo lo basico que necesitan para su vida diaria. Una vida que se me antoja dura, pero que a tenor de su alegria y su sonrisa intuyo que tambien satisfactoria, incluso feliz.

De noche, despues de haber cenado otra montanya de arroz con patatas, espero que pase un ratito para irme a dormir. Solo son las 8 de la tarde pero en la montanya los horarios cambian, te levantas muy temprano, caminas 5 o 6 horas, comes y pasas la tarde como puedes, leyendo, escribiendo, conversando o simplemente pensando (si puede ser al calor de una estufa mucho mejor).

Para pasar el rato les he dibujado el mapa de Espanya para explicarles como es el lugar donde vivo. De repente me ha entrado anyoranza, me han venido a la cabeza multitud de sensaciones, de rostros y momentos compartidos. Desde que empece este viaje no habia tenido una sensacion tan vivida como esta. Me han traido un mapa de Europa y me lo he quedado mirando durante un buen rato, y ha sido cuestion de instantes que en cada punto donde posaba la mirada despertara en mi un torrente de recuerdos y emociones. Y en ese estado he pasado toda la cena, mirando el inmenso plato de arroz con verdura y patatas de casi todos los dias, y me ha sorprendido la cantidad de dias que llevo comiendo lo mismo.

Llevo un mes y medio de viaje y la perspectiva con el dia que cogi el avion en Barcelona comienza a ser importante. Ahora mismo estoy sentado junto a Carlos, al calor de una estufa, yo escribiendo y el estudiando vocabulario en espanyol. Y me parece una situacion totalmente normal, como si fuera de lo mas habitual. A veces me resulta dificil recordar que estoy en la casa de unos nepalis a menos de dos horas de camino del Tibet, compartiendo un dia a dia con gentes que en principio son extranyos. Pero yo no me extranyo, todo me parece la mar de normal. Creo que este es el punto donde el viaje te atrapa, ya no eres alguien que viaja, eres el viaje en si. El viaje se ha convertido en lo coditiano.

Las noticias montanyeras no son buenas. El ultimo tramo de la caminata de hoy ha sido pasado por agua, la niebla ha bajado y nos ha tapado la poca visibilidad que teniamos. El pronostico para manyana no es bueno y si el amanecer no lo remedia, volveremos sobre nuestros pasos para recorrer otros caminos. Estamos a 3400 metros de altitud, la falta de oxigeno se empieza a notar y hace mas dura la subida. Manyana nos esperan 400 metros mas de desnivel hasta el campo base del Lantang (3800 m.). Es una autentica paliza para no ver nada, asi que si la manyana trae niebla daremos media vuelta. Penultima posibilidad de fotografiar el Lantang.

Seguiremos tentando a la suerte.

Continuara …………..