EL SINDROME DEL VIAJERO ETERNO

Categoría: Asia

NAMASTÉ QUERIDO MAHESH

Querido Mahesh, (o Carlos, como me pediste que te llamara cuando nos conocimos viajando en el techo de ese autobús),

Han pasado ya semanas desde que las primeras noticias sobre la incertidumbre de tu paradero empezaron a inquietarme. Inquietud que con el paso de los días se transformó en preocupación, y poco después en alarma. Cada día crecía la certeza de que dejabas tus huellas en una nueva ruta por el Langtang el día que Nepal tembló desde sus entrañas.  Y cada día, sin falta, he entrado en ese Facebook donde nos solíamos encontrar de vez en cuando, empujado por la esperanza de encontrar una sencilla señal de vida, con la ilusión de que leyeras todas las cosas bonitas que la gente ha escrito sobre ti, las palabras que te han dedicado de todo corazón. Hoy todo lo que siento es una profunda tristeza. Ni siquiera la puedo endulzar jugando con la idea de saberte descansando en paz en aquellas montañas que tanto querías, la realidad es mucho más cruda y cruel, en absoluto merecías que tu amor por ellas fuera correspondido con algo tan horrible. Últimamente me invaden recuerdos de aquellos días en la senda del Langtang, hoy recuerdos tremendamente agridulces. Recuerdo las primeras bromas que me hiciste en lo alto de ese autobús que a cada curva se asomaba a un profundo precipicio, bromas que lograban sacarme una sonrisa en plena crisis de pánico. Tu mirada era profunda y transparente y sé que enseguida sentiste en mí aquella careta impostada de caminante novato que pretende esconder miedos y incertidumbres tras una máscara de seguridad aventurera. Y no tardaste ni dos segundos en regalarme tu atención y tu luz. Y ya no la dejé de sentir hasta el día de hoy. Recuerdo como me explicabas la historia de esos senderos montañosos, recuerdo con qué infinita humanidad te acercabas a la gente de los poblados y te interesabas por aquello que necesitaban, por si en tu siguiente visita les podías traer aquello que les faltaba. Te recuerdo de pie con esa luminosa sonrisa, al final de los intensos días de caminata, sosteniendo un palo con un bolsita de sal atada a su extremo superior ofreciéndome tu ‘magia nepalí’ para sacarnos las sanguijuelas que nos habían cazado durante el camino. Esa imagen nunca la olvidaré. Eras tú haciendo tu magia. Tampoco olvidaré cómo me cuidaste los días que pasé en Katmandú con el peroné roto fruto de ese maldito resbalón en la última etapa de la caminata, cómo me acompañaste en cada momento en el hospital, cómo me ayudaste a encontrar aquella clínica que me pudiera hacer las radiografías necesarias, y como me acompañaste hasta el mismísimo aeropuerto cuando mi única opción fue regresar a casa. Semanas después llegaron mi hermano y mi amigo Manel a Nepal para caminar contigo esos imponentes senderos del Himalaya y a su regreso, cuando me hablaban de ti, entendí que habían visto todo aquello que yo vi, habían sentido tu magia. Que bueno fue tenerte unos días por Barcelona y compartir mi ciudad y sus rincones contigo. Esa fue la última vez que te vi, hace ya más de cuatro años. Desde entonces he ido sabiendo de tu vida a destellos. Sé que encontraste aquella compañera que tanto ansiabas encontrar y sé que tuviste un hijo. Y también me explicaste que cada día te iba mejor en ese intento de ganarte la vida practicando tu pasión, caminar por esas montañas del Himalaya que son tu verdadera casa. Sin duda merecías que la vida y la suerte te sonrieran de vuelta. Cada vez que nos encontrábamos en el ciberespacio, me embargaba una sensación de urgencia por encontrar ese hueco en la dichosa agenda que me permitiera volar a Nepal y compartir contigo pasión esa por las montañas y tu inagotable magia. A pesar del tiempo y la distancia, aquella luz que vi en ti y que me alumbró aquellos días en el Langtang no perdió ni un gramo de intensidad. Hoy lo sé, hoy soy más consciente que nunca de la gran suerte que tuve al conocerte, al compartir contigo aunque solo fuera un instante en 40 años de vida, hoy sé que ese encuentro tuvo un valor de vida inmenso. Y hoy también sé que tu luz ha alumbrado multitud de vidas que tuvieron la suerte de conocerte y disfrutarte. Sin duda tu humildad, tu simpatía, tu humanidad y tu cercanía han acariciado centenares de almas, que hoy se sienten el sabor agridulce del placer de haberte conocido y el dolor de la despedida sin retorno.

Namaste querido Mahesh, ni la más profunda de las oscuridades podrá apagar tu luz.

Un eterno abrazo.

Sergio.

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Final de trayecto

Hola a todos y todas,

De nuevo en Barcelona, punto de partida y final de este viaje que ha durado dos meses y que ha acabado antes de lo previsto. En el hospital han confirmado el sabio diagnostico nepalí, fractura de peroné y esguince de tobillo. Mínimo un mes de escayola. La nueva aventura que afronto a partir de ahora es combatir la inmovilidad y el tedio de la convalecencia en pleno mes de agosto, la estampida ha sido total. Aguzaré el ingenio para buscarme cosas que hacer hasta que mi día a día se vuelva a repoblar con sus gentes.

Me ha costado ponerme aquí delante para darle un cierre digno a este blog (o por lo menos a esta fase). No me esta siendo nada fácil aceptar que de nuevo estoy aquí, en pleno mes de agosto, inmovilizado por la pierna que se me pone como un globo cada vez que intento moverme un poquito. He pasado de caminar por el Himalaya a sumergirme en el sopor agostero de Barcelona. Y no puedo ir a la playa ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.

Ayer despedí a mi hermano y a Manel en el aeropuerto de Barcelona, que a estas horas ya estarán recibiendo los primeros impactos del nuevo paisaje. Andaban un poco nerviosos y ansiosos, pero tenían dibujado en sus rostros el rictus de la emoción, de la aventura. Sentí una envidia tremenda, hasta que desaparecieron más allá del control policial. A partir de ese momento se hizo evidente que la historia había cambiado los acontecimientos irremediablemente, y es que aunque sea algo gilipollas, hasta ese instante no he podido aceptar definitivamente el destino. El momento del encuentro con ellos en Delhi era el que me había perseguido durante estos días y al ver como empezaban su viaje desde Barcelona me ha servido para cerrar de una manera simbólica este viaje, que durante casi dos meses me ha llevado a recorrer unos cuantos paises.

Desde mi llegada a Venecia hasta mi salida a la pata coja de Kathmandu han sido muchos los lugares visitados, algunos conocidos como Bosnia y los Balcanes, pasando por las gratas sorpresas de Turquia, mi relación indiscutiblemente conflictiva con la India, culminado con mi sueño de caminar por el Himalaya. Como para quejarme de algo ¡¡¡¡. Han sido dos meses increíbles con un montón de momentos para recordar y casi ninguno para olvidar. La experiencia del viaje no tiene comparación, no se parece a nada más que a si misma y para mi representa toda una delicia.

La compañía de este blog también ha sido toda una grata sorpresa. Primero sobre mi mismo ya que dudaba de mi constancia para hacer algo a la talla de la aventura que tenía por delante y de llevar a buen puerto una especie de diario de viajero. Y sin duda lo he conseguido y una de las razones primordiales es que me lo he pasado genial haciéndolo, algo que me alegra y me motiva enormemente.

Pero si de algo estoy seguro es que mis ganas y el placer que encontraba tecleando cada día no hubieran durado ni dos semanas si no llega a ser por vosotros/as, los que cada día habéis entrado y dejado vuestros comentarios. Cada vez que habría el blog y encontraba algunas palabras sentía como la energía de este espacio iba in crescendo al mismo ritmo que mi motivación por escribir más. Vuestra participación ha sido el combustible que ha hecho que este espacio tuviera vida hasta el último de sus días.

Creo que todos/as nos lo hemos pasado en grande compartiendo las sensaciones del viaje, cada uno/a desde su lugar y en su momento. Hace un par de días fui a cenar con amigos y amigas, casi todos/as habían seguido el blog y fue curioso oír como discutían las aventuras mientras cenábamos, nunca me había pasado. Generalmente es cuando vuelves del viaje el momento de explicar batallitas, pero esta vez ya estaban explicadas, casi en tiempo real, así que esa bonita tradición de la sobremesa viajera dejó paso a los comentarios sobre el blog. Nuevas formas de comunicación, cambios asegurados.

Pero las últimas palabras sobre este viaje están siendo escritas, la experiencia inmediata se agotó y deja paso a otras figuras que se van formando en el horizonte inmediato, nuevas necesidades e interrogantes a resolver, esta vez mucho más cercanos a la vida cotidiana que a la aventura de viajar. Irene y Silvia me han pedido que siga explicando aquí aventuras cotidianas, algo que me alaga enormemente, aunque ahora mismo no estoy seguro de tener algún motivo personal para hacerlo. Abrí este blog como un espacio para compartir la experiencia del viaje, pues de alguna manera, al volver de mis viajes me llegaban las ganas de mucha gente de saber y de oir las historias. Pensé que podía ser interesante dar la oportunidad de experimentar algo así y sin duda ha sido todo un éxito, si algún día vuelvo a la carretera no dudaré en volver a probarlo. Pero ahora que el viaje ha finalizado no se si voy a tener la motivación y la suficiente habilidad como para relatar la vida cotidiana, sinceramente, un viaje es muy fácil de expresar, prácticamente lo hace por si solo. Las anécdotas son constantes, la sorpresa nunca falla y siempre hay nuevos panoramas donde posar la mirada. A la cotidianeidad hay que sacarle punta, y eso creo que solo está a disposición de los artistas del escritorio.

Solo el tiempo tiene la respuesta, ahora es momento de acompañar el fin de esta aventura. Siento que no me corresponde a mi el cerrar este espacio ya que hemos sido muchos/as los que hemos participado en él. Así que propongo que, quien quiera, deje un comentario a modo de cierre personal, así, entre todos/as, conseguiremos el más autentico, el que nos represente a todos/as.

Por mi parte solo me queda daros las gracias por vuestra compañía y energía para hacer realidad la nueva experiencia de viajar a través de las palabras. Ha sido todo un placer y espero volver a encontraros por aquí si la fortuna ofrece una nueva oportunidad.

Muchos besos viajeros.

Sergio.

La decision final (no hay marcha atras)

Las opciones no eran muchas, tan solo dos:

La primera consistia en quedarme en Kathmandu hasta recuperarme, intentando hacer algo cada dia para pasar el tiempo, alguna actividad, como meditacion o aprender nepali. Tomarmelo con tranquilidad y vivir practicamente dentro de los limites del hotel durante casi un mes. Esperar a que llegaran mi hermano y Manel e intentar planificar algo juntos, que obviamente descartaba la posibilidad del trekking.

La segunda se centraba mas en la idea de aceptar que me habia hecho danyo de verdad, que Nepal no me ofrecia las condiciones minimas de companyia y comodidad y que, a pesar de la grata presencia de Carlos y Bimshem que me visitaban dos veces al dia, estaba solo y lejos de casa.

Y con estas dos opciones he estado batallando estos ultimos dias. Decision dificil de tomar. La prudencia pedia regrasar a Barcelona y recuperarme desde el principio allí, pero los planes y las ganas de viajar con mi hermano y Manel tiraban muy fuerte. Realmente ha sido el motivo que mas batalla ha presentado, en forma de ilusion frustrada. Hacia mucho tiempo que habiamos planeado este viaje juntos, un viaje especial y muy deseado. Pero si me quedaba en Kathmandu les estaba obligando a renunciar al trekking y a llevarme en volandas alla donde fueramos. Una conversacion con mi hermano y la dificultad de andar con la muletas con una pesada mochila a la espalda, sumado al peligro de desplazamiento del hueso roto, me han hecho tomar la decision menos deseada pero mas prudente.

Me vuelvo a Barcelona, se acabo el viaje para mi, este camino llego a su fin.

Las muletas y la protesis me han hecho comprobar lo dificil que podria resultar moverme para visitar lugares, dormir en trenes y autobuses, y en caso de que la cosa fuera mal, encontrar el lugar adecuado para atenderme. Mi hermano sobretodo, pero tambien otras personas, me han hecho ver que habra mas oportunidades de viajar juntos, que esto es tan solo un hasta luego al camino. El miedo definitivo a sentir el crujido definitivo ha hecho el resto.

La decision esta tomada, vuelvo a casa para recuperarme bien. Una vez comprados los billetes, convoque a Carlos, Bimshem y Evangeline a una cena de despedida. Queria agradecerles los cuidados y las atenciones dispensadas y tambien despedirme silenciosamente, a mi manera, del viaje. Se me estaba haciendo muy duro aceptar la decision que habia tomado y no me apetecia estar solo. Rabia y frustracion no me dejaban descansar en paz. Pero como la suerte tiene muchas caras y muchos matices, antes de que acabara el dia puede contactar con Eva y Susanna, las chicas que os presente durante mi viaje por India, y que milagrosamente estaban en Kathmandu. Al dia siguiente cogian el mismo avion que yo a Delhi.

Esta manyana hemos desayunado juntos mientras les hacia participes de mi desgracia. Sentia unas ganas irrefrenables de desahogarme, de decir bien alto que no me queria ir sino seguir viajando y el viernes que viene esperar a los dos montanyeros en Delhi. Pero ellas sabiamente me han devuelto a la situacion real, asi que he vuelto al hotel, he hecho por ultima vez en este viaje la mochila, companyera inseparable, y he esperado a que mis dos amigos nepalis me llevaran al aeropuerto. Alli me he despedio con un hasta luego de ellos y del Nepal.

Dentro me esperaban Susana y Eva, que tambien vuelven a casa, a Tarragona. En la cola de facturacion me han proporcionado una silla de ruedas que me ha ofrecido un merecido descanso de mis muletas nepalis, dos trozos de madera con tornillos atravesados que ya me habian hecho varias heridas en las manos debido al roce. Ha estado genial porque me han permitido saltarme todas las colas y he llegado enseguida a la puerta de embarque, donde me esperaban mis dos amigas. Tiempo justo para el ultimo lamento, el ultimo mordisco de rabia contenida en tierras nepalis, seguidos del primer espacio de conciencia plena de estar caminando mi decision. En el avion destino Delhi nos han servido una cervecita con la que hemos brindado por el viaje y donde yo he ahogado mis penas. Gracias a la ayuda de mis dos companyeras el proceso de recogida de maletas se me ha facilitado enormemente y su companyia me ha servido para alejar la tristeza.

Pero ahora ellas se han ido, destino Bombay, y yo me he quedado aqui solito, acompanyado por mi fiel mochila, mis muletas de madera y mi pie inmovilizado. A la 1.20 de la madrugada sale mi vuelo con destino Barcelona, donde llegare manyana a las 9 am. Solo mi hermano lo sabia y sera el quien me venga a buscar. Se me hace demasiado doloroso aceptar mi decision y comunicarla.

Asi que en el aeropuerto de Delhi paso mis ultimas horas en Asia, en India. Solo llegar he confirmado que aqui solo puedo indignarme, rebotarme, quejarme. En el control de pasaportes me han tenido un rato decidiendo que hacer conmigo y con mi pie malherido. Cuando han decidido que podia seguir con toda normalidad he preguntado donde podia encontrar las oficinas de Swissair para confirmar mi vuelo y pedir ayuda con mi pesada mochila. Y, craso error, he creido lo que me han dicho. He vulnerado una de las reglas basicas de la India, si te preguntan por algun sitio que tu no sabes donde esta, constesta igualmente, nunca admitas que no lo sabes. Nos han enviado a mi y a mi silla, a Eva y Susanna con su carro cargado hasta arriba de maletas a la otra punta de la terminal, toda una aventurilla que ha terminado con la confirmacion de que esa oficina estaba justamente en la direccion opuesta. Durante el camino de vuelta han aparecidos dos personas y me han quitado la silla de ruedas, sin mas explicacion. De nada ha servido la indignacion de Susanna, esto es India, un lugar donde no respetan lo mas minimo a una persona con muletas y a dos chicas con un pesado carro cargado de maletas. Si teniamos que entrar en un ascensor ellos tenian que ser los primeros, aunque fuera a codazos, actuando sin la mas minima consideracion ni educacion. La sensacion de indignacion era conocida y la experiencia pedia calma. Y es que este pais me pone a parir pero incluso puedo reconocer un sentimiento parecido a la pena ahora que se que voy a dejarlo. Tendra que pasar tiempo para saber si quiero volver a este pais, desde luego no era lo que esperaba en un principio.

