EN CENTROAMERICA



Viaje Kaput

Hola a todos y todas.

Lamentablemente no os voy a poder explicar un viaje de diez días por el hermoso Ecuador, el azar decidió poner ciertos obstáculos en el camino que han hecho encoger considerablemente el tiempo de la experiencia.

Aun así, hay cosas que contar.

Guayaquil

Guayaquil

La aventura empezó con un viaje tempranero a Guayaquil, importante madrugón que tenía como objetivo ser uno de los primeros en conseguir billete de autobús a la costa. En pleno puente de Carnaval y con el mal estado de las carreteras que llevan hacía la Sierra debido a las lluvias torrenciales, la masa ávida de ocio, sol y playa decidió salir en tropel hacia mi mismo destino….. copiones ¡¡¡, ni que fueran de aquí ¡¡¡. En fin, finalmente fui de los primeros en la cola, efectivamente, pero de los primeros en quedarme sin billete. Cago en la pena negra, ¿y ahora que hago yo?. Pues me quedo en la capital del Guayas, me quedo en la sabrosona Guayaquil, donde la música está presente en cada centímetro de su piel. Poco a poco voy conociendo esta linda ciudad, simplona, si,

Vista del Malecon 2000

Vista del Malecon 2000

 fea, un poquito, pero con mucho carácter, con gentes alegres y abiertas, bañada de cabo a rabo por ritmos tropicales que condimentan el ambiente a cualquier hora del día. Los lugares turísticos se pueden contar con los dedos de la mano y aun te sobran dos y el muñón. Se puede visitar La catedral, nada del otro mundo. Justito a sus pies el parque de las iguanas, curioso de verdad. Cuatro cuadras a la derecha la entrada principal al Malecón 2000, la joya de la corona y siguiendo el río hacía el norte, al final del paseo marítimo el colorido barrio de las Peñas. Esto es todo. El malecón es bonito, con sus agradables sombras y hermosas vistas al anchuroso río Guayas. Aunque para mi es el máximo

Las iguanas del parque de las iguanas

Las iguanas del parque de las iguanas

representante de las luces y sombras de esta ciudad. Por una parte puede que sea el lugar más moderno de todo Ecuador, donde los guayacos y guayacas de bien, además de algunos turistas, pasean sin cesar desde que el día nace hasta que el sol se sumerge en el horizonte del Océano Pacífico. Por otra parte puede que sea el lugar donde con más claridad se evidencia el abismo entre clases sociales característica de América Latina, ya que en todas sus entradas encontramos un cartel que reza ‘reservado el derecho de admisión’, y estamos hablando de un lugar público pagado con el dinero de guayacos y guayacas. Pero si eres uno o una de los que vive en las villas miseria del norte o del sur, si eres limpiabotas o vendedor ambulante, si eres transexual, gay o simplemente no encajas con el modelo de ciudadano/a de bien o de turista con 600 euros de cámara de fotos en mano, es más que probable que los amables guardas de seguridad te inviten a no poner tus pies en el fantástico y moderno Malecón 2000, que por tener, a parte de McDonalds y Burguer King, tiene hasta Imax. Un lugar público pero exclusivo, un bien común solo al alcance de la gente ‘bien’. Fiel reflejo del modelo político de la costa ecuatoriana, poder económico en manos de políticos de derecha ultraconservadora. Al final del paseo, un

Calle del Barrio de las Peñas

Calle del Barrio de las Peñas

poquito después del Museo Antropológico, encontramos el barrio de las Peñas que descansa en una colina, en la cima de la cual encontramos un faro desde donde se divisa el largo y ancho río Guayas. Es un lugar alegre y de clase baja que está siendo transformado en un lugar que invite al turista a pasear, motivo por el cual en cada esquina (y no exagero) hay un guarda de seguridad. No se si en un futuro será la Disneylandia guayaquileña pero por ahora es una autentica gozada sentarte en unos de los bares a tomarte una Pilsener bien heladita dejándote llevar por los ritmos tropicales de la salsa y la bachata, acompañado de gente pobre, si, pero con la alegría en el cuerpo. Me recordó muchísimo al Barrio de la Boca de Buenos Aires. En Guayaquil paso yo casi todos mis fines de semana, mientras paseo, compro películas pirata a un dolarsito que milagrosamente funcionan siempre, investigo algún cd de salsa, bachata, rumba para ir ampliando mi colección musical y estudio la lengua croissant en la Alianza Francesa Guayaquileña. Guayaquil se ha convertido en mi puerta de salida de Vinces, mi ventana cosmopolita.