Mi aventura India no se ha acabado aqui. Un amable piloto de la companyia me ha informado que hasta las 9 de la noche no abrían el mostrador de facturacion y que hasta entonces deberia esperar. Me ha entregado un papel de autorizacion para poder entrar a la terminal propiamente dicha (las medidas de seguridad en este aeropuerto son muy estrictas) y me ha deseado suerte. Cuando ha llegado el momento me he preparado para acometer toda una gesta, cargarme con dos mochilas e ir hasta la puerta de la terminal, tras la cual me esperaba otra silla de ruedas. Me ha costado lo que no os podeis imaginar y han sido varias veces las que he estado a punto de perder el equilibrio e irme al suelo. Pero he aguantado como un campeon y sudado de pies a cabeza he llegado delante del policia que controlaba la puerta del edificio. En un primer momento no me ha mirado ni a la cara, despues me ha dicho que no iba a poder entrar con las muletas y para finalizar me ha indicado el camino de vuelta ya que en la autorizacion de acceso estaban todos los datos excepto la vital hora de salida del avion. Rabia contenida y ganas de llorar me han hecho insultar (en castellano) a ese hombre en toda su cara hasta que no he encontrado mas improperios que regalarle. Le gritaba que abriera los ojos y que se diera cuenta que estaba ante una persona que necesitaba ayuda. Que no me podia hacer dar la vuelta y volver a recorrer el camino hecho pues dudaba que me quedaran las suficientes fuerzas. Pero de nada ha servido, me he dado la vuelta mientras continuaba cagandome en todo lo que podia y me he dirigido a la oficina de Swissair. Alli me han hecho esperar dos horas a traerme la silla de ruedas, pero me han tratado bien y se me ha pasado el inmenso cabreo. Tan solo pensaba que en breves momentos estaria en la fila de embarque esperando a subir al penultimo avion de mi recorrido. Pero mas sorpresas me esperaban. Cuando he llegado al mostrador de facturacion y ya tenia mi mochila en la cinta de transporte, ha aperecido un personaje que me ha preguntado que le pasaba a mi pierna y si podia demostrarlo con un informe medico. Ha sido necesario volver a traer la mochila para poder ensenyarle el documento que me hicieron en el hospital de Kathmandu. Despues de leerlo me ha comunicado que no era seguro que puediera embarcar en ese vuelo, que muy probablemente necesitaria un informe medico positivo que debia conseguir en Delhi. Yo ya no sabia si reir o llorar, la cosa ya se escapaba de mi control y de mi capacidad de comprension, India me estaba superando completamente. Despues de ponerme todo lo serio que he podido, le he explicado al buen senyor mi accidente y el posterior periplo, y le he intentado comunicar con toda la intensidad posible las ganas de llegar a casa para recuperarme y la gran putada que significaria para mi la no admision en el vuelo, obligandome a permanecer en Delhi donde no conozco ni tengo a nadie. El personaje no ha dado su brazo a torcer y la unica concesion que me ha hecho ha sido hablarlo con el personal de cabina para pedir su opinion y permiso. La media hora de espera se han convertido en otras dos, pero ya poco importaba, el cansancio fisico, mental y emocional me han tenido todos los minutos sumido en una especie de letargo, sentado en mi silla de ruedas.

Finalmente ha aparecido una mujer con el atrezzo de azafata y me ha preguntado, con un claro acento aleman, que es lo que pasaba. Yo le he explicado quien soy y mis circunstancias, y ella, sin mas, me ha dicho que podia subir al avion, y no solo eso, sino que como el avion iba un poco vacio me iban a acomodar en primera clase para que viajara mas comodo. No cabia en mi del gozo y la alegria, y despues de agradecerle el detalle, he agradecido para mis adentros el haber elegido una companyia europea, bendita civilizacion.

Y aqui me teneis, intentando reconciliarme por ultima vez con la caotica India mientras espero a que se abran las puertas del embarque para adentrarme por el pasillo que me llevara a pisar, de nuevo, y despues de dos meses, cultura europea. Ese momento marcara la defuncion prematura y definitiva de este viaje.

Sinceramente no tengo ganas de volver y por muchas razones que encuentro para pensar en positivo y valorar de otra manera esta vuelta anticipada, nada puede vencer a la sensacion de frustracion que me embarga estos ultimos dias. Creo que me costara asimilar todo esto, y mas cuando mi hermano y Manel cojan un vuelo a Delhi, donde yo ahora me encuentro y donde deberia haber llegado en mejores condiciones el viernes que viene.

Al margen de dramatismos se que reconducire la situacion con exito, no son pocas las cosas que tengo ganas de hacer, pero antes deberé pasar por el estrecho pasillo de la desilusion, para despues volverme a ilusionar.

Este NAMASTE INDIA, NAMASTE NEPAL, es el definitivo, ya no hay marcha atras.

Caminando por el Himalaya (el principio del fin)

Dia 9 y 10: Valle de Helambu

El final inesperado

Despues de continuar el vertiginoso descenso desde los 4700 metros, descenso que parecia no tener fin, hemos aparecido en un imponente valle abierto, verde, soleado, habitado, el valle de Helambu. Despues de tantos dias contemplando paisajes deserticos de alta montanya, salpicados por muy pocas pequenyas aldeas habitadas por casi ninguna persona, el contraste con un paisaje tan vital es impactante. Os parecera exagerado, pero he tenido la sensacion de nacer, de renacer, de volver a la vida.

El ultimo tramo de la bajada ha sido complicado pues las lluvias se han llevado parte del camino y otros estaban completamente marcados por profundos y peligrosos surcos. La dureza del recorrido se traduce en una necesaria adaptacion fisica y psiquica al recorrido, conscientemente pones el chip de ‘hay que sufrir’. La aparición en el verde valle ha sido brusca e inesperada, y tambien liberadora, el punto y final, la posibilidad de pasar a un formato menos sufrido y mas comodo, de disfrutar de un final relajado, el final esperado.

Una vez llegados al refugio del dia, hemos improvisado una pequenya fiesta, habia ganas de celebrar que estabamos llegando al final de un camino que hace mas de una semana se nos antojaba complicado. El licor ha sido una especie de aguardiente regional, y aunque la intencion era de fiesta grande, el cansancio acomulado era tal que no hemos pasado del segundo vaso. El primero nos ha levandato el animo y el segundo lo ha matado definitivamente. Asi que pronto nos hemos retirado a nuestros aposentos a descansar para poder disfrutar del dia de manyana, ultimo del trekking. Despues de compartir mas de una semana de camino se crea una especie de complicidad entre el grupo, al inicio perfectos desconocidos, y ahora eramos conscientes de que estos eran los ultimos pasos que dabamos juntos.

La manyana nos ha traido niebla pero ya poco importaba, al menos no llovia y podiamos encarar el ultimo tramo con un cierto relax, a pesar de las nada despreciables 7/8 horas de trayecto. Mientras caminaba mis pensamientos basculaban entre recordar los dias recien pasados, los momentos vividos y los paisajes disfrutados, y planificar los dias venideros, la vuelta a Kathmandu, visitar algunos pueblecitos del valle, desplazarme a Pokhara para conocer sus lagos y contemplar la majestuosa cordillera del Annapurna, dirigirme a Lumbini, lugar donde Budha se iluminó, muy cerquita ya de la India, donde cogeria un tren con destino Delhi, mas concretamente, su aeropuerto donde esperaria a que mi hermano y Manel llegaran. Y encarar el ulitmo tramo de este viaje, culminando con otro impresionante trekking en el Himalaya Indio.

Con esos pensamientos andaba yo los ultimos pasos del camino, satisfecho de estar donde estaba y muy ilusionado con los lugares y gentes con las que estaria en breve. Una sensacion de relax y despreocupacion me acompanyaban mientras charlaba tranquilamente con Evangelin sobre la ultima comida que habiamos realizado minutos antes y sobre la cena que nos ibamos a regalar como homenaje esa misma noche cuando llegaramos a la gran ciudad. Coincidiamos en que debiamos acabar de celebrar la gesta.

De repente todo esto perdio cualquier tipo de relevancia, de predominancia en mi conciencia y fue substituido por dos profundos chasquidos. El primero fue conocido, ya lo habia sentido otras veces, es el tipico crujido que se manifiesta cuando de tuerces el tobillo. Sabes que no reviste demasiada importancia, tan solo unos dias de inflamacion y una efimera microcojera, nada de lo que preocuparse. Pero el segundo chasquido que le sucede ya no es conocido, es algo mas profundo, doloroso y alarmante, toca la fibra, te llega al alma, el crujido lleva el mensaje de que algo serio acaba de suceder.

Esto acontece en una fracción de segundo, en un instante dificil de retener en la memoria, en un simple suspiro donde caben el destino de las cosas. Entre el resbalon y el impacto de la pierna con la roca, el primer y conocido chasquido y el segundo y mas intenso crujido, el grito de dolor, los lamentos, la cara de alarma de mis companyeros, pasan tan solo unos segundos, pero de una intensidad e importancia tales que podrian tratarse de vidas enteras. Y es que desde el primer instante fui consciente de que algo en mi pierna se habia roto y que mis planes de viaje, esos con los que bajaba alegremente acompanyado, se habian truncado. Aun no sabia de que forma y manera, tampoco cabe todo en un momento tan breve.

Estaba tirado en el suelo, rodeado de mis companyeros de trekking y de las gentes del ultimo pueblo que acababamos de atravesar. Todos querian tocar mi pierna, moverla, probarla, sacar su propia conclusion. El quorum fue unanime, tenia que ver con el tobillo, lesion muy habitual por resbalones en la montanya, y de eso ellos saben mucho mas que yo. Como era obvio que no podia cruzar el puerto de montanya que nos separaba de la localidad mas cercana donde habia una estacion de autobuses y taxis, la solucion elegida, tambien por unanimidad, fue mi evacuacion en moto por un camino de cabras. Aunque yo no lo tenia claro pues no estaba tan seguro que el problema fuera solo el tobillo, la unica alternativa posible era el helicoptero, que con un coste de 1000 dolares americanos no era viable economicamente. Asi que una vez pagada la cantidad del rescate, unos 40 euros, me monte en una moto tipo carrera con la que el piloto me aseguraba que llegariamos a nuestro destino en un maximo de dos horas. Mis companyeros mientras tanto continuarian la ruta acordada y yo les esperaria en la estacion de autobuses.

En los primeros 100 metros la moto se calo unas cinco veces y el conductor no paraba de tocar reguladores y mirar dentro del deposito de gasolina. Un mal augurio embargo mi alma, pero dadas las circunstancias y el estado de mi pierna me abandone a la suerte, a lo que el destino me tuviera reservado. Destino que decidio que esta evacuacion en moto se convirtiera en un autentico calvario de 8 horas interminables y respletas de calamidades variadas. Para empezar, el camino enfangado hizo que nos cayeramos en una curva, con tan mala suerte que la moto acabo encima de mi pierna afectada, creo que pudieron oir el grito de dolor incluso en la Laponia. Devuelta la moto a su posicion natural, subido en ella y cagado de miedo seguimos avanzando lentamente, con sucesivas patinadas que me ponian los pelos de punta. Cuando no era porque el motor se calentaba y habia que dejarlo enfriar era porque una corriente de agua monzonica se habia llevado un trozo de camino, o simplemente porque nos habiamos quedado atrapados en el barro. Las paradas se repetian para mi desesperacion ya que esto representaba un sube y baja interminable de la moto y tramos del camino recorridos a la pata coja. A penas avanzabamos y el cielo se cubria poco a poco de espesas nubes negras. Siendo consciente de que no nos librabamos de la que nos iba a caer encima en breve, mis planes mas optimistas pronosticaban que como mucho ibamos a tardar el doble de tiempo previsto, y si bien el agotamiento y el dolor de la pierna eran muy intensos, la luz del dia aun nos acompanyaria durante unas buenas horas. Pero este pornostico era precipitado y no tenia en cuenta una variable importante, variable que apareceria en forma de deposito de gasolina vacio. En medio de la nada y muy lejos de tan solo una misera gota de combustible, los moviles fuera de cobertura, seguimos nuestro trayecto. Cuando el camino apuntaba hacia abajo, subidos en la moto sin motor, cuando apuntaba hacia arriba andando como podia a la pata coja mientras el conductor empujaba la pesada moto. Y tan solo nos encontrabamos a mitad de camino de nuestro destino. En esos momentos mis pronosticos ya eran totalmente fatalistas y la preocupacion y alguna gota de miedo empezaron a aflorar. Andar a la pata coja durante quilometros sabiendo que aun quedaban muchos mas por delante requiere una fuerza psicologica considerable para seguir avanzando. Me pesaban como una losa los dias de trekking, el dolor profundo en la pierna y los primeros mordiscos en la rodilla de la pierna donde apoyaba todo el peso, precisamente la del menisco travieso. La situacion era surrealista y preocupante a la vez. Y crecio un puntito mas su intensidad cuando se rompio uno de los frenos, esencial para no despenyarnos al bajar las pendientes que se iban presentando.

Con las ultimos gotas de energia y a golpe de voluntad alcanzamos una casa desde donde el conductor pudo llamar a un amigo suyo para que nos trajera unas botellas de gasolina. Lo que en un principio iba a ser un momento de nada se convirtio en dos horas durante las cuales aproveche para contactar con mis companyeros que debian estar esperandome impacientes y preocupados en un pueblo no muy lejano. Pero no era asi. Al ver que tardaba tanto llamaron al pueblo donde resvale y les comunicaron que yo ya estaba en Kathmandu felizmente instalado en mi habitacion. Con esa informacion resolvieron cojer el ultimo autobus a la ciudad. O lo que es lo mismo, ya nadie me esperaba en ese pueblo cercano del cual ya no saldria ningun autobus hasta el dias siguiente, y el dinero que yo llevaba en el bosillo no me hacia sonyar con una noche demasiado placentera. Finalmente, ya de noche cerrada, aparecio el proveedor con dos botellas de gasolina, con las que el conductor puso en marcha la maquina, lanzandonos de nuevo al camino. No se cuantas veces tuve que subir y bajar de la moto por las pesimas condiciones de la pista, solo se que lo unico que tenia en mente era llegar de una vez por todas al hotel. Cuando por fin alzanzamos la carretera asfaltada me las prometi muy felices y proyecte decenas de veces la entrada del hotel en la oscura noche. La ruta hasta la ciudad se me hizo eterna, pero lo que encontramos en su interior ya fue puro espectaculo. Gasolineras tomadas por cientos de vehiculos que bloqueaban la carretera, garrafas de gasolina cambiando de mano a cambio de fajos de dinero, el ejercito controlando el acceso a los surtidores de combustibles. Un puro y autentico caos que se interponia en nuestro camino constantemente. Al parecer, el gobierno nepali ha dejado de pagar a la companyia petrolifera india que les suministra el combustible y esta ha amenazado con cerrar el grifo inmediatamente. La noticia ha corrido como la polvora y la ciudad se ha sumindo en una especie de panico, en medio del que me encontraba yo subido en una moto, autenticamente exhausto y agotado, y con algo roto en mi pierna.

Despues de sortear algunos atascos, llegamos al barrio del Thamel donde se encontraba mi hotel. Me esperaban Carlos, Bimshem y Angeline, preocupados. Me llevaron a cenar a un restaurante cercano al que casi no llego por falta de fuerzas. Cenando les explique la historia del viaje en moto y se quedaron algo mustios, creo que se sintieron culpables por no haberme esperado en el otro pueblo. Intente indultarles pero se resistieron mucho y yo ya habia tenido bastante por ese dia, asi que les pedi que me llevaran al hotel para, por fin, poder descansar. Fue tomarme unos antiinflamatorios, caer en la cama y entrar en un profundo suenyo.

Al dia siguiente, muy temprano por la costumbre adquirida en la montanya, me levante y al poner el pie danyado en el suelo supe que algo no funcionaba bien. Me duche como pude, pedi un desayuno y espere a que Carlos y Bimshem aparecieran a media manyana para llevarme al hospital. Una vez alli, en una sala de urgencias tan precaria como os podais imaginar, me atendio un doctor bien simpatico que focalizo toda su atencion en mi tobillo a pesar de mi insistencia en que el punto de dolor mas intenso se encontraba en algun lugar entre el tobillo y la rodilla. Accedio a hacerme radiografias en ambos lugares, esos si, en alguna clinica donde tuvieran generador, pues el hospital se encontraba, como el resto de la ciudad, sin electricidad. Me montaron en un taxi y me pasearon por un sinfin de clinicas, hasta que porfin encontramos una con el preciado generador. La clinica no pasaba de ser un cuartucho con un aparato de rayos X antiquisimo. La técnica me pidio que me tumbara en la camilla, leyo el informe medico y se dedico a observar unos posteres en los que estaban dibujadas las posturas necesarias para radiografiar cada punto en concreto. Ver como rotaba la cabeza al mas puro estilo ninya del exhorcista no me dio mucha confianza y la cantidad de veces que me pidio que cambiara de posicion no ayudaron a recuperarla. Hicieron falta cinco radiografias, que de vuelta al hospital, el doctor comunico que no eran de buena calidad ya que la potencia del generador no era la adecuada, pero aun asi se arriesgaba a emitir el ansiado diagnostico:

Rotura limpia de perone con riesgo de desplazamiento si no se escayolaba de inmediato mi pierna. Tiempo de convalescencia de dos a cuatro semanas de reposos y escayola.

A partir de ese momento ya sabia a que atenerme, la cosa iba en serio. Le di las gracias al doctor, rechazando la escayola pero aceptando a cambio un vendaje compresivo y una especie de protesis inmovilizadora.

Mis amigos me llevaron al hotel, me aprovisionaron de agua y comida, para dejarme meditar sobre mi futuro inmediato. No me canse de agradecerles lo que estaban haciendo por mi, pero aun asi me parecia que me quedaba corto. Estar en esa situacion en un lugar lejano y extranyo no es agradable y ellos me estaban haciendo una companyia inmejorable.

Y si hasta ese momento mi peor augurio habia sido no poder hacer el trekking planeado durante tanto tiempo con mi hermano y Manel en la India, a partir de la noticia que acababa de recibir la cuestion paso a ser otra, que hacer a partir de ahora, ¿que decision debia tomar?.

Diario de un viaje por el Himalaya (en pleno corazón)

Dia 4: Lantang (3400) – kyanjin Gompa (3800)

A los pies de los grandes

Hoy la noche ha sido algo fria, he amamencido retorcido en mi saco de dormir agarradito al calor de las plumas que va soltando. Con la pereza tipica del que no quiere comprobar que fuera hace frio, he sacado un brazo para correr la cortina y comprobar que la niebla continuaba impidiendo observar el paisaje de alta montanya.

Pero no, el milagro se hizo, la niebla habia desaparecido y las montanyas lucian sus miles de metros de altitud con toda claridad. El dia despejado era el regalo que todos esperabamos, asi que despues de salir del saco y abrigarme, he salido a encontrarme con el resto de la expedicion. He visto la falda del Lantang cubierta por un imponente glaciar asi como otras montanyas que ayer nisiquiera intuia. El panorama y el desayuno han sido la mejor energia para arrancar a recorrer los 400 metros de desnivel que nos separaban del campo base. Durante el camino hemos cruzado algunos pueblos tibetanos del nepal, presididos por unas montanyas de piedras grabadas a base de cincel con la plegaria budista ‘o mani padme hum’‘ que llevan acomulando desde hace cientos de anyos. Entre pueblo y pueblo el camino mostraba colosos nevados que no he parado de fotografiar. Tambien ha caido algun yak.

Hemos comido en el campo base, y al ver que la niebla volvia a bajar con rapidez hemos decidido salir inmediatamente de vuelta, pero la lluvia nos ha sorprendido a mitad del camino y hemos llegado a nuestro refugio completamente empapados.

Y desde este refugio os escribo hoy, mirando por la ventana del comedor la lluvia que cae sin cesar y como la niebla se espesa por momentos. Mientras la estufa caliente aqui seguiremos, pasando la tarde de la mejor manera posible mientras se hace la hora de dormir.

Hoy me despido con la sensacion de grandeza que me han transmitido montanyas de mas de 6.000 metros de altitud, con la impresion que me causan las gentes que habitan estas montanyas inospitas, y con el cansancio del cuerpo que hoy has superado un limite de esfuerzo al llegar a los 3800 metros por propio pie. Dentro de unos dias ascenderemos un paso de montanya a 4700 metros sobre el nivel del mar, marca que pulverizara todos mis records y donde exprimire hasta las ultimas gotas la energia de mi cuerpo.

Manyana dia de bajada, alivio por dar esquinazo por un rato a las pronunciadas pendientes y preocupacion por el castigo que suponen las bajadas para las rodillas (el fantasma del menisco travieso alarga su sombra en el camino de manyana).

Namaste !

Dia 5: Goratabela (3000 m.)- Thulo Shyapru (2210 m.)

Dia de transicion

Hoy no tengo mucho que contar sobre el camino, simplemente hemos desandado los pasos dados en dos dias de ascension. El paisaje ha sido el mismo que los ulitmos dias pero con la sensacion de rebobinado. Las lluvias de ayer han arrasado con el camino y nos ha complicado mucho el trayecto. Continuos desprendimientos que obligan a reptar cual culebrilla para poder pasar al otro lado. Unos 5 horas de bajada ininterrumpida hasta el lugar donde hemos comido. Alli hemos esperado a Evangeline y Carlos, que se han retrasado porque ella no se encuentra bien. Esperando he tenido la inmensa suerte de disfrutar de unos minutos de sol y cielo azul. Desde que he llegado a Asia el cielo esta casi siempre cubierto, el monzon es implacable. En la montanya es simplemente inimaginable un dia (o medio) con sol. Asi que he cogido una silla , la he orientado a pleno sol, me he sentado y he cerrado los ojos. La sensacion del calor en mi piel me ha transportado inmediatamente al Mediterraneo, a su cielo azul, a su verano luminoso, a sus terracitas y sus cervecitas con sus tapitas y sus charlas despreocupadas. Por un momento he deseado estar alli, viajar en el espacio y en el tiempo, abrir los ojos y estar charlando en la Barceloneta con unas bravas delante. Hay sido un momento tan magico como efimero (y aun no conocia las repercusiones que iba a tener este oscuro deseo). He vuelto a abrir los ojos y ante mi inmensas montanyas de un verde intenso, y en una de sus cumbres el plueblecito dese donde os escribo, Thulo Shyapru, nuestro destino de hoy. Solo empezar la castigadora ascension ha empezado a llover, aunque de poco importaba ya que desde el primer minuto de hoy los calcetines, botas y pies ya estaban empapados. Te enfundas el impermeable para proteger lo poco que queda de seco en tus ropas y cuerpo, que es bien poco. El unico detalle que ha roto el pulso psicologico y fisico con las rampas ha sido el encuentro del puento colgante mas alto de la region, de autentico vertigo. Es curioso pero yo no tengo ni pizca de vertigo, y no es el primero que cruzo, los cruzo sin pestanyear. Esta sensacion contrasta mucho con la que me embarga cuando subo a un avion. No entiendo la diferencia.

Los ultimos pasos han sido presididos por unas rampas terribles que han acabado con mis ultimas fuerzas. Exhausto, ya en el refugio, me he sentado para quitarme las botas y los calcetines y cual ha sido mi sorpresa cuando he descubierto que tenia mis pies repletos de sanguijuelas. Estaban gordas y hermosas a costa de mi sangre. Me las he arrancado como he podido, me ha sorprendiod como se agarran a tu carne con las poderosas ventosas que tienen, momento en el que ha empezado la sangria. Porque me han hecho unos boquetes importantes. Han pasado mas de dos horas y todavia siguen sangrando. Ahora ya se que son estos ‘animalillos y de lo que son capaces’. Hoy me han realizado una transfusion involuntaria y no consentida. Si siguen a este ritmo me dejan seco !. Espero que manyana, una de las etapas reinas del trekking, con una ascension de mas de 1000 metros de desnivel, vayamos dejando atras la selva y a los dichosos bichos chupasangre.

Hoy dormimos a poco mas de 2000 metros. En el horizonte los 4700 metros del paso de montanya que alcanzaremos en un par de dias. Etapas rompepiernas (nunca mejor dicho) con destino a las puertas del cielo.

En mi leccion de nepali al calor de la estufa hoy he aprendido a decir buenas noches, asi que surabatri a todos y todas.

Dia 6: Thulo Syafru (2400) – Chandanbari (3400)

Etapa durilla de verdad, ascension terrible de mas de 1000 metros de desnivel. El cansancio se empieza a notar, los humores a resentir. Hoy es el sexto dia de caminata y manyana tenemos el mas duro de toda la ruta, superando los 4500 metros de altitud. Hoy ya he notado el mal de altura en forma de dolor de cabeza. El agotamiento empieza a ser profundo, el tiempo no acompanya, la lluvia no da tregua, el frio es cada vez menos soportable y las sanguijuelas no descansan. Asi que hoy hemos decidido acabar la ascension a un ritmo suave para evitar los sintomas de la falta de oxigeno (dolor de cabeza, mareos, vomitos) y apretar el acelerador en la bajada, reduciendo asi dos dias la duracion del trekking. Las condiciones meteorologicas estan endureciendo sobremanera la caminata, y lo que teniamos que ver en la bajada que viene ya lo hemos visto en la subida, aunque sea en la cara opuesta de la montanya. Asi que si todo va bien (jeje) en unos cuatro dias estaremos de vuelta en Kathmandu. Y la verdad es que, aunque la experiencia esta siendo muy intensa, el hecho de llegar cada dia empapados y llenos de bichitos chupasangre, hacen que las ganas de volver a pisar el asfalto se acusen al final de cada dia.

Hoy no tengo mucha cosa especial que explicar sobre la ruta, tan solo que hemos dejado de ver montanyas de mas de 6000 metros por culpa de las nuves.

Dia 7: Chandanbari (3400) – Gaisakund (4400)

Rozando las nuves

Ayer el cansancio fue tal que antes de las 8 ya estaba en la cama, durmiendo profundamente. El cansancio acomulado sumado al intenso frio hizo que el cuerpo adoptara la posicion de letargo. La altitud hizo el resto. Asi que esta manayana, a las 5 ya estaba en pie, con las energias recuperadas. El dia ha nacido amenzando con lluvia, con la curiosa sensacion de ver flotar las nuves bajo tus pies. Despies de los estiramientos y el desayuno hemos empezado la caminata. El primer tramo ha sido suave y me las he prometido muy felices. Ascendiamos poco a poco a poco y no sentia ningun sintoma del mal de altura. Pero las primeras rampas han llegado, la respiracion a empezado a acelerarse considerablemente y el oxigeno a escasear. A 4000 metros de altitud el oxigeno disponible tan solo representa el 50% del habitual. La respiracion se acelera buscando el preciado H2O, el corazon empieza a bombear violentamente, sientes un tamborilleo en la sien y un dolor de cabeza intenso. Pierdes algo la capacidad de coordinar tus miembros y caminas como un pato. La niebla, la lluvia y el frio hacen que camines mirando al suelo y cada vez que levantas la mirada, como si se tratara de un acto reflejo, la vuelves a agachar al intuir las pendientes que te quedan por delante. Superados los 4000 la sensacion de asfixia se acusa, las paradas para arrancar del aire el poco oxigeno que encuentras se multiplican. El aliento es cada vez mas dificil de recuperar y aparecen los mareos. Te impulsa la firme voluntad de llegar al calor de una estufa y de regalarle a tu cuerpo algo caliente. En los ultimos pasos dados he tenido la sensacion de estar caminando sin grabedad. Tan solo tenia fuerzas para agarrarme a la imagen de un cartel que indicaba Hotel Tibet (4380 metros.) Ese era mi destino y a el me he agarrado como a un clavo ardiendo.

Una vez sentado al calor de la estufa y rodeados de gentes del lugar, he experimentado algo asi como un extasis intenso, no se si debido a la falta de oxigeno, debido al esfuerzo realizado, o por ambos motivos. La alegria y la sensacion de felicidad ha sido infinita, un estado de plenitud total. Poco a poco he ido recuperando el equilibrio y tocando realidad. Un te bien caliente ha hecho el resto. Con cuerpo y mente tonificados hemos comido el tipico Dalbath, la montanya de arroz con verduras.

Las gentes del lugar nos han explicado que en cinco dias se celebrara aqui mismo un gran festival hindu que conmemora que Shiva salvo al mundo de la destruccion bebiendo agua del Gosaikund, lago que da nombre a la pequenya aldea. Esperan peregrinos del Nepal, India y China, y lo estan preparando todo para acoger la ingente comitiva. Asi que el ambiente que vivimos es prefestivo y es un lujo poder disfrutar de el. Es de admirar el espiritu de este pueblo que vive a mas de 4000 metros de altitud y que tiene la tienda mas cercana a dias de camino. Cualquier cosa que para nosotros no supone el mas minimo esfuerzo, como por ejemplo comer una chocolatina, aqui lleva implicito el valor anyadido de dos dias de dura caminata. Consiguen electricidad de placas solares, si el sol se digna a aparecer, para unas pocas horas al dia. Viven de lo que les da la tierra (patatas y alguna especie de semilla con la que hacen sopa) y lo que da el Yak y su mujer (leche, carne y algo de queso). Todo lo demas lo suben a la espalda desde pueblos menos elevados, incluso el arroz, dieta basica de este pueblo y que solo se cultiva en la rivera de los rios.

Y es de suponer que es por estas duras condiciones de vida que viven la celebracion de Shiva con tanto furor, pues no solo les proporciona contacto con otras gentes y algo de vidilla, sino que les supone un ingreso economico importante y que a buen seguro les permitira vivir el resto del anyo con alguna que otra preocupacion menos.

A veces pienso en una mujer embarazada o en una persona enferma, sabiendo que el hospital mas cercano se encuentra a mas de un dia de camino, y se me pone la piel de gallina a la vez que siento una tremenda admiracion por la fuerza de estas gentes que siempre sonrien y parecen felices compartiendo una conversacion al calor de una estufa. Gentes amigables y agradables que me estan dejando un buen sabor de boca. Con Carlos estoy aprendiendo algo de nepali y cuando me lanzo a dar las gracias o a soltar algun monosilabo me lo agradecen con una sonrisa. Creo que me estoy ganando el respeto de las madres nepalis desde que soy capaz de comerme dos montanyas de arroz con verduras, y no tan solo repetir sino ademos echarle picante. Ayer la cocinera de la casa me otorgo el honroso privilegio de comer como un hombre nepali, todo un orgullo.

Ahora esperamos a que amaine la lluvia para salir a caminar sin mochila alrededor del lago para visitar el templo de Shiva, donde se celebraran los rituales. El resto del dia lo dedicaremos a descansar y a vivir al ritmo de los 4400, que es vistari, vistari, como dicen por aqui (despacio, despacio). Manyana tan solo nos quedan unos 300 metros de ascension para alcanzar la cumbre de este trekking, el paso de Lauribinayak, a 4700 metros. Despues ya todo sera descenso hasta llegar a Kathmandu.

Hoy me siento contento, feliz y satisfecho por haber llegado aqui por propio pie y arrastrando la pesada mochila. Todo el sufrimiento de estos dias ha merecido la pena por estar aqui y vivir esta sensacion. El premio para cualquier viajero, la satisfaccion por el camino recorrido, el esfuerzo realizado y la sensacion de sentirse participe, aunque solo sea por un momento, de la vida de un pueblo tan lejano como extranyo. Hoy me despido asi, con el elixir del viaje total en el alma, con la plenitud que se experimenta cuando el viaje interior y el viaje exterior convergen en el mismo punto, la esencia de la busqueda, la recompensa del buscador, del que arriesga, del aventurero.

Subaratri.

Dia 8: Goisankund (4400) – Therapati (3200)

La cumbre

La noche de ayer fue terrible. Desde el duro invierno de Bosnia que no recordaba un frio tan intenso. He dormido enfundado en el saco y aplastado por dos mantas bien gordas, y aun asi tenia frio. Y no solo el frio ha marcado el devenir de la noche, tambien la falta de oxigeno se ha hecho bien presente. Me he despertado inumerables veces con la sensacion de que me estaba asfixiando, abriendo la boca como un pez fuera del agua y inhalando todo el aire que podia. Parecia el juego del tragabolas, yo era un hipopotamo y el oxigeno las bolas. De verdad que ha sido toda una nueva experiencia.

Asi que despues de una noche asi me he despertado con el cuerpo un poco malito, pero una torta con mermelada y un te bien caliente me lo han puesto en su sitio. Nos hemos despedido del lago sagrado y hemos encarado el ultimo tramo de ascension al paso de Lauribinayak, el punto mas alto del trekking. Y despues de una hora y media de esfuerzo titanico lo hemos conseguido, hemos coronado el paso. Me he puesto muy contento, la alegria ha sido tremenda, por primera vez subia por propio pie a una altura semejante. Lastima de la lluvia, la niebla y el frio, pues no hemos podido estar mas de cinco minutos alli, tiemo suficiente para hacer las fotos de rigor y salir pitando.

Despues de un rato de descenso, la alegria ha ido desapareciendo paso a paso. Ha sido un descenso largo, complicado y resbaladizo, por una zona de rocas totalmente mojadas que de tanto en tanto daban algun susto en forma de resbalon. Ha sido un recorrido para olvidar, el dia feo del trekking. Despues de coronar el puerto la ruta se puede resumir en agua, niebla, pies empapados, rios desbordados, un sube y baja constante y rompepiernas, y en cuanto hemos alcanzado el bosque han aparecido las temidas sanguijuelas. Nueve horas totales que han tenido como desenlace la llegada al refugio calados hasta los huesos, decepcionados con el dia y la niebla que no nos ha permitido ver absolutamente nada, ademas de la coleccion de chupasangre en las botas. La anecdota del dia ha sucedido cuando hemos encontrado unos extranyos y grandes trozos de metal clavados en el suelo. Nos han explicado que eran los restos de un avion que se estrello en 1992 con practicamente 200 pasajeros a bordo. Si el dia estaba siendo feo, la anecdota le ha puesto el toque macabro.

Pero como siempre la montanya es imprevisible y hace unos momentos ha dejado de llover, la niebla ha levantado y nos ha ofrecido unas estupendas vistas de gigantes nevados y nueves de algodon. Es como si la montanya hubiera intuido y ha decidido regalarnos este final de dia que aporte energias para afrontar el penultimo dia de caminata, ocho horas mas de trekking que espero empiecen como acaba hoy el dia, con optimismo meteorologico. Otro dia de lluvia, niebla y sanguijuelas seria rompedor.

Me quedo hoy con la sensacion del calor que surge de la estufa del lenya que tengo enfrente, la conversación initeligible de los nepalis que la rodean y el agradecimiento del cuerpo por la tregua entre esfuerzo y esfuerzo.

Continuara……………….

Diario de un viaje por el Himalaya (Los primeros pasos)

Hola a todos y todas de nuevo,

Vuelvo a estar en Kathmandu despues de haber caminado varios dias por una pequanya pero inmesa zona del Himalaya. A pesar de que el tiempo no ha acompanyado, pues la lluvia, la niebla, el barro y unos pequenyos bichitos que mas adelante os presentare han sido companyeros habituales del camino, la experiencia de subir y bajar montanyas eternas, pobladas por gentes que viven en un mundo tan diferente como un planeta lejano, y de extasiarme con la vision, casi siempre impedida por la niebla pero no por eso menos magica, de gigantes de mas de 6000 y 7000 metros, ha sido simplemente espectacular. Como espectacular ha sido el final que ha tenido, aunque esto queda para otro dia.