Y a su terminal de autobuses volví al día siguiente en busca del ansiado boleto hacía la playa. De nuevo madrugón infructífero, pues enseguida me di cuenta de que había gente parada justo en la puerta de entrada al edificio. O se había congelado el tiempo o es que era una cola más poderosa que la del día anterior. Lástima que el tiempo no se congele cuando tanto necesitas colarte sin ser visto. Sin posibilidad alguna de conseguir billete decidí volver a Vinces e intentar el ataque al billete dos días después. Efectivamente, al cabo de dos días, una vez diluidos totalmente los efectos de la salida masiva, me encontraba de nuevo en Guayaquil con mi boleto en el bolsillo, sin más problemas. O eso pensaba yo, ingenuo de mi. Como debía esperar unos 20 minutos a que saliera el bus opté por ir a sacar plata al cajero automático del Pichincha, mi banco ecuatoriano. Es curioso como buscas y rebuscas algo que has buscado y rebuscado una decena de veces, siempre con el mismo resultado, lo que buscas no se encuentra en el lugar donde debería estar, ni siquiera en los lugares donde no debería estar pero dónde, por un despiste, podría estar. Es decir, no quieres aceptar que lo has perdido, y en mi caso no era otra cosa que la tarjeta del banco. Con diez dolares en el bolsillo y la decepción en el ánimo decidí sentarme a tomar un café, mientras llamaba al Pichincha para anular la targeta, pedir otra nueva y decidir tomar una decisión, aunque en este caso la decisión ya me había tomado a mi, porque con unos pocos dolares en el bolsillo muy lejos no iba a llegar. Así que la decisión me tomó de la mano y me llevó de nuevo a Vinces, por segunda vez. Segunda batalla perdida, pero no la última.

El jueves mi encantadora tutora de francés, Bénédict, me escribió un correo para decirme que mi no menos encantadora profesora Rosa, no podría asistir a nuestro encuentro matinal del sábado. Y como siempre, si quieres, puedes encontrar una oportunidad en las contrariedades que se presentan, así que decidí volver a lanzarme a la carretera destino Puerto Lopez, a la playita. Y esta vez el exitazo fue tremendo. Hasta que no llegas a primera línea de mar, Puerto López no pasa de ser otra de las destartaladas andróminas que por aquí llaman pueblo. Calles sin asfaltar, charcos rodeados de polvo, cubículos sin ventanas y con

Mercado pesquero en la misma playa

Mercado pesquero en la misma playa

hamacas, el hogar costeño. El malecón es algo diferente, representa un eslabón más en la evolución. Una calle medio ordenada, llena de restaurantes algo caros, chiringuitos ofreciendo todo tipo de batidos y combinados, música caribeña a un volumen inusualmente moderado, con el Océano Pacífico como preciso escenario de fondo. Esta diferencia representa la linea que divide el suelo pisado por turistas y el que no conoce la presencia bárbara. Puerto López es un sitio agradable, con gente agradable, con una playa espectacularmente larga y salvaje, un buen sitio para dejarse caer unos cuantos días, relajarse y descansar. En comparación con el lamentable estado de la costa Mediterránea, el litoral ecuatoriano es un simple y autentico paraíso. Playas largas, vírgenes, repleta de una fauna de autentico ensueño. Había leído sobre las Islas Galápago, las que tengo ahora más cerca que nunca, de la flora y fauna que inspiró a Darwin su teoría de la evolución. Si lo que he visto en Puerto López son solo los residuos de lo que se puede disfrutar 800 kilómetros mar adentro, solo me queda imaginar ese trocito de tierra insular como el paraíso en la tierra. En las fotos podréis observar tan

Pajarillos intentando enganchar un pescadito

Pajarillos intentando enganchar un pescadito

solo un pequeño fragmento de lo que ha sido vivir en un fantasía bien real, deambular completamente hipnotizado en medio de lo Salvaje. Y no podía faltar el ansiado chapuzón. Contrariamente a lo que había pensado antes de darme mi primer baño ecuatoriano en el Pacífico el agua mantenía una temperatura bien agradable. En mi recuerdo se encontraba agazapada la sensación de frío de mi primer baño chileno en el Pacífico, una experiencia realmente helada. Nadar no es fácil en un mar inconmensurable con las olas mas altas que jamas