No me voy a enrrollar mas y paso a reescribir lo garabateado durante estos dias en mi libreta de batalla, donde he plasmado las impresiones de estos dias de largas caminatas. La cosa ira por entregas, que son muchos dias, pero os aseguro que la espera merecera la pena.

Aqui os dejo pues mi diario de un viaje por el Himalaya:

Dia 1: Kathmandu – Syaprhu Besu

El viaje en autobus

Hoy he empezado bien tempranito mi viaje al corazon del Himalaya. Vinshem (mi guia) me ha pasado a buscar por el hotel a las 6.30 y me ha encontrado sobando como un campeon. Me habia puesto el despertador pero antes no habia meditado sobre el cambio de hora, que, vaya miseria, es de 15 minutos respecto a India. Tiempo que me habia dado para ponerme en pie. A pesar de las prisas hemos llegado a tiempo a la estacion de autobuses, prisas que han tenido como respuesta mas de una hora de espera dentro del autobus. Tiempo que ha servido para que la carraca se llenara hasta la bandera de gente, animales y objetos divesos, tanto en el interior como en el techo. Me he preparado psicologicamente para un viaje de mas de 8 horas en plena montaya, pero aun nisiquiera intuia la odisea que nos esperaba por delante. Las primeras horas han sido monotonas y me he dedicado a buscar la posicion ideal que me permitia la mochila que llevaba encima (no habia sitio en el maletero o es que no habia maletero directamente) y el inexistente espacio entre mis rodillas y el asiento de delante. Recuerdo posturas incomodas, pero como esta pocas.

La ‘carretera’ se iba convirtiendo poco a poco en un camino de piedras que no paraba de ascender. Vimshem no es demasiado hablador, asi que la conversacion entretenido no ha sido posible. Me he dedicado a escuchar la musica que nos ofrecia el DJ Piloto y a observar lo que ocurria a mi alrededor, que basicamente era gente amontonada en el pasillo, de pie, y a las que esperaban horas de trayecto peores que la mia.

Ya ibamos por las cinco o seis horas de viaje y traqueteo sin cesar, cuando el autobus ha parado y nos han hecho bajar. Un desprendimiento habia cortado la carretera y debiamos caminar un rato para subir a un autobus que nos esperaba al otro lado. Primer contacto con los efectos debastadores del monzon, que no ha tardado mucho en hacer su aparicion en forma de lluvia. Y tampoco hemos tardado nada en encontrar el siguiente desprendimiento. De nuevo la misma historia del cambio de autobus, con la diferencia que en este caso ya no hemos encontrado sitio fuera y hemos tenido que viajar en el techo, con el chubasquero enfundado protegiendo todo lo posible las mochilas de la copiosa lluvia. La velocidad a la que circulabamos oscilaba entre los 5 y los 10 km/h y la altitud en unos 2000 metros. Si sumamos todos estos factures me podreis ver montado en el techo de un autobus pegando unos botes que me descolocaban el chubasquero a cada oportunidad, y asomando bajo mis narices unos precipicios de autentico vertigo. En esta tesitura he conocido a Evangeline, una mujer inglesa que vestia una cara de panico evidente. Despues de comentar los detalles del viaje me ha explicado que hace dos semanas un autobus como en el que viajabamos cayo por un precipicio y donde murieron mas de 60 personas. Mi primer reflejo fue de total acojone, pero enseguida me tranquilizo la idea de que, en caso de volcar, en el techo aun tenia la oportunidad de saltar, mientras que dentro del trasto lo unico que podria haber hecho era gritar.

Os diria que he tenido miedo pero os enganyaria, poco a poco he ido perdiendo el miedo inicial y he disfrutado del viaje. Salvo un par de ramas que me han dado en todo lo alto, lo demas ha sido disfrutar de las vistas, de los pequenyos pueblos y de los nuevos aromas. Me iba embargando lentamente la sensacion de entrar en un mundo diferente , un mundo que habia sonyado y que se convertia en realidad a cada bote.

Ya llevabamos practicamente 11 horas de trayecto cuando hemos parado en un control policial de acceso al Parque Natural. Evangeline estaba un poco inquieta, por la lentitud y los precipicios, asi que me ha propuesto pagar un jeep con el que llegariamos a nuestro destino en una hora (en autobus aun quedaban tres). En un principio me he resistido a barjarme del techo, me encontraba tan bien que no queria que se acabara el viaje, pero prudentemente he pensado que quedaba poco para que la noche y el frio hicieran su aparicion y he acabado aceptando. Asi que con un jeep al alcance tan solo de bolsillos occidentales, hemos llegado a nuestro albergue de hoy, desde donde os escribo estas lineas. No hay luz, pero es comodo y he cenado muy bien. Me siento agotado por el tremendo viaje, asi que aunque solo sean las 8 me voy a dormir, quiero descansar bien para mi primer dia de trekking hacia la falda del Langtang, un gigante de 7500 metros de altitud.

Buenas noches.

Dia 2: Syaprhu Besu – Lama Hotel

El primer esfuerzo.

Hoy os escribo desde una de las casas de te (Tea Houses) del camino hacia el Lama Hotel, nuestro destino de hoy, a mas de 2400 metros de altitud.

Vamos subiendo progresivamente una pendiente total de unos 1000 metros, y aunque el desnivel no es muy pronunciado, el cansancio y la falta de habito se notan.

Evangeline , su guia y su porteador, coinciden en el mismo recorrido los 12 dias, asi que haremos juntos el camino. Hemos atravesado juntos los primeros pueblos, pequenyos, mas bien aldeas. La gente parece amable y risuenya y sus rasgos son totalmente orientales. De hecho caminamos hoy muy cerca de la frontera con el Tibet y las referencias a esa tierra en cada pueblo es mas evidente. No se cuanta de este gente es refugiada del Tibet, pero a tenor de lo que veo creo que deben ser muchas. Tambien me sorprende las insignias comunistas que voy encontrando a cada paso, y es que estamos en una zona maoista. Hasta hace poco ser maoista era considerado en Nepal como ser un guerrillero o un terrorista, y esta es su plaza fuerte, donde la gente le da su apoyo. Actualmente, con la destitucion del rey (que mas bien se fue por patas) y la reorganizacion del parlamento, los maoistas concurrieron a las elecciones democraticas y parece ser que sacaron muy buenos resultados, aunque por ahora no han logrado llegar al gobierno, pero segun me dicen, poco falta para ello. Tambien me cuentan que hasta hace poco, hacer un trekking por estas zonas llevaba adosado el pago de un impuesto revolucionario a cargo de los discipulos de Mao, cuota que debias pagar si no querias acabar con algun moranton o alguna pierna rota. Asi que me alegro por todos de que las cosas esten llegando a su cauce democratico.

Me alegro un monton de haber decidido comenzar este trekking, ahora siento que estoy en el lugar que quiero estar, trescando por las montanyas y conociendo una cultura ajena y parece ser que accesible. Tengo la gran suerte de que Carlos, el guia de Evangeline habla espanyol y de su mano me voy sumergiendo poco a poco en su cultura. Segun la inglesa, que viene de hacer el trekking de los Annapurna (17 dias), este es mas bonito, salvaje y protegido de las ordas de turistas que venimos a caminos por estas sendas. Asi que creo que la eleccion ha sido buena y que posee todos los ingredientes para convertirse en la aventura que buscaba. Eso si, si la lluevia y las sanguijuelas chupasangre que ya he probado, mejor dicho, ellas me han probado a mi, no lo impiden.

Despues de una ducha caliente inesperada a 2400 metros de altitud, gracias a mis admiradas placas solares, todo el sufrimiento del ultimo tramo de la subida parece alejarse definitivamente y es que los ultimos repechos han ido endureciendose a medida que las fuerzas me abandonaban. Este es uno de los motivos por los que me gusta caminar por la montanya, hay momentos en los que disfrutas y otros en los que sufres como un condenado. En este ultimo momento es cuando inicias una lucha fisica y psicologica entre las ganas de abandonar y el impulso (y la necesidad) de seguir adelante para llegar a tu destino. Y es una lucha autentica, y a veces titanica. No hay termino medio, no puedes parar a medio camino a pasar la noche, las unicas dos opciones que tienes es llegar o llegar a tu destino. Y este ultimo tramo de subida lo he vivido asi.

Pero ahora, sentado en una mesa, con unos paisajes increibles ante mi, siento la grandeza y la magnitud de lo que me espera por delante. Porque manyana continuamos subiendo, encaramos los 3300 metros de Lantang, aldea que da nombre al pico mas alto de la zona y que apunta a los 7225 metros de altitud. Nosotros, humildes mortales, tendremos que conformarnos con fotografiarlo, si las condiciones meteorologicas lo permiten, y viendo como son los dias monzonicos por aqui dudo mucho que lo podamos conseguir. Pero lo esperanza es lo ultimo que se pierde y yo espero cazar esa foto, le he guinyado el ojo a Hermes y creo que podra mover algunos hilos en el Olimpo para que manyana, excepcionalmente y solo para nuestros ojos, amanezca despejado.

Mientras amanece manyana pasaremos la tarde con la familia de esta casa, bien cerquieta de la cocina donde calentarnos y secar nuestras ropas. Despues de darle una clase magistral sobre el tiempo futuro en espanyol a Carlos y de que el me ensenye a escribir y leer hasta 10 en nepali, empezare el libro que me compre en Kathmandu, mientras la luz aguante, uno de Paulo Coelho, autor que no me entusiasma pero que era de lo mejorcito de lo poco que puedes encontrar aqui de literatura en castellano.

Ahora mismo fuera llueve.

Manyana mas camino y mas sensaciones.

Dia 3: Lama Hotel (2400 m.) – Lantang (3400 m.)

Cerca de los gigantes.

De nuevo paradita para comer, esta vez en una casa nepali a mas de 3000 metros de altitud. La manyana ha sido una ascension constante que no parara hasta llegar a Lantang. Para ser los primeros dias del trekking y estar desentrenado, se me estan haciendo algo duros. Pero me lo tomo con filosofia y pienso que es el mejor entrenamiento para aguantar sin problemas los siguientes dias, mas suaves que este inicio.

Intuyo que el paisaje esta a punto de cambiar. No ha sido hasta los 3000 que el bosque no ha ido desapareciendo progresivamente en favor del monte bajo de las alturas. Para mi es extranyo, ya que en el Pirineo esto sucede antes de los 2000, pero estoy en el Himalaya y esto es otro mundo. Ahora mismo voy a zamparme un Dalbath, plato nacional nepali, consistente en una montanya de arroz con verduras y una salsa bien rica para afrontar lo que queda de ascenso.

Nos volveremos a cruzar con sherpas que cargan unos fardos impresionantes, y se tiran asi toda la vida, subiendo y bajando cargados hasta la coronilla. Para hacer sus compras deben hacer un dia de bajada (para mi dos) y dos de subida (para mi tres) cargados con todo lo basico que necesitan para su vida diaria. Una vida que se me antoja dura, pero que a tenor de su alegria y su sonrisa intuyo que tambien satisfactoria, incluso feliz.

De noche, despues de haber cenado otra montanya de arroz con patatas, espero que pase un ratito para irme a dormir. Solo son las 8 de la tarde pero en la montanya los horarios cambian, te levantas muy temprano, caminas 5 o 6 horas, comes y pasas la tarde como puedes, leyendo, escribiendo, conversando o simplemente pensando (si puede ser al calor de una estufa mucho mejor).

Para pasar el rato les he dibujado el mapa de Espanya para explicarles como es el lugar donde vivo. De repente me ha entrado anyoranza, me han venido a la cabeza multitud de sensaciones, de rostros y momentos compartidos. Desde que empece este viaje no habia tenido una sensacion tan vivida como esta. Me han traido un mapa de Europa y me lo he quedado mirando durante un buen rato, y ha sido cuestion de instantes que en cada punto donde posaba la mirada despertara en mi un torrente de recuerdos y emociones. Y en ese estado he pasado toda la cena, mirando el inmenso plato de arroz con verdura y patatas de casi todos los dias, y me ha sorprendido la cantidad de dias que llevo comiendo lo mismo.

Llevo un mes y medio de viaje y la perspectiva con el dia que cogi el avion en Barcelona comienza a ser importante. Ahora mismo estoy sentado junto a Carlos, al calor de una estufa, yo escribiendo y el estudiando vocabulario en espanyol. Y me parece una situacion totalmente normal, como si fuera de lo mas habitual. A veces me resulta dificil recordar que estoy en la casa de unos nepalis a menos de dos horas de camino del Tibet, compartiendo un dia a dia con gentes que en principio son extranyos. Pero yo no me extranyo, todo me parece la mar de normal. Creo que este es el punto donde el viaje te atrapa, ya no eres alguien que viaja, eres el viaje en si. El viaje se ha convertido en lo coditiano.

Las noticias montanyeras no son buenas. El ultimo tramo de la caminata de hoy ha sido pasado por agua, la niebla ha bajado y nos ha tapado la poca visibilidad que teniamos. El pronostico para manyana no es bueno y si el amanecer no lo remedia, volveremos sobre nuestros pasos para recorrer otros caminos. Estamos a 3400 metros de altitud, la falta de oxigeno se empieza a notar y hace mas dura la subida. Manyana nos esperan 400 metros mas de desnivel hasta el campo base del Lantang (3800 m.). Es una autentica paliza para no ver nada, asi que si la manyana trae niebla daremos media vuelta. Penultima posibilidad de fotografiar el Lantang.

Seguiremos tentando a la suerte.

Continuara …………..

Caminando por el Himalaya (hasta pronto)

Namaste de nuevo,

La paz y tranquilidad embarga mi espiritu, Nepal me mola mogollon. Hoy he pasado todo el dia en la calle, arriba y abajo, equipandome para la montanya y visitando algunos lugares. Sera la ultima vez que lo diga, os lo prometo, pero el contraste con la India es brutal, increible y casi inexplable. Solo salir de mi habitacion esta manyana me han dado una noticia que me ha preocupado un poquito, ya que cuando le he dicho por enesima vez al hotelero que Nepal es muy diferente a la India, ha puntualizado que el sabado (dia que llegue a Kathmandu) es su dia festivo. He salido a la calle alerta a la nueva situacion, pero chicos y chicas, ni por asomo se parece a la locura India.

He regateado y regateado en tiendas donde me atendian con sonrisas, he preguntado precios y nadie me ha presionado para que compre, incluso he sentido que los malos habitos adquiridos en la India han sentado mal y me ha disgustado. Yo no soy borde, pero creo que he llegado aqui con una sobrecarga de estres que me hace saltar a la mas minima que intuyo que alguien me quiere colar algo, y puede ser tan solo un simple namaste de algun comerciante.

He caminado casi una hora para llegar al templo de los monos, he cruzado la ciudad de punta a punta, he encontrado alguna manifestacion donde quemaban algun que otro neumatico por alguna razon no comprensible para mi, pero con tan poca agresividad que he llegado a pensar que estaban celebrando un San Juan muy light. Aqui la gente es sumamente pacifica y sonrie la mayor parte del tiempo. Viven con referentes occidentales pero esto, a simple vista, no les hace perder ni mucho menos su identidad cultural, tan marcada como puede ser la de sus vecinos indios. Cuidan mucho mas al turista, lo tratan mejor, se preocupan por nosotros, les importa como nos sintamos y que quedamos satisfechos. Se esmeran por tener todo un poco limpio y por ser buenos huespedes.

En la gompa del templo (realmente plagado de monos) he asistido a un recital de mantras a cargo de un monje con un tambor y lo que parecian unos platillos. He sacado mi caballito blanco en meditacion que me dieron en la Casa del Tibet de Barcelona, he cerrado los ojos, postura de meditacion adoptada y al poco rato, siguiendo el recitado del monje, me he perdido en mis adentros, mente en blanco. Cuando los he abierto no he podido adivinar cuanto tiempo habia pasado, el monje seguia con sus canticos pero iba amainando en intensidad. He mirado por la ventana y estaba todo mojado, llovia pero parecia que habia caido una buena tormenta y yo ni me habia enterado. Como en el camino de ida, en el de vuelta nadie me ha intentado endosar nada, ni artesanias ni rickshaws ni marihuana, simplemente andaba con la gente. Incluso me he llegado a perder, he preguntado y me han acompanyado hasta el punto mas cercano donde nuestros caminos se separaban. Gran contraste con los indios, los jodios no solo no te acompanyan sino que, aunque desconcozcan el lugar que estas buscando, te contestan a voleo y te envian al quinto pino. Parece ser que no llevan nada bien no saber algo, no se si sera orgullo o lo que llamamos el factor cultural. Como alguno me pregunte como llegar a la Sagrada Familia lo envio al Tibidabo, se la tengo guardada.

Aun no entiendo que la gente hable del misticismo de la India, cuando el sabor espiritual lo pone en mayores cantidades Nepal. Ya se que solo llevo dos dias aqui y que el efecto desestresante puede hacerme ver las cosas tenyidas de cierta euforia compensatoria, pero apostaria a lo que fuera a que os seguire explicando cosas parecidas.

Pero para eso tendremos que esperar, os tengo que comunicar que manyana empiezo un trekking de 12 dias al corazon de los valles del Himalaya. No lo he podido resistir, caminar durante dias por estas tierras era uno de los objetivos de este viaje y ahora que estoy aqui no quiero desaprovechar la oportunidad. Asi que he contratado a un guia a un precio mas que razonable y manyana bien tempranito me lanzo a recorrer valles, cruzar rios, meditar en pequenyas gompas y subir algun pequenyo pico. Doce dias durante los que no tendre acceso a internet y por lo que no podre escribir en el blog. Pero sabiendo que no puedo faltar a la cita que tenemos aqui casi a diario, me he comprado una libreta e ire escribiendo todo lo que experimento, para despues volcarlo aqui y compartirlo. Eso si, en diferido y dentro de casi dos semanas.

Nos vemos por aqui a la vuelta,

Cuidaos mucho,

Abrazos,

Hasta pronto.

Santi, santi Nepal (Kathmandu, por fin)

Namaste a todos y todas,

Por fin en el lugar deseado, con los pies puestos en tierras nepalis, solo puedo exclamar: SIIIII, ESTO ES LO QUE BUSCABA, POR FIN!!!!!!!!!!!!.

El viaje en avion ha ido muy bien, unas pocas turbulencias que han sido compensadas por una buena comidad y la belleza de las azafatas, preciosas. Como el viaje iba viento en popa y mis sensaciones no eran del todo negativas, en el momento del descenso me he atrevido a mirar por la temida ventanilla y me he encontrado con el paisaje sonyado, un valle increiblemente verde rodeado de altas montanyas, con una bonita ciudad decorando el horizonte. Kathmandu, Nepal, el Himalaya. Una vez pasado el control del pasaportes, pagado el visado y rocogida mi mochila, he enfrentado la salida al mundo exterior con el mismo espiritu que en India, totalmente a la defensiva con contraataques esporadicos. Mi sorpesa ha sido mayuscula cuando, al abrirse las puertas que dan a la calle, me he encontrado a un hombre perfectamente acreditado que me ha preguntado si tenia reservado hotel. Cuando le he dicho que no, desconfiando firmemente y mirandolo con algo de desprecio (malos habitos adquiridos en el pais vecino), me ha explicado que reservando en la oficina estatal de hoteleros el transporte hasta el hotel era gratis y que por ser epoca de monzones me hacian un descuento interesante. No podia deshacerme de mi desconfianza, pero he aceptado a reganyadientes. Una vez pagado el hotel, el buen hombre, que incluso me ha perdonado cuatro rupias que no tenia, ha llamado a un chico joven, que me ha acompanyado al taxi que me llevaria al hotel. Durante el trayecto he visto muchisima policia antidisturbios por la calle, pero todo en calma. El chico me ha explicado que por aqui no estan demasiado contentos con su nuevo presidente (decapitaron la monarquia hace poco) pues cuando habla lo hace en hindi, y no en nepali. Asi que, al no contar con la simpatia de sus conciudadanos, cada vez que se desplaza por la ciudad, monta el tinglado que he presenciado. Al llegar al hotel ya hacia rato que estaba esperando el palo en forma de propina, comision o mentira, a cambio de una habitacion cochambrosa, pero una nueva sorpresa me esperaba. Una habitacion amplia, con mucha luz y con unas sabanas increiblemente blancas. Cuando le he dicho al chico very nice room, thank you, se ha despedido con un you are welcome, mientras cerraba suavemente la puerta. Una vez solo en la habitacion me he puesto a reir como un condenao pensando en lo que me ha llegado a alterar el viaje por la India y lo estresado que me tenia. Cuando he acabado de desahogarme, he bajado a la recepcion para cumplimentar los tramites burocraticos de rigor y, una vez finalizados, otro chico joven me ha hecho entrar en su despacho, ha desplegado un mapa, me ha indicado todos los lugares que visitar en la ciudad, y me ha dado su tarjeta para que, si lo tengo a bien considerar, pueda ofrecerme sus servicios. Yo ya no cabia en mi de tanto gozo al comprobar que aqui las cosas funcionan de otra manera. Le he explicado al chico el castigo de viajar por la India y, con media sonrisa en la boca, me ha asegurado que Nepal es otro mundo y que los dias que pase por aqui estaran presididos por el Santi Santi nacional (paz y tranquilidad). He salido a la calle, en pleno centro de Kathmandu, en el barrio del Thamel, y la sorpresa ha ido increscendo. Ausencia casi total de bocinazos, mucha gente en la calle pero nadie agobiandote, ni siquiera los rickshaws como tampoco lo hacian los cientos de comerciantes que tienen sus pequenyas tiendas en la calle. Artesanias preciosas, ropa chulisima y cualquier accesorio que necesite el montanyero a un precio de ganga. Cuando me he cansado de caminar, de observar la vida mas o menos tranquila de esta gente, los rasgos achinados de los rostros y la limpieza de las calles, he entrado en un bar a cenar. Como todo iba tan bien y la desconfianza seguia persiguiendome, aunque ahora a una distancia prudencial, he pensado que la comida seria picante, tanto como en India. Me ha atendido una senyora de rasgos preciosos que me ha aconsejado un plato a base de una especie de Noddles con pollo y verduras. En prevision del incendio bucal me he pedido una cerveza (una San MIguel de 650 ml.), y la sorpresa ya ha sido mayuscula cuando he comprobado, no solo la ausencia de picante, sino que estaba realmente sabrosa. A mitad de la cena se ha ido la luz, la senyora me ha explicado que los cortes de luz son normales en la ciudad y que hasta las 9 de la noche no volveria. Ha encendido una linterna grande y me ha plantado en medio de la mesa una vela, con la que he acabado de cenar. En medio de la penumbra, con mi San Miguel en la mano y recordando cada momento desde que he llegado a esta tierra, no he podido dibujar una sonrisa complice, guinyarme el ojo y sentir renacer la esperanza de un viaje sonyado y que la India me estaba robando.

Hoy no tengo fotos, solo primeras impresiones de las pocas horas que llevo en pleno corazon del Himalaya. Pero han sido tan vividas que las queria escribir y compartir con todos/as vosotros/as.

Este camino, que como muy bien puntualiza Mar no es ni mucho menos en solitario, pone rumbo a las montanyas mas altas del mundo, que con nuestra modestia habitual nos conformaremos en otear desde la distancia de los prudentes. Si todo va bien y manyana encuentro el poco material que necesito, el lunes empezare una caminata muy sencilla al ladito mismo de Kathmandu, que si bien no posee la erotica de las cumbres mas elevadas, si que promete preciosos valles salpicado de pequenyos pueblos donde me han asegurado, reside el autentico espiritu de estas tierras.

Abrazos,

Sergio.

Conexion Delhi (Namaste India)

Namaste a todos y todas de nuevo desde la caotica India.

Ultimamente, cuando me siento delante del ordenador para escribir en el blog, se apelotonan las ideas en mi cabeza y no se por donde empezar. Hoy tengo varias cosas significativas que contaros pero no se cual elegir como titular. Estoy en Delhi, vengo del desierto, de nuevo viajo solo, manyana parto a Kathmandu, me alejo de la India y ya tengo ganas de volver. Ya se que pensareis que son demasiadas contradicciones las que encontrais en mis viajes mentales en este pais, pero es que es una autentica contradiccion y una prueba constante para las nervios y las mentalidades occidentales, al menos para la mia.

Me gustaria relataros un poquito el viaje al desierto del Thar, a Jaislamer, aunque poco del desierto os explicare y mucho de como funcionan las cosas por aqui. Creo que puede ser un claro ejemplo de lo que es viajar por la India.

En Udaipur habiamos comprado los billetes de autobus para ir directamente y durmiendo como angelitos a nuestro destino de arena y sol abrasador. No se lo compramos a cualquiera sino al duenyo del hotel donde nos alojabamos, que tenia una agencia de viajes. Despues de hacerle el interrogatorio de rigor fruto de la desconfianza que timo a timo se instala en tu animo, nos dispusimos a preparar el viaje, aunque antes, y para compensar la paliza a los huesos nos dimos un buen masaje ayurvedico. Llegado el momento nos montamos en el bus, preparados psicologicamente para lo peor en cuanto a higine, pero siempre sorpendidos por la algo sucia y dejada realidad. Una especie de celdas con colchones del color de lo que hace mucho tiempo que no recibe un meneo limpiador nos esperaban para darnos cobijo durante la noche. A todo te acostumbras y despues de poner caras raras de desagrado, de soltar un par de improperios contra la falta de la mas minima norma de higiene y de instalarte encima del algo asqueroso colchon, el autobus arranca. Arranca como un autentico suicida adelantando a camiones en carreteras muy estrechas rodeadas de precipicios, a bocinazo limpio. Recuerdas que aqui no utilizan los intermitentes para adelantar sino que lo comunican con unos bozinazos a un volumen increiblemente desagradable que te acompanyara toda la santa noche. En mi sucia celda doy mas vueltas que un calcetin en pleno centrifugado y la sensacion del inminente accidente me hace descender al pasillo donde hay algunos asientos y donde me puedo agarrar bien fuerte. Mientras en perspectiva, presidiendo la cabina del conductor suicida y las cinco mirones que le acompanyan, diviso la gran figura de un Dios hindu, no se si protector o destructor, al que, a falta de algo mejor y en ausencia de la tan anyorada prudencia, me encomiendo. La carrera continua sin cesar, adelantamientos imposibles y sigo con vida. El autobus frena en seco, tiempo de llevarse algo calentito e inevitablemente picante a la tripa, ademas de la meadilla de rigor. Los cinco comentamos el estilo de conduccion y nos cagamos en la India, mientras miramos a la pantalla de un antiguo televisor a una chica cantando una de esas canciones que siempre parecen la misma y que no varia ese tono hiper agudo que se te mete en lo mas profundo del caracolillo. Despues yo hablo con unos universitarios que van de vacaciones a algun lugar que no logro entender y que desean hacerse una foto conmigo. Volvemos a la infernal ruta aunque suavizada por la falta de precipios. El autobus vuelve a frenar, esta vez no habia hambre ni razon aparente. Sube un hombre y nos dice que tenemos que cambiar de autobus pero en ningun momento nos da ninguna razon, simplemente nos mete prisas. Luchando por despertar del primer suenyo, cambiamos de autobus. Nos reinstalamos en nuestras nuevas celdas, comentamos, nos echamos unas risas, nos volvemos a dormir. Son las 2 de la manyana. Dos horas despues nuevo frenazo, ojos abiertos, te preguntas, hemos tenido un accidente, hemos atropellado a un vaca, nos hemos salido de la carretera?. La respuesta es un nuevo cambio de autobus, como antes sin razon ni justificacion aparente, pero esta vez nada inmediato, una hora en medio de la nada esperando al nuevo vehiculo. Las risas ya no son tan amplias, las ganas de sacarle plomo al asunto flaquean. Hablamos con los ojos medio cerrados por el cansancio y la mala sensacion que provoca el timo y el enganyo constante, mientras se nos acerca un hombre ofreciendonos habitaciones de hotel en nuestro destino. Son las 4.30 de la manyana y hace un bochorno soportable. Una vez llegado el autobus, nos disponemos a reinstalarnos en nuestras alcovas, por tercera vez en una noche que debia ser directa, pero nos lo impiden. Nos dicen que no tenemos reservadas las camas para ese tramo del viaje y que lo debemos hacer sentados o pagar el doble del precio del billete. De nuevo no hay explicacion razonable, simplemente es asi y te lo tienes que tragar con patatas. La indignacion y el cansancio superan el autocontrol y te desahogas a grito pelao, al que se suman dos italianas que no paran de espetar cazzo. A parte del momentaneo desahogo de nada sirven los gritos, nos sentamos en nuestros sucios asientos mientras vemos como nuestras jaulas dormitorio se llenan con el doble de personas que su capacidad invita a pensar como razonable. Es la India, no hay nada que hacer, una nueva derrota, pero bien luchada. La batalla curte y en los enfrentamientos poco a poco recuperas la dignidad que te intentan robar a base de mentiras. Sentado en mi asiento voy hablando con Astrid de mil y una cosas, renunciando ambos a dormir entre los intervalos de los constantes y odiados bozinazos. Nos acercamos a nuestro destino, el desierto cada vez ganas mas presencia. Aparece un hombre por el pasillo que se acerca con cara ladina. Los ves venir a la legua. Despues de preguntarnos de donde eramos y de regalarnos la palabra en castellano que ha memorizado (usualmente amigos), nos explica que lo que nos espera en la estacion de autobuses de Jaislamer es una autentica caza del turista, sin piedad ni misericordia, y el, como buen salvador del turista desamparado, nos ofrece los servicios de su taxi y su hotel. Las italianas lo envian a la mierda y nosotros con las fuerzas bajo cero ni le miramos a la cara. Entramos en el pueblo, la jauria de caza comisiones de hotel arrecia. Por la ventanilla medio abierta aparecen manos con tarjetas y folletos de hoteles mientras nos gritan desesperadamente que no creamos al salvador, que es un mentiroso, mientras este, desde el interior del autobus, los mira con desprecio. Tu intuyes la comision en forma de rupias que reside en el bolsillo del conductor por haber otorgado el privilegio del acceso directo al turista a nuestro salvador. La situacion se tinye de puro surrealismo. No hemos bajado todavia del autobus que ya estas aplastado literalmetne por los cazacomisiones que no permiten a penas moverte. El calor es insoportable y la situacion se desborda. Empiezas a gritar y sueltas algun codazo al aire. Llamas a la policia y esta aleja un metro a la jauria, distancia que te permite llamar al hotel para que envien un par de ricksaws en nuestro socorro. No tardan en llegar y en breve estamos instalados en nuestras poco higienicas habitaciones. Subimos a la terraza, momento de respirar tranquilos despues del agotador y psicodelico viaje. Pedimos la comida, tarda una hora y media. De nada ha servido el socorrido zero spicy, la comida pica como un demonio. Cedes como es habitual e intentas disfrutarla a pesar del inmiente inciendio bucal. Salimos a dar una vuelta por la ciudad enmurallada, preciosa. El agobio de los cazaturistas y vendedores de todo lo posible no llega a agobiar, los tratas con la misma falta de respeto que ellos te tratan a ti, y la partida siempre queda en tablas. Empieza el momento de la distension, de disfrutar de los callejones repletos de tiendas y de libros de segunda mano. A pesar del cansancio acomulado el dia pasa ligero y la noche nos regala una estupenda cena no picante con vistas a las murallas y al inmenso cielo. La temperatura baja, la cerveza fria, la asencia del ruido constante y los bocinazos, el espirito se felicita por estar alli, disfrutando de ese momento ganado a base de paciencia y de ganas de vivirlo. Y es en ese preciso momento cuando reconozco que la India me gusta, que tiene algo que me atrapa, que poco a poco voy comprendiendo, entendiendo, aceptando, disfrutando. En lo mas profundo de mi lucha reconozco el lugar donde reposa el viajero, el lugar donde me reconcilio con la tierra que piso y las gentes que la habitan. India no me esta resultando facil de viajar ni de conocer, tampoco esperaba lo contrario, pero cada dia me ofrece la intensidad que buscaba cuando inicie este viaje.

He encontrado en vuestros mensajes algunas referencias a que ahora mismo no soy capaz de abstraerme y de ver las cosas con una cierta distancia y estoy plenamente de acuerdo. Siento que cada dia la India reclama toda mi atencion, que los pocos momentos de paz no son suficientes para asimilar lo que en un dia sucede a mi alrededor y los ecos que provoca en mi interior. Espero que manyana, ya en Nepal, bien cerca de las montanyas, pueda empezar a elaborar mi experiencia India.

Reinicio mi viaje en solitario. Han sido unas semanas de compartir camino con varias personas, y a pesar de que ha sido una experiencia grata y enriquecedora, ya hacia dias que sentia el grito del camino en solitario, el que hace mas de un mes inicie en Venecia y que esta llegando a su ecuador. Un abrazo a Joan y Noelia, y un besote enorme a Astrid, Susana, Eva y Natalia. Muchisimas gracias por vuestra companyia.

Ayer, antes de tomar caminos diferentes, con practicamente todo el tren durmiendo, Astrid tuvo la gran habilidad de hacerme conectar por primera vez con la fascinacion que me provoca la India, y con esta sensacion me despido por hoy. 

Manyana nuevo pais, nuevas gentes y nuevas historias del viajero patillero.

Un besote a todos y todas, en especial al pequenyo Jan, vaya padrino que le ha tocado. Por cierto Jose, gracias por la camara, nos hemos convertido en una sola entidad, inseparable e inquebrantable, a golpe de obturador voy echando guinyos de la realidad que percibo. Juan, me alegra reencontrarte por aqui, ya estaba yo barruntando y sabes que cuando me pongo no tengo stop. Irene, los chupachups no spicy, please. Benvingut Jordi i dona molts records per Ares, encara que ja fa temps que no em deixo caure no hi ha any que no ho trobi a faltar. Lore, a disfrutar a tope de Malta, que callado te lo tenias ladrona. Mar, gracias por echar de menos mis relatos, de verdad que agradezco la energia que aportas a este espacio viajero. Silvia, Antoni, las chicas Sap, resto de companyeros y companyeras de viaje, muchos besos.

Un brindis por la detencion del cabronazo de Karadzic, hoy el mundo es un poco mas justo.

Namaste a todos y todas,

Namaste India.

City of Childs

Namaste a todos y todas de nuevo,

Despues de unos dias de desconexion telematica vuelvo a la carga con mis batallitas viajeras. Hoy os escribo desde Udaipur, en pleno Rajastan, norte de la India. Llegue ayer despues de un extenuante viaje de 20 horas en autobus, acompanyado de Susana, Eva, Astrid y Natalia, cuatro tarragoninas con las que viajare por esta parte del pais.