Playa en Puerto Lopez

Playa en Puerto Lopez

antes haya visto, la costa ecuatoriana es zona surfera y por la sonrisa que llevan todos los amantes de la tabla multicolor no debe ser de las malas. Y si no llevas incorporada la surcadora de olas, mejor te quedas bien arrimadito a la orilla para evitar ser engullido por la resaca marina, bien quietito, cual garbanzo en remojo. En este pequeño paraíso pasé dos días de autentico relax, días que me invitaron a gastarme la buena pasta que vale ir, entrar y vivir unos días en las Galápagos, intuyo que puede ser una experiencia inolvidable. El lunes  bien tempranito en la mañana salí a recorrer los 100 kilómetros de costa que me separaban de San Pablo, una zona playera más al sur donde me esperaban mis compis de trabajo que habían salido de Vinces para celebrar un cumpleaños. La vistas que contemplé a través de la ventanilla del autobús fueron simplemente deliciosas y confirmaron que pequeños paraísos aun son posibles en algunos rincones del mundo. Me apeé del bus en el extremo opuesto al que se encontraban mis compis. Otra playa larguísima que recorrer de punta a punta en medio de pequeños barcos de pesca tradicional que venden su fresca mercancía en la misma arena, aves de todo tipo sobrevolando mi cabeza y miríadas de cangrejos huyendo de mi rítmica pisada. El día transcurrió entre baños,

Con mis compis en remojo

Con mis compis en remojo

charlas, partidillos de fútbol, y una buena ración de hamaca, a la que me estoy adaptando como un autentico campeón. Para comer un ceviche realmente delicioso. Por 4 dolarsitos un plato bien hondo lleno a rebosar de gambas y verduritas bien fresquitas. En Iberia, el mismo manjar debe cotizarse entre los 10 y los 20 euros, aquí sólo 3, con una materia prima de una frescura imposible de superar, del mar al plato tan solo distan unos 15 metros y unos pocos minutos. Faltaron los tragos pero la comitiva no acompañaba así que inhibí mi deseo de un mojito, caipiriña o equivalente y subí resignado al autobús. En el viaje de vuelta, una imagen de paraíso en mi conciencia y deseo de retorno en mi ánimo. Y hasta aquí mi viaje encogido pero bien disfrutado. El grande no ha desapareció en la mala ventura, sólo espera el momento propicio para manifestarse.

¿Quizás en las Galápago ?

Abrazos a todos y a todas en plena cuenta atrás desde la Mitad del Mundo.


Comentarios

  1. hans Castorp nos dice:

    Hola,
    una abrazo muy fuerte desde acá para allá! y pronto desde acá para aquí!!
    arantza & hans

    | Responder Publicado 8 months, 1 week ago
  2. Antoni nos dice:

    ¡Muy bueno! Keep on writting.

    | Responder Publicado 8 months, 1 week ago
  3. Jezabel nos dice:

    me he quedado enamorada de la foto de los pájaros! cuando vuelvas me la envías en grande que la pienso llevar a poner un marco bien grande y bien bonito y colgarla de la pared del próximo piso q tenga (a este le queda poquito… o eso espero….)

    un beso mezclao con las ganas, muchas, de verte ya.

    Irene

    | Responder Publicado 8 months, 1 week ago
  4. Silvia nos dice:

    Increíbles las playas y paisajes!!!! Besos desde las fiestas de la Magdalena!!!

    | Responder Publicado 8 months ago
  5. un loko que vuela nos dice:

    Amigo ,

    Desde hace tiempo no te hacia saber las sensaciones que me produce leer tus relatos de viajero pertinaz.
    Y sabes que no solo abres la ventana de la envidia sana,sino que además me trasladas a esos parajes y me dejas con energía positiva para que la lleve en la mochila el resto del día.

    Sergio, nos sabes,o mejor si que lo sanbes,conociendo de sobra a este loco que vuela,lo que admiro de tus capacidad para integrar vivencias y para saber exportarlas por el módico precio de un click abriendo tu blog.

    Eres un vividor Sergio,un volcan de percepciones y de experiencias que con sigilo(tu lo haces todo con templanza)aprovechas sobremanera.

    Te envidiio,por saber sacar tajada del temporal ,por utilizar paraguas que te frene la tormenta,por hacerle un guiño al nubarrón para que te muestre su mejor cara.
    Y aqui estamos los demás,para ofrecerte ese chubasquero que absorbaen su tejido para que resbale hacia el suelo la lluvia fina,que es al fin y al cabo la que cala.
    Te adnmiro.
    Y sin embargo te quiero

    | Responder Publicado 8 months ago


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