Aqui hace un calor espantoso, un bochorno increible, un agobio impresionante. Y no solo es el calor el causante del desagradable ambiente (subjetivamente hablando), sino el simple hecho de ser un turista en este pais. Me considero un viajero, para nada un turista. La diferencia para mi reside en que me la suda completamente el Taj Mahal y me seduce enormemente una conversacion desinteresada con alguien de la tierra. He viajado a varios paises, casi siempre poco favorecidos economicamente, no soy novato en estos lares, conozco lo que es viajar por tierras necesitadas de tu poder, pero la India esta suponiendo para mi una batalla constante, tanto interna como externa, por aceptar o rechazar todo lo que me rodea. Aqui el viaje tranquilo es imposible (por ahora yo no lo he encontrado), el acoso al turista es implacable, insoportable, tocar algo de realidad cotidiana dificil, muy dificil. La gran mayoria de las personas que se acercan a hablar contigo es porque quieren tu dinero, no estan para nada interesados en compartir contigo su tiempo (de verdad que he encontrado muy poca gente verdaderamente amigable). El contraste con Turquia, hablando de la calidad de la relacion con la gente, es abismal. La India turistica no me gusta y la India cotidiana me parece inalcanzable. En definitiva la India se me esta atragantando, no he encontrado lo que buscaba, si es que buscaba algo. Y lo que he encontrado no me agrada. Y es por todo esto que me acabo de comprar un billete de avion a Nepal, a Kathmandu, para el sabado. Doy por finalizada mi vuelta turistica por la India con una decepcionante impresion y espero ansioso volver a pisarla cuando lleguen mi hermano y Manel, y poner rumbo a las montanyas, a los pueblos diminutos, a las gompas budistas, a los inmensos paisajes, en definitiva, a volver a intentar sentirme minimente integrado en el entorno y llevarme de este pais la mejor impresion posible.

A pesar de todo, y aunque haya empezado con mi sensacion actual de desencanto, me considero profundamente afortunado de haber compartido estos ultimos dias con la gente de the City of Childs. Tanto con los ninyos y ninyas, como con el equipo directivo, como con el grupo de voluntarios de diferentes paises que alli me he encontrado. La labor que he desempenyado no ha pasado de podar las plantas del pequenyo parquecillo y pintar sus columpios, subir un muro de piedras para impedir que una zona cultivada se hundiera a causa de las lluvias y cabar algunos hoyos para plantar arboles frutales. Pero los momentos que he pasado con los ninyos y ninyas cuando regresaban del cole, los partidos de futbol y de cricket, las conversaciones con el staff del orfanato y los momentos pasados con mis companyeros y companyeras, me han regalado la cara amable del viaje por estas tierras. Los dias empezaban a las 5.30 de la manyana, con ejercicios fisicos y estiramientos, para despues ir a la capilla (catolica) a rezar cantando y bailando, y acabar desayunando. Despues los ninyos se iban al cole y nosotros empezabamos el trabajo. Descanso a la hora de comer (todos nuestros pocos dias arroz, absolutamente todos sus dias arroz), tiempo libre y por la tarde otro ratito de trabajo. No podia faltar el te de las 5, herencia inglesa, despues del cual nos reuniamos todos (ninyos y voluntarios) en un trozo de tierra con cesped para hacer los deberes. Ayudabamos en lo que podiamos, matematicas y algo de ingles, el hindi y marati (las dos lenguas de la zona) nos quedaban un poco grandes. Por la noche cena, reunion, chachara en los dormitorios y a sobar. Una adorable rutina que me ha hecho vivir mi mejor momento del viaje por la India. El ultimo dia nos regalaron una fiesta tipica Hindu consistente en una guerra de tintes multicolor que hace que acabes irreconocible de pies a cabeza. No se cuanto rato estuvimos pero fue divertidisimo, muchas risas y un buen rollito muy apetecible.

Lastima que esos dias hayan tocado a su fin, una parte del viaje para recordar siempre, la mejor decision que habia podido tomar.

Hoy os dejo precipitadamente, las chicas me estan llamando para ir a coger el autobus. Supongo que habran arrasado con abalorios y trapitos varios (comportamiento universalmente femenino digno de estudio) y ahora toca preparar el viaje nocturno a Jaisalmer, en pleno desierto del Thar, doce horas de traqueteo enclaustrado en una especie de cama-ataud categoria sleeper.

Prometo seguir contando, a partir de ahora mas a menudo, mis proximos pasitos, por el momento siempre cerca de algun ordenador.

Abrazos,

Sergio.

Decision tomada

Namaste,

Despues de visitar hoy la organizacion con la que tenemos la opcion de hacer un campo de trabajo cortito pero intenso, he decidido quedarme una semana mas aqui. Ahora mismo nos estamos preparando para realizar el camino de vuelta a The City of Childs, el orfanato del que os hablaba ayer. El recinto esta en un pueblo muy alejado de la gran ciudad y la unica via de comunicacion posible es el telefono de un quiosco que esta a unos 20 minutos andando, asi que durante unos dias no podre escribir en el blog. Pero prometo sentarme el sabado, de regreso a la ciudad, y explicaros todo lo que alli haya experimentado.

Os dejo aqui la pagina web de la organizacion para que, quien quiera, le pueda echar un vistazo. De verdad que hacen un trabajo encomiable. Trabajan en los slums (inmensos barrios miseria) con proyectos nutricionales para ninyos y mujeres embarazadas, prevencion y tratamiento del sida, empoderamiento de la mujer, escolarizacion de ninyos de la calle, guarderias para que padres puedan ir a trabajar y ganar algo de dinero para tirar adelante, ademas de orfantos para los peques que no tienen a nadie.

Su pagina web es  www.deepgriha.org , os invito a visitarla y si alguien esta en disposicion de hacer alguna donacion (se que es dificil), os aseguro que aqui, con los 250 dolares (175 euros aprox.) que vale esponsorizar a un ninyo durante un anyo se hace un trabajo muy valioso. Sacar a ninyos de la misera calle y darles una oportunidad no tiene precio (y no es un anuncio Visa). Tambien visite la ONG de Barcelona Sonrisas de Bombay, que tiene un programa de apadrinamientos eficaz y valioso.

He visto con mis propios ojos que el trabajo que hacen es de elogiar, del que se beneficia en su totalidad gente local, y necesitan seguir incrementando sus ingresos para continuar su labor. Asi que si alguno/a tenia en mente participar de alguna manera en un proyecto solidario o conoce a alguien que quiera hacerlo y no sabe como ni donde, os garantizo que estas dos opciones son buenas.

Y despues de este momento marketing social improvisado, me despido hasta dentro de unos dias, cuando me volvere a sentar aqui delante con una nueva experiencia en la mochila y la figura del Nepal en el horizonte.

Muchos besos,

Namaste.

Las tripas en su sitio y un paraguas en la mochila

Namaste companyeros/as de viaje,

os escribo de nuevo desde el mismo sitio de la ultima entrega, la ciudad de Pune, con la diferencia de que mis tripas vuelven a estar en su sitio y mi persona tambien. Gloria bendita no tener que ser el triste accesorio de un lavabo, linda sensacion la de sonreir sin apretar el culito, que bella es la vida sin rentortijones.

Es tanto el bienestar, la dicha y el relax que hoy prometo no explicaros nada horroroso sobre la India. Siento que me he quedado enganchado en el primer impacto que me ha causado este pais, y aunque lo tengo muy presente, no quiero aburrir a la parroquia y hablar unicamente de lo que no entiendo y me cortocircuita los nervios. No me parece justo. Estos ultimos dias he podido experimentar una India diferente, con una cara mas amable (y mas limpia).

Una vez superados las acometidas mas belicosas de la gastrointeritis, decidimos tomar rumbo a la montanya, a un pueblecito de veranero llamado de una manera muy similar al nombre del prisidente de Iran.  La intencion fue la mejor y el viaje merecio mucho la pena. Para que os hagais una idea, los paisajes de montanya aqui son como los que puedes disfrutar en los Pirineos, si los Pirineos estuvieran en medio del amazonas brasilenyo. Un atentico zoologico tropical a 1.500 metros de altitud donde es posible encontrar cualquier animal, sean cabras, gorrinos, monos o vacas, sueltos por la calle sin que nadie se altere (nosotros si que para algo somos guiris). La lastima fue que al ser de otras latitudes y asociando como buenos mediterraneos el verano al calor, no calculamos bien la sucesion de estaciones por estas tierras y decidimos ir justamente en pleno monzon, que calor no falta pero si hay algo que sobra en abundancia es agua. No paro de llover en todo el dia ni en toda la noche. Cualquier paseo para ver el lago o las cascadas era abortado inmediatamente por la aparicion de un desahogo celestial considerable. Nos daba el tiempo justo para sacar la camara, hacer una foto y salir corriendo a refugiarnos en alguno de los chiringuitos que vendian mazorcas de maiz tostado. El resto del tiempo lo pasamos en la habitacion del hotel, leyendo tranquilamente mientras fuera la lluvia no cesaba (yo leo The God of the Small Things, un betseller nacional). Pero si que os puedo explicar un encuentro mas que interesante con un mago. Cuando el agua nos dio tregua salimos a la calle cual primaverales caracoles. Un hombre con un atillo a la espalda nos paro y nos empezo a hablar en ingles. Nosotros entendimos que era otro de los muchos que piensan que son los pirmeros en ofrecerte algo, a pesar de ser los que hacen 150 del dia. Pero hubo algo de lo que dijo que nos intrigo, y alli nos quedamos plantados delante suyo mientras el deshacia el atillo y sacaba una serie de trastos con los que nos hizo unos juegos de magia que os aseguro nos dejaron con la boca abierta. El ultimo fue el que mas nos flipo, porque despues de hacer aparcer y desaperecer palomas en nuestras propias narices, ademas de bolitas y panyuelos varios, nos pidio que juntaramos los dorsos de las manos y eligieramos uno de los olores que nos indico, entre ellos el sandalo (mi eleccion) y el jazmin (la de Joan). Solo separar las manos y oler cada uno la fragancia que impregnaba la piel, nos miramos sin dar credito, yo no se como lo pudo hacer, pero ni por asomo descubrimos algo parecido a un truco. Este si que fue un encuentro magico.  Despues de indicarnos amistosamente la tarifa de su actuacion, el mago volvio a recolocar sus artefactos en su atillo rojo y desparecio camino arriba, mientras nosotros aun nos mirabamos perplejos.

El unico truco que no pudo realizar ese buen mago fue el de hacer desaparecer la niebla y la lluvia, asi que no tuve mas remedio que hacer lo que hasta ese momento me habia resistido a hacer, comprarme un paraguas. Y es que hasta ahora no he querido adminitir que he llegado en la peor estacion del anyo para hacer turismo en India (que no para estar, sin mas). Hasta el momento me iba empapando cual capullo de rosa con el rocio de la manyana (cuando el rocio es una jarra de 5 litros de agua repartidos por tu lindo cuerpo). Pero yo erre que erre, para que me voy a comprar un paraguas si manyana no va a llover mas, que yo lo se y porque yo lo valgo. Y no creais, que ha tenido su rollete ir a pecho descubierto ya que, en ocasiones, refugiandome bajo cualquier portal o tenderete he tenido alguna conversacion casual interesante. Pero despues de cumplidas mis dos semanas en India, donde he visto llover cada uno de los dias de mucho a muy mucho, he decidido claudicar, reconocer oficialmente al Monzon del Sudeste (este es su nombre propio, daros por presentados) y erigir un bonito paraguas como estandarte mochilero de Monzon asimilado.

Con el paraguas enfundado, nos compramos unos billetes de autobus destino Pune (de regreso a la casita colonial). Esta vez viajamos en la tan desvencijada como agradable flota de buses estatales, ya que la ida la hicimos en un Volvo ultimo modelo de una companyia privada, y entre el musical Bollywood, divertido pero algo estridente, y el aire acondicionado a una temperatura cercana a la antartica en plena ola de frio, al bajar del autobus no podiamos articular palabra ni mover el cuello, amen de las amigdalas asomando por las orejas. Es una autentica incognita la razon por la que utilizan el aire acondicionado de una manera tan sumamente inhumana. Un nuevo misterio por descubrir.

De vuelta a Pune decidimos contactar con Eva y Susana para hacerles una visita al campo de trabajo que estan realizando, un orfanato de ninyos de los barrios miseria de la ciudad (slums les llaman por aqui). Asi que una vez apuntada la informacion necesaria y superado el autentico caos de transportes, por manyana bien tempranito nos dispusimos a negociar el precio de un Rickshaw que nos llevo a las afueras de la ciudad, donde nos subimos a un jeep compartido, que nos dejo en el peaje de una autopista desde la que comenzamos a andar el camino en el que, mas adelante,  hemos oteado, a la altura de un pequenyo templo multicolor, a un hombre de la organizacion que venia a buscarnos en una moto, a nosotros y a nuestras mochilas. Lastima que no haya podido hacer una foto porque os hubierais reido un buen rato viendo a tres personas y dos mochilas bien grandes trescando a lomos de una moto de 250 cc por una camino de cabras. Experiencia inolvidable, imposible borrarla de la memoria. Y asi hemos llegado a la Deep Griha Society, The City of Childs. Susana y Eva nos estaban esperando, asi como el resto de voluntarios que participan en las actividades. Un lugar tranquilisimo lleno de ninyos corriendo alrededor y tirandose a tu cuello para preguntarte con una sonrisa de oreja a oreja ‘what’s your name?‘. De repente revivi la sensacion de entrar en el campo de refugiados ACP Gorincani, en Bosnia, donde dia tras dia, solo poner un pie en el recinto  tenias a cuatro o cinco ninyos colgados de cualquier parte del cuerpo. Despues de hablar un rato con la gente nos reunimos con el staff directivo, dos indios algo serios que nos dieron la mala noticia de que, por motivos de la normativa interna, no nos podiamos quedar a pasar la noche. Nos consideraban invitados pero no participantes. El lunes debemos presentarnos a primera hora en las oficinas centrales de Pune para solicitar permiso de estancia durante algunos dias. Asi que depues de la noticia, nos fuimos a comer y como sobremesa nos marcamos un partido de futbol de casi dos horas con los ninyos del orfanato. Cuando acabamos, sudados y extenuados, nos subimos a una furgoneta con unos ingleses y franceses, y nos devolvieron a Pune.

Y aqui estamos otra vez, de nuevo en Pune, la ciudad del eterno regreso, algun mensaje inconsciente debe tener la continua vuelta al punto de partida. De hecho ahora mismo me debato entre volver unos dias al orfanato o retomar manyana mismo la ruta solitaria, la de los trenes nocturnos, los encuentros efimeros y descubrimiento de nuevos lugares y gentes. Mientras debato conmigo mismo que opcion tomar, hago tareas de intendencia, por fin he encontrado una lavanderia en condiciones a la que le he entregado toda la ropa que tenia para que la laven, la sequen y maten ese olor rancio a fregoteo manual y secado al ventilador hotelero.

Os sigo contando batallitas,

Besos,

Sergio.

Punto muerto

Lo inevitable tenia que suceder, el temido momento del apreton repentino llego. Me he puesto malito, pille una gastrointeritis del carajo. Llevo dos dias en la cama con fiebre alta y sin alejarme del banyo mas de dos pasos. De hecho ahora estoy en el cibercafe que hay al lado del hotel y con un ojo miro la pantalla y con el otro el camino de vuelta por si tengo que salir corriendo. Antibioticos, suero y Fortasec el tratamiento, el tiempo traera la solucion.

Asi que poquita cosa os puedo explicar de estos ultimos dias que no tenga que ver con los desagradables asuntos del banyo. La unica foto que he podido hacer estos dias es la del oasis de paz y tranquilidad que me encuentro cada vez que me levanto de la cama, el patio del hotel en el que paso mi convalescencia intestinal, una casa colonial de epoca con unas palmeras acojonantes. De hecho siento que estoy en medio de la selva amazonica, por lo menos la imagen y el sonido me permiten experimentarlo, ademas de algun macaco que decide pasarse a hacernos una visita de cortesia. La verdad que ha sido una autentica suerte reposar en este lugar, otros hubieran sido peores. Pero solo cruzar la puerta del hotel el oasis desaparece y deja paso a una ciudad sumamente caotica y contaminada que no tiene ni un solo atractivo que no sea salir a la calle a esquivar a los conductores de rickshaw que te ofrecen la ruta turistica por los templos de rigor a mas del doble del precio que se les antoja. Manyana, si las tripas lo permiten (las de Joan tambien estan traviesas) nos iremos a visitar a Eva y Susana, que estan haciendo un campo de trabajo cerca de aqui. El dia que llegamos, fuimos a cenar con ellas y unos catalanes que viven hace dos anyos en esta caotica ciudad, Angels i Genis. Los dos trabajan en empresas extranjeras que han abierto una sede en India para reducir costes. Hasta me ofrecieron trabajo en un call center americano que no paga mal y  dan clases de ingles gratuitas por atender llamadas hispanohablantes. Obviamente les dije que me lo pensaria, pero despues de vivir esta ciudad dudo mucho que puediera pasar mucho tiempo aqui, aunque ellos bien felices que parecian, ella incluso estaba felizmente embarazada.

Llevo mas de una semana en la India y aun estoy atonito, desconcertado y descolocado. No hay dia que salga a la calle y no me debata en mi fuero interno por admirar o por rechazar lo que delante de mi se presenta. Tan pronto tengo ganas de lanzarme a descubrir mas cosas como al momento siguiente la necesidad imperiosa de pillar un billete e irme volando a una playa tropical. Y creo que va a seguir siendo asi durante bastante tiempo. Por que, como puedo asimilar que cientos de personas vivan en la calle, llenos de suciedad hasta la coronilla y con nada que llevarse a la boca? Como puedo entender la falta de la mas minima higiene comunitaria con la que aqui se vive? Como comprender que despues de un autentico caos revientanervios para comprar un billete de tren encuentres una organizacion muchisimo mas eficaz que la que tenemos por alli? Como empatizar con la opinion de mucha gente  que piensa que esta tierra es una tierra de milagros? Como bendecir que todas las miserias que aqui encuentras a diario, cada minuto, a cada paso, sean aceptadas con rigurosa espiritualidad? Hoy he visto como dos personas hablanban en medio de la abarrotada calle con un hombre desnudo y lleno de bichos durmiendo a sus pies, en la misma acera, y lo hacian con la naturalidad con la que nosotros podemos hacerlo al encontrar a alguien en las inmaculadas calles occidentales.

India me descoloca, me debato entre elogiar las interesantes conversaciones con la simpatiquisima gente local, con la seguridad que paseas por la calle a cualquier hora, su esquisita educacion, los maravillosos paisajes, la puntualidad britanica de sus transportes, y censurar el alto grado de suciedad que toleran en su dia a dia, la clasista pasividad con la que unos pocos toleran las miserias de los demas. En India hay un 10% de la poblacion que viaja a Europa a comprar en las mejores tiendas italianas el ultimo grito en moda, un 20% que vive bien sin lujos y con su trabajo estable, salen a cenar y a divertirse los fines de semana, y un 70% de personas que viven en barrios miseria, cuando la miseria es vivir en medio de un lodazal lleno de basura hasta los topes y donde enfermar es algo sumamente cotidiano. Y estas tres capas, tal y como os las he descrito, conviven entre si sin conflictos aparentes, como si debiera ser asi por designio divino. Este ambiente rezuma tufillo a la division de la sociedad en castas que esta muy lejos de desaparecer, a pesar de las leyes que se promulgan en su contra. Admito mi completa ignorancia para comprender el rompecabezas de estas tierras y mi ceguera para ni tan solo atisbar el milagro indio, pero a nivel de las tripas, las que suenan cuando algo te toca en lo mas hondo, India no va a ser un pais nada facil para disfrutar del turismo sino mucho mas indicado para despertar cada dia mi indignacion.

De todas maneras aun no he salido de las ciudades, donde se acomula mas miseria y injusticia por metro cuadrado. Espero que la India mas rural sea tambien menos hiriente. Finalmente no viajare al Sur como tenia previsto. Desde que he llegado aun no he visto el sol, efecto del monzon consistente en un cielo eternamente cenizo y que, de vez en cuando, suelta algun chaparron. Disfrutar de paisajes tropicales con el color mortecino del cielo gris no me entusiasma, peligrosas playas paradisiacas para no banyarme no me enamoran, y la cantidad de kilometros que deberia hacer entre ir y volver me han hecho replantear el movimiento futuro y poner mi punto de mira mas al norte, en el Himalaya indio, en los gigantes de la tierra y donde el monzon no tiene valor de acudir.

Pero mientras mis intestinos no lo permitan seguire en punto muerto, saliendo cada dia a la calle con la esperanza de entender algo y de poder estar de acuerdo.

 

Gracias a todos/as por participar, muchos abrazos,

Namaste.

Parentesis Mumbai

Namaste a todos y todas,

Os escribo desde Aranguebad, una ciudad a 400 kilometros de Bombay. Tenia ganas de sentarme aqui delante a contaros cosas, pero estos ultimos dias, mis primeros dias en India, estan siendo una autentica locura.

He pasado cinco dias en Bombay que han sido un viaje en si mismo. Me resulta muy, pero que muy complicado, describir todo lo que he visto y experimentado estos dias. No se si empezar con los montones de gente durmiendo en las calles, con la locura de una ciudad de 20 millones de habitantes que no descansa jamas, con la movida de los garitos mas inn de la ciudad moderna, o con los centenares de slums (barrios miseria) que pueblan esta gran ciudad. O quizas con las miradas y las sonrisas de ninyos y adultos, con los deliciosos paseos por el frente maritimo al atardecer sentadome en Chowpatti Beach a ver la puesta de sol, con la persona muerta que me encontre hace dos dias volviendo de tomar unas copas y a la que nadie se acercaba, con el ambiente cargado de esperanza de las leproserias,  con la ilusion de la gente que lucha por construir una vida posible para todos, con la elite que vive a todo trapo comprando en tiendas de las mejores marcas a la salida de las cuales duermen familias enteras. O podria continuar con los olores rancios de la basura acomulada, con los escupitajos de la gente flotando en el agua turbia que deja el monzon cada dia sin falta, con las conversaciones con una pandilla de universitarios benbiendo cerveza en un parque del centro, con los paseos nocturnos volviendo a mi hotel por calles sin iluminar observando atonito como miles de personas hacen de la calle su hogar. O con los precisos saris que visten las mujeres, con sus ojos, con sus sonrisas y sus miradas curiosas, con la deliciosa comida que aunque no sea picante pica como un demonio, con las manadas de perros sin duenyo sueltos por la calle persiguiendo ratas que pasan corriendo entre vacas que meten su cabeza en casas de las que salen gallinas corriendo que son observadas por un grupo de cabras. O simplemente con la mirada de un viajero que va de un lugar a otro con los ojos abiertos como platos y las sorpresa constante dibujada en su rostro.

Y con todos estos ingredientes, bien cocinados y servidos, no os podria decir si el plato me gusta o no me gusta porque son tantisimos los matices, los olores, sabores, las emociones, las resistencia y las sorpresas que en esta olla encuentro, que me declaro incapaz de resumir en una sola definicion lo que para mi esta siendo India. Pero puestos a arriesgar os diria que lo que este plato contiene, mas alla de sus ingredientes, es HUMANIDAD. Porque todo lo imaginable sucede ante tus ojos sin el menor atisbo de censura. La humanidad, con lo mejor y lo peor que puedas encontrar ante tus ojos, tu decides hasta donde quieres llegar.

Y mi mirada, estos ultimos dias, ha ido de la mano de otras miradas que he encontrado en el camino. Porque hubo gente que, como yo, decidio un dia ir mas alla de lo que la Lonely Planet aconsejaba llegar, buscando tocar realidad, por muy cruda que esta sea. En los dias que he estado con Sonrisas de Bombay  visitando los proyectos que lleva a cabo en los suburbios de la ciudad he conocido a otros viajeros y viajeras con los que hemos hecho buenas migas, y hemos decidido compartir camino. Ahora viajo con Joan, un chico de Gironella, musico a punto de editar un disco el beneficio del cual quiere ceder a la ONG y que como yo, va descubriendo poco a poco este nuevo mundo. Y si todo va bien nos volveremos a encontrar con Susana y Eva en una ciudad al sur donde han ido ha realizar un campo de trabajo solidario. Los cuatro juntos descubrimos los rincones de Bombay, desde sus slums hasta sus garitos nocturnos, algo suficiente como para tener algo en comun.

Despues del bombazo Mumbai pillamos el primer autobus que nos llevara fuera de esa locura de ciudad y nos plantamos aqui desde donde os escribo, Aurangabad, bastante fea. Lo bonito esta en el interior de las cuevas de Ellora, a unos pocos quilometros de aqui y en las que encuentras templos completos tallados en la misma roca. Es dificilmente explicable la impresion que se siente al saber que todo lo que estas viendo fue esculpido directamente sobre la piedra, sin ningun tipo de construccion. Hay cuevas budistas, hinduistas y jainistas, de diferentes epocas y estilos, y muchisima historia tallada en la roca. Esta ha sido mi primera toma de contacto seria con la India mas cultural, y la cosa promete bastante. Antes de llegar a las cuevas visitamos un templo donde se estaba celebrando un rito de ofrenda a una de las cientos de diosas que tiene por aqui, un monton de gente cantando, derramando leche y flores sobre una especie de altar y muchisima emocion en el ambiente. La devocion no es poca, sea al Dios que sea y se vive en cada momento del dia sin necesidad de entrar en templo alguno, en la misma calle encuentras ofrendas en pequenyos altares. Pero voy a tener que hacer un esfuerzo para descifrar minimamente todo lo que sucede en este maremagnum cultural, asi que en breve me comprare uno de los libros que me han aconsejado leer para comprender.

Hoy nos vamos mas al sur, a Pune, a reencontrarnos con Susana y Eva. Parece que la pequenya ciudad de 3.000.000 de habitantes tiene algunos atractivos que exploraremos para descubrir mas incognitas a resolver. Despues me dirigire mas al sur, hacia Kerala, ya que el quorum general de estas gentes es que es uno de los lugares mas bonitos del pais y que seria una lastima perderselo.

Pero para llegar alli aun quedan muchas paradas que realizar y muchos sitios nuevos por descubrir a golpe de Rickshaw. Asi que nos vemos por aqui y os sigo contando. Muchas gracias otra vez por vuestros comentarios, de verdad que me hace ilusion que me vayais acompanyando en este viaje que va ya camino de cumplir su primer mes.

Abrazos a todos/as.

Bombay (el primer impacto)

No se ni por donde empezar, no se como resumir las pocas horas que han pasado desde que sali de Turquia. La palabra que tengo en mente es impacto.

El viaje en avion fue terrible, os lo tengo que explicar. A mi lado iba Akansha, una chica de Bombay que venia de recorrer durante cuatro meses Europa del Este y que vivia en Singapur trabajando con refugiados Birmanos. Mejor companyia imposile para superar las seis horas de vuelo. Todo iba mas o menos bien, charlando de todo un poco cuando, sobrevolando Paskistan, el avion empezo a pegar unos botes impresionantes. Acojonado seria poco decir para describir mi estado de animo, solo hacia que agarrarme a donde podia, mirar a Akansha con cara de terror mientras ella me decia, calm down, relax, is just the monsoon. Su cara no es que fuera precisamente la de Budha, yo creo que iba un poco acojonada tambien, como el resto del avion. Pero lo peor no habia llegado. Cuando llegabamos a Bombay el capitan pilla el micro y nos dice que el aterrizaje puede ser un poco complicado pues hemos entrado en el corazon de una tormenta monzonica, de las que llegan sin avisar y son un poquitiiiiiiiiin violentas. Fue colgar el micro y el avion empezo a bailar en el aire, tanto que dos azafatas se fueron al suelo mientras yo veia como las alas del avion si ponian practicamente en linea vertical con el cielo. Y entonces fue, en ese preciso instante, cuando me empece a partir el pecho con una cara de loco que ni Jack Nicholson en el Resplandor. Yo no se si fue un minuto, dos o cuatro eternidades, solo se que el avion saco las ruedas y minutos despues habiamos aterrizado en Bombay. No he sentido mayor alivio en mi vida y solo bajar del avion, el suelo y yo nos hicimos uno y por mucho tiempo, bendita comunion.

Una vez pasada la aduana, intercambiados los telefonos y recibidos sus consejos, me despedi de Akansha hasta el jueves que me llevara de copas por lo mas Inn de Bombay. Compre mi ticket de taxi prepago para que me llevaran al centro de la ciudad y alli empezo mi primera aventura. Salgo a buscar el vehiculo y me encuentro con un autentico caos de circulacion y de taxis aparcados impresionante. El que me tenia que llevar al centro tenia un numero en concreto pero los taxis no seguian un orden minimante logico. Ya me veis a mi, a las 4 de la madrugada, mochila a la espalda, papelito en la mano en medio de un atentico caos intentado saber como podia salir de esa. Gente se me acercaba y me querian coger el papel, seguro que con buena fe, pero con lo perdido que me sentia yo no les dejaba ni tocarlo, solo les decia el numero. Hasta que un hombre me indico un coche, si es que a eso se le puede llamar coche. Asi que con la tartana forrada con moqueta de cachemira nos lanzamos a bocinazo limpio por las calles de la ciudad, sin semaforos ni cedas el paso ni nada que me hiciera pensar que no nos ibamos a matar en el siguiente cruce. Supongo que tendria que haberme puesto nervioso, pero despues del momento avion eso me parecia la casa de la pradera version cuatro ruedas. Mas de media hora de carrera que me sirvieron para empezar a experimentar el lugar al que acababa de llegar. Los olores, el caos, las gentes durmiendo en las calles, los puestos de comida callejera, y un sinfin de ingredientes dificilmente asimilables. Una vez en el centro me puse a buscar un sitio donde dormir, pero me perdi callejeando intentando no pisar a la gente que dormia en la calle. Y eso que cada dos por tres pasaba un hotel, pero habia una fuerza en mi que me impulsaba a seguir andando en la oscuridad en medio de toda esa muchedumbre de miseria. Os podeis imaginar el impacto, me senti como hipnotizado por todo lo que estaba viendo y experimentando. No se como llegue al paseo maritimo, a la puerta de Bombay, un monumento en honor a la llegada de los reyes ingleses a la ciudad. Y alli me sente intentando asimilar mientras esperaba ver la salida del sol que se anunciaba tras el cielo encapotado. Poco despues se me acerco un chaval, o mejor dicho, un esqueleto con patas. Me dijo su nombre y que tenia una mujer y un hijo. Empezamos a hablar, y aunque desde el principio tuve claro que lo que buscaba era una comision por llevarme a un hotel de su influencia, me parecio que su mirada era nitida y que, a parte de no representar ningun peligro fisico, lo unico que buscaba era algo para comer. Cuando le di el OK empezamos a movernos por diferentes alojamientos, y unos por caros y otros por demasiado cochambrosos, estuvimos mas de una hora. Fue una hora increible donde vi poco a poco despertar a la gente que estaba durmiendo en la calle, y como todos montaban sus paraditas para intentar vender algo. Fue impresionante y a esas alturas el aroma a incienso ya se habia instalado en mi interior. Cuando por fin llegamos al hotel que me convenia, le di todo el dinero que llevaba en el bolsillo al chico y no pude mas que darle una especie de abrazo, tras el que tan solo encontre un saco de huesos. El chaval casi no podia ni sonreir despues de la paliza que le di buscando alojamiento, pero su mirada lo decia todo.

Despues de dormir un ratito me he lanzado a la calle dispuesto a absorber cual esponja el nuevo mundo que me rodea, pero acabando el dia me he declarado incapaz ni tan solo de hacer una foto. Y es que voy de impacto en impacto, de sorpresa en sorpresa, y necesitare tiempo para ir asimilando todo. Eso si, he salido victorioso de mi primer contacto con la burocracia india, y, depues de un buen rato luchando por entender el funcionamiento de la estacion de trenes mas congestionada del mundo, he conseguido comprarme lo equivalente a un Bonotren para ir manyana a visitar a la ONG Sonrisas de Bombay. Una nueva aventura que me espera solo despertar, otro aliciente para el viajero que os escribe desde un cubiculo minusculo, encajonado entre ordenadores, donde he tenido que rellenar una ficha con mis datos personales e de identificacion solo para poder utilizar este ordenador. Y es que esto es otro mundo, un mundo nuevo por descubrir.

Y empapadito de cabeza a los pies con unos tres chaparrones monzonicos, secandome sin quererlo por enesima vez, os puedo asegurar que lo que he vivido hasta ahora, las pocas horas que llevo aqui, no las olvidare en mi vida.

Muchos abrazos.

Hospitalıdad (la ısla es lo de menos)

Creo que he encontrado un lugar donde la hospıtalıdad no es una etıqueta turıstıca para hacer servır como reclamo nı una defınıcıon vacıa de contenıdo . Desde que he llegado a este lugar, Cenekkale, al sur de Turquıa, no hay momento en el que no me sorprenda en una sıtuacıon donde la gente ıntenta comunıcarse y donde me dedıcan sonrısas sın cesar. Aquı soy el unıco guırı, sın exagerar, creo que hay otra chıca con la que todavıa no he coıncıdıdo en el hostal, pero por la calle no he vısto todavıa nınguna manada de cazafotos. Cuando salgo a la calle solo encuentro gente de aquı, de veraneo. Despues de haber paseado por calles y mercados, y comprado en tıendas pequenyas, de esas donde tıenes que pedır lo que quıeres, ya estaba sacıado de agradables mıradas y amıgables sonrısas. Aquı nadıe me quıere vender nada, solo soy alguıen que les observa mıentras pasea, consıente ser observado sın nıngun tıpo de ıncomodıdad. Cuando ha llegado la hora de comer he decıdıdo que pasaba olımpıcamente de los donner, de los que estoy empezando a estar mas que saturado, y me he metıdo en un pequenyo bar de menus aun a rıesgo de no hacerme entender. Aunque en un prımer momento la comunıcacıon ha sıdo algo dıfıcıl, enseguıda el propıetarıo del bar me ha cogıdo de la mano (y ya van unas cuantas veces en menos de dos dıas) y me ha puesto delante de todo los platos. Arroz con champınyones, judıas verdes con tomate, alubıa blanca, pollo con patatas y especıas, en fın, que he empezado a babear y le he senyalado cada uno de los platos que habıa. El hombre me ha hecho sentar y me ha servıdo un plato hasta los topes con todo, plato que he deborado como sı llevara dos semanas sın comer. O no era conscıente del hambre que tenıa o es que llevaba muchos dıas comıendo mal. Cuando aun estaba a dentellada vıva con el plato ha aparecıdo su hıjo y se ha sentado en mı mısma mesa a hacer los deberes, de ıngles. Despues su hermanıta pequenya, de seıs anyıtos. Con la escusa del ıngles se ha apuntado tambıen el padre, que alguna palabra pıllaba al vuelo, y nos hemos quedado los cuatro sentados en la mesa, charlando todo lo que el ıdıoma nos permıtıa. Ha sıdo como transportarme a una pelıcula de epoca, compartıendo con una famılıa medıterranea la sobremesa. Y he estaba tan a gusto que no querıa levantarme, pero al fınal me han propuesto ır a dar un paseo y los dos nınyos me han acompanyado por todo el centro de la pequenya cıudad, sın entendernos a penas pero todos sonrıendo y a gusto.

La hospıtalıdad es una sensacıon que, como extranjero, como alguıen venıdo de ortro lugar, acorta las dıstancıas culturales con cualquıer tıpo de comunıcacıon, aunque no se den palabras. Son gestos, sonrısas, mıradas que te hacen sentır acogıdo, sobrepasan las barreras ıdıomatıcas y te permıten vıvır la experıencıa desde la cercanıa, relajado, tranquılo.

De verdad que se esta muy a gusto aquı, y sı no cambıan las cosas, hasta que salga mı avıon para Bombay, aquı me dejare estar. Me han hablado de unas playas ıncreıbles a pocos quılometros. Sı bıen no es la ısla que buscaba para descansar, sı que me ofrece todo lo demas. La ısla es lo de menos.

Assos (o el pequenyo paraıso)

Y de esas playas acabo de regresar. Dos dıas de pueblecıto en pueblecıto, de playıta en playıta. Han sıdo todo un lujo para los sentıdos. Sıempre habıa sonyado con dejarme caer en alguna ısla grıega, de echo entraba en mıs planes desvıarme unos dıas a una de ellas, pero por cuestıon de falta de conexıon de trenes fınalmente tuve que descartar la ıdea. Y ahora me alegro ınmensamente de ese ımprevısto, pues a cambıo, estoy descubrıendo un lugar precıoso. De hecho, desde Assos, se dıvısan, muy cerca de la costa, alguna de las ıslas grıegas del Egeo, a esas a las que querıa ır. Pero dudo mucho que en ellas, con la cantıdad de turısmo que soportan, hubıera encontrado el ambıente con el que aquı he topado. Y es que no solo han sıdo las precıosas playas y los bellısımos paısajes medıterraneos las que me han sorprendıdo gratamente, ha sıdo la atmosfera que se respıra. Este lugar esta repleto de ruınas romanas por todos los lados, de hıstorıa escrıta en las laderas de las montanyas, ıncluso en la mısma costa. Se come estupendamente bıen, por no decır magnıfıcamente y el rıtmo de vıda se resume en sentarte al abrıgo de una sombra, tomarte un te mırando al mar y charlar con la gente que pasa. Una autentıca delıcıa. Durante estos dıas he sentıdo que vıvıa en una de las pelıculas que mas me han gustado, Medıterraneo , ganadora del Oscar a la mejor pelıcula extrangera en 1991, y que aconsejo que veaıs para haceros una ıdea de lo que os hablo.

Dos dıas que no han hecho mas que confırmar las bondades de este pueblo. Y es que no deja de sorprenderme su sentıdo de la hospıtalıdad. Os podrıa enumerar todos los momentos en los que me he sentıdo acogıdo, desde el prımer dıa cuando me ınvıtaron a ver el Turquıa-Alemanıa a una casıta de madera en la playa, hasta mı encuentro con Gabrıel, un chıco de una cıudad cercana que trabaja en verano en un puesto de palomıtas y con el que he pasado horas sentado mıentras me explıcaba los asuntos Turcos. Pero esta enumeracıon no reflejarıa nı de lejos la cantıdad de matıces que las bondades de estas tıerras y sus habıtantes esconden. De verdad que les pongo un 10, me quıto el sombrero y, aunque todavıa no me he ıdo, estoy deseando volver.

Pensaba que a esta alturas del vıaje, nada de lo que puedıera ver me soprenderıa dada la alargada sombra de la Indıa, pero os puedo asegurar que me llevo una ımpresıon unıca de esta tıerra, de la que solo he vıvıdo un trocıto bıen pequenyo y que mı mente enfermıta de vıajes esta planeando conocer en profundıdad en un futuro no muy lejano.

 

 

Pero Turquıa empıeza a desvanecerse bajo mıs pıes y en el horızonte cercano aparece Indıa, ımponente. Es el gran momento, el salto defınıtıvo. Empezo la cuenta atras, 48 horas y bajando, ası que dedıcare estas ultımas horas a decırle hasta luego a esta parte del mundo desde donde os escrıbo, hasta manyana que volvere a Estambul a pasar las ultımas horas, mıentras encaro mı vıa crucıs partıcular hacıa el temıdo avıon.

Gracıas a todos y todas por partıcıpar en el blog y acompanyarme en el vıaje, de verdad que me esta encantando la experıencıa y me lo paso genıal escrıbıendo aquı y leyendo vuestros comentarıos.

Muchısımos abrazos.

Area de descanso

Pues efectıvamente, el lunes por la manyana cuando sali del hotel a comprobar el clıma que reınaba en la cıudad me encontre un ambıente muy dıferente al de los ultımos dıas. Y es que se acabo el fın de semana y la gente vuelve a trabajar, la cıudad habıa perdıdo el puntıto festıvo y desenfadado de los dıas anterıores. Ası que recogı mıs cosas, me despedı de Peter y Danıela y me adentre en el apasıonante mundo del transporte publıco turco.  

En el tranvıa cası no cabıa con la mochıla, el metro no ındıcaba en que dıreccıon debıa subırme para ır a la estacıon de autobuses y en esta ultıma me aguardaba la prımera prueba de fuego para los nervıos. Cada ruta de autobus la realızan dıferentes companyıas prıvadas, no hay una ventanılla unıca donde puedas comprar el bıllete y vayas dırecto al autobus que te llevara a tu destıno. Al contrarıo, tıenes que buscar entre las cıentos de empresas cual es la que te convıene. Y ya me veıs a mı, con la mochıla a la espalda y 35 grados cayendome en pleno craneo, mırando desorıentado a un monton de gente que me grıtaba cosas ıncomprensıbles y de los cuales, nı uno, nı tan solo una persona, tenıa nı papa del sıgnıfıcado de Hello. Como mı turco no es (todavıa) demasıado fluıdo no entendıan que querıa ır a Cenekkale. Estuve medıa hora de reloj danzando en este escenarıo, entre mareado y desesperado, ıntentantado encontrar la solucıon al jeroglıfıco. Y es que a veces el vıaje pone este tıpo de pruebas ante tı sın posıbılıdad de renuncıa. Pero como sıempre todo acostumbra a ponerse en su lugar y entre el gentıo, que no paraba de grıtarme cosas ıncomprensıbles, aparecıo un hombre que me dıjo algo ası como Where are you goıng. En un prımer momento mı estado mental alterado me hızo pensar que era el mısmısımo Ala que habıa bajado a la estacıon de autobuses, pero un ınstante de lucıdez puso ante mıs ojos a un trabajador de una de las companyıas de autobuses, que al verme empapado en sudor, con la mırada perdıda y balbuceando palabras ıncompresıbles, me cogıo de la mano y me llevo a una ofıcına de venta de bılletes. A mı ya me daba ıgual sı me llevaban a Cenekkale o al Congo Belga, lo unıco que querıa era un bıllete a alguna parte y salır de ese mını ınfıerno. Yo no se que le dıje al vendedor nı lo que el me dıjo a mı, ya que la conversacıon podıa haber sıdo tranquılamente la de un japones del sıglo XV con un Robocop del XXXI, pero al cabo de un ınstante tuve en mı mano un bıllete hacıa el destıno deseado. 

Y a partır de ese momento las cosas volvıeron a una delıcıosa normalıdad. El autobus era un lujo, con aıre acondıcıonado, servıcıo gratuıto de bar a bordo y un ambıente amıgable. Al ver los prımeros paısajes abıertos que aparecıan ante mı, me dı cuenta de que habıa estado metıdo unos dıas en medıo del meollo de un gran cıudad. La verdad es que salıa de Estambul encantando con lo que habıa vısto pero algo cansado de tanto ıncordıo de cazaturıstas que lo unıco que ven en tı son euros con patas. Aparecen tantos amıgos en cada esquına que no das a basto con la agenda, y cuando les dıces que no puedes quedarte a comer con ellos (en su restaurante y pagando tu, por supuesto) se enfadan y te ınsultan en turco.

Me alıvıo pensar que estaba fuera de ese ambıente y me alegro mas todavıa  mırar a mı alrededor y comprobar que era el unıco extranjero que vıajaba en el autobus pues eso querıa decır que ıba a un lugar poco turıstıco. Y mı gran suerte fue sentarme al lado de un joven turco que chapuerreaba algo de ıngles. Y la verdad es que fue un encuentro bıen agradable. De las seıs horas que duro el vıaje estuvımos hablando practıcamente su totalıdad y fue una conversacıon muy ınteresante. Se llamaba Buyu (al que reıteradamente llame Fufu, Bubu o Butu) y venıa de Istanbul de recoger su vısa para ır este verano tres meses a trabajar en la tıenda de un amıgo suyo turco en Boston. Despues de batıcınar entre los dos que la fınal de la Eurocopa serıa Turquıa contra Espanya, me ensenyo a contar en turco hasta cınco (algo ası como, bır, ıkı,uch,dus,pech), a decır hola (merhaba) y gracıas (teshuqula), y me hızo un mapa con las cosas bonıtas que podıa hacer en su cıudad y alrededores.

Y solo llegar a Cenekkale  pude que comprobar que habıa llegado a un sıtıo agradable. La ultıma parte del trayecto se hace con el autobus montado en un transbordador cruzando el mar de Marmara, una aproxımacıon precıosa a mı nuevo destıno. En cuanto puse pıe en tıerra y me despedı de mı companyero de vıaje, me dıspuse a buscar el hostal que me habıan recomendado en Estambul, al que obvıamente no llegue dırectamente, pues me perdı reıteradas veces. Pasaron dos chıcas jovenes a las que pregunte sı me podıan ayudar. No entendıeron un carajo ya que no hablaban ıngles (sımplemente en Turquıa nadıe habla ıngles), aunque a cambıo me cogıeron de la mano y me llevaron hasta la mısmısıma puerta del hostal. Y fue un buena oportunıdad para practıcar mı agradecımıento en lengua turca y ellas me regalaron algunas palabras ıncompresıbles y una sonrısa de oreja a oreja.  Me aloje en una habıtacıon y salı a dar una vuelta por el paseo marıtımo, una autentıca delıcıa. Toda la cıudad estaba en el paseo, camınando arrıba y abajo, tomando un helado o jugando partıdas de Bagamon en las barquıtas amaradas en el puerto. Estuve un buen rato dısfrutando del ambıente y decıdı que aquı ıba a pasar mı prımer dıa de descanso vıajero, mezcla entre reposo del guerrero y necesıdad de labores de ıntendencıa. Llevo ya mas de unas semana vıajando y mı mochıla pıde a grıtos una lavanderıa. Hare calculos ecomıcos (me dan un mıedo espantoso) e ıre preparando una nueva semana. Puede que esta tarde vısıte las ruınas de Troya, que estan aquı cerquıta y no me tomaran mucho tıempo.

Y es que creo que he llegado a una Turquıa menos monumental pero mucho mas amıgable.

Abrazos a todos/as.

 

Estambul

Hola de nuevo a todos,
cada dıa que pasa me gusta mas entrar aquı y ver que me habeıs dejado algun comentarıo. Os lo agradezco muchısımo, de verdad, sıento que puedo compartır la experıencıa en tıempo real y no esperar a volver para vomıtar el cumulo de experıencıas, y ademas me haceis companyia que siempre se agradece. Me gustarıa contestaros a todos personalmente, pero va a ser poco posıble. Y ademas me van cambıando las pıezas del teclado, cada vez me resulta mas dıfıcıl mover mıs dedos y que salga la letra que quıero (sera una conspıracıon ıslamıca?, se lo dıgo a Bush?).
Pues por aqui ando, en Estambul, recoriendo la ciudad de punta a punta con un calor del demonio, rojo como un tomate y las primeras ampollas apareciendo en los pies. Y es que esta ciudad es de las exigentes. Tiene muchos encantos y es dificil abarcarlos todos en poco tiempo.Yo sigo mi lema de si tengo que hacer cola, no entro. Y como esto esta lleno de guiris cazafotos, los monumentos estan colapsados. Asi que yo me enfundo mi mochila (la de aventurero que me regalaron mis compis) y me pierdo por la inmensa ciudad. Hoy he cruzado el Bosforo como dos o tres veces, me he hecho la picha un lio. Me he desorientado y al final no sabia si estaba en el lado europeo o en el asiatico. Asi que me he sentado en un banco a ver pasar a la gente y alli me he quedado un rato reflexionando sobre lo que llevo visto hasta hoy.

Estambul tiene muchas cosas que ver y muchas mas que sentir. Como buena ciudad mediterranea la vida esta en la calle, de una manera incontestable, sobretodo por la noche cuando cae el sol. He visto las tranvias mas modernos cruzando calles donde se ven viejecitas vendiendo comida para palomas, chicas vestidas a la ultima moda (sospechosamente muy parecida a la de Barcelona, la moda globalizada) paseando del brazo de otras atabiadas con el panyuelito de rigor (y algun que otro semi-burca, supongo que la version veraniega). Y es que en esta ciudad encuentras contrastes muy marcados. Si tuviera que definirla no sabria elegir entre ciudad moderna donde aun se conservan algunas tradiciones o cuidad tradicional con algun toque moderno. Creo que me quedaria con la ultima, sobretodo porque cuando voy paseando por la ciudad pienso esto era asi cuando yo era pequenyo,  mucho mas a menudo que los tranvias son como los de Barcelona.

 

He encontrado un par de sitios especiales. El primero es un parque cercano al hostal donde duermo, lleno de arboles que dan una sombra de lujo. Me he sentado algunos ratos a resguardarme del sol y leer un ratito, y entre pagina y pagina, pensamiento y pensamiento, he visto la vida de la ciudad pasar tranquilamente ante mis ojos. Y es que es fin de semana y la gente pasea por el parque.

El otro lugar es la mezquita de Sultanahmed, una de las mas grandes que haya visto en mi vida. Dejan entrar cuando no estan de oraciones y dentro hay un ambiente especial, fresquito y mistico lo definiria yo. Asi que me he hecho un asiduo y cada vez que me canso, como esta cerca de todos los sitios me acerco alli, me quito las zapatillas, me siento con los feligreses mirando por la ventana (creo que miran a la Meca) y alli me quedo un ratito. Un lujo, de verdad, y aqui no hay que hacer colas.

 

Y he tenido la gran suerte de que Estambul celebra su eleccion como ciudad europea de la cultura 2010, y si ayer nos regalaron al lado de unas de las mezquitas mas bonitas un concierto de musica y baile tradicional al fresco de la noche, hoy hemos visto otro concierto de musica tradicional turka.

 

Como curiosidad os dire que ayer, estando yo sentado tomando un te a la sombra de los arboles, me llamo la atencion la cantidad de coches negros con las lunas tintadas que pasaban sin cesar. Al cabo de unos minutos la cosa ya era sospecha porque el personal iba con todo el cuerpo fuera del coche y con una pistola en la mano (a parte de las manidas gafas de sol, por supuesto). No tardo en aparecer el coche principal, y atencion, pasa con la ventanilla bajada y el presidente de Turquia saludando a la concurrencia. Despues de Dino Merlin, el presidente de Turquia, esto prometeeeeee.

 

Eso si, esta ciudad no es nada barata. Me acuerdo de un tipo que conoci hace unos dias en Sarajevo, un hungaro trotamundos de unos 50 anyos que trabajaba de gancho para un restaurante del centro, que recitaba a Charles Bukowski y cantaba Queen de la primera epoca. Un beat de los sesenta perdido en el mundo. Cuando acabamos la charla me pregunto cual era mi proxima parada y cuando le dije Estambul me dijo: Ves con cuidado con los turcos que te sacaran todo lo que lleves en el bolsillo, te lo dice un profesinal. Y no era un consejo gratuito, iba muy en serio. Hoy me han cobrado unas 6 liras turcas (3 euros) por un te, ayer me pedi un Durum que costaba 3 euros para economizar y la cocacola me costo 3.5 euros, por la noche, cenando con Peter y Daniela, nos cobraron 3 euros por el servicio, a parte de 2 euros por cada canya que nos tomamos. Es el sistema del sangrado por goteo, y tenia razon el viejo beat de Sarajevo, cambias dinero y no sabes como, al poco rato, te ha volado del bolsillo. Esto tambien me recuerdo a la Espanya de la picaresca.

 

Creo que manyana, coincidiendo que es lunes y comenzara la semana laboral, se acabaran los conciertos y la gente ya no ira al parque a pasear, cogere un bus a algun punto de la costa turca. Ire a Cenekkale, desde donde se pueden visitar las ruinas de Troya (o las cuatro piedras que queden de ella) y el campo de batalla donde se libro la mas gran batalla entre europeos y otomanos en la primera guerra mundial, Gallipolis. Como alternativa tengo una de las dos islas turcas del Egeo, a una horita en ferry y mas economica que las griegas.

Ya os ıre contando, mıentras tanto cuıdaos,

Abrazos